Por qué los incendios en la Patagonia son cada vez más graves y extensos

Científicos del CONICET y la Universidad Nacional de Río Negro analizaron doce grandes focos en la Comarca Andina entre 2015 y 2025. Por qué hay que prestar más atención a las zonas donde las viviendas se construyen dentro del bosque.

Redacción

Por Redacción

El aumento histórico de las temperaturas y la sequía recurrente transformaron a la Comarca Andina en una zona de alto riesgo (Crédito: M. Fernández Ceballo)

El aumento histórico de las temperaturas y la sequía recurrente transformaron a la Comarca Andina en una zona de alto riesgo (Crédito: M. Fernández Ceballo)

Los grandes incendios en la Patagonia no dependen de una sola causa. Un estudio de la Universidad Nacional de Río Negro y el CONICET reveló que las condiciones climáticas, la vegetación y la expansión urbana sin planificación territorial se combinan para generar incendios cada vez más graves en la Comarca Andina del Paralelo 42.

Entre 2015 y 2025, doce grandes incendios arrasaron 46.222 hectáreas en zonas de Río Negro y Chubut, afectando a localidades como El Bolsón, Lago Puelo, El Hoyo y Epuyén. Cerca del 48% de esa superficie sufrió una severidad alta, según el trabajo que los investigadores publicaron en la revista Ecología Austral.

Los períodos de 2015, 2021 y 2025 concentraron la mayor destrucción: se perdieron más de 930 viviendas, cuatro personas fallecieron y se generaron graves daños en cultivos, redes eléctricas y sistemas de agua.


Datos climáticos


El análisis climático de los últimos 30 años en El Bolsón muestra una clara señal: siete de los últimos diez veranos tuvieron lluvias por debajo del promedio. En la temporada 2024-2025, la temperatura máxima media superó en 3,5 grados el registro histórico y hubo 28 días con más de 30 grados.

Sin embargo, la sequía no actúa sola. “Por un lado se produjo una acumulación durante décadas de material combustible a partir del bosque nativo, que no ha sido bien manejado, combinado con la presencia de unas 14.000 hectáreas de pino exótico muy inflamable y denso. Tampoco se hizo un manejo adecuado de esas plantaciones. Ambos factores facilitan la rápida propagación de las llamas”, dijo en diálogo con Diario RIO NEGRO el doctor Amoroso, coautor y director de la Maestría en Agroecología de la UNRN.

Mariano Amoroso y Melina Páez, dos de los autores del estudio (Crédito UNRN)

Tras un incendio, los arbustos en algunos bosques rebrotan más rápido que los árboles nativos (como cipreses o lengas) y se crea un paisaje cada vez más inflamable. Otro factor fue el crecimiento urbano desordenado: Entre 2000 y 2022, la superficie urbanizada de la región aumentó un 63,1%. Avanzó directamente sobre el bosque nativo.

Al menos nueve de los doce grandes incendios comenzaron o se propagaron en zonas de «interfase», es decir, barrios donde las casas se construyeron pegadas a la vegetación. Esto multiplica tanto las chispas por actividades humanas como el riesgo de perder viviendas.

Frente a esta crisis socioecológica, los investigadores proponen un cambio de paradigma: dejar de actuar sólo cuando el fuego ya empezó. La solución exige planificar el territorio «el día antes», gestionar la vegetación que sirve de combustible, regular el avance de los barrios sobre el bosque y educar a la comunidad para prevenir y anticipar los riesgos.


Los grandes incendios en la Patagonia no dependen de una sola causa. Un estudio de la Universidad Nacional de Río Negro y el CONICET reveló que las condiciones climáticas, la vegetación y la expansión urbana sin planificación territorial se combinan para generar incendios cada vez más graves en la Comarca Andina del Paralelo 42.

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