Qué come la merluza según su tamaño: hicieron un estudio sobre 16.000 ejemplares

Fue realizado por un equipo de científicos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) y el Conicet. Analizaron el estómago de ejemplares. Por qué los resultados ayuda a entender el equilibrio del ecosistema y a mejorar los modelos que protegen los recursos del mar.

Por Redacción

La merluza común es la especie que vive cerca del fondo del marino más abundante del Atlántico sudoccidental

La merluza común es el pez demersal más abundante y valioso del Atlántico sudoccidental, y su rol en la cadena alimentaria marina va mucho más allá de ser un alimento cotidiano en los hogares argentinos.

Un nuevo estudio reveló que esta especie cambia su dieta a medida que crece: pasa de comer pequeños crustáceos, como el krill y los anfípodos, a cazar peces y calamares, lo que la posiciona como un depredador de alto nivel en el ecosistema marino.

El trabajo fue realizado por Mauro Belleggia, Martín Pedernera y Ary Suby, del CONICET y del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). Se publicó en la revista científica Fisheries Research.

Los estudios previos sobre la dieta de esta especie tenían una limitación clara: solo cubrían zonas o temporadas específicas de la plataforma continental argentina, sin una visión completa de toda su área de distribución.

A eso se suma que los dos stocks principales, el del norte y el del sur del paralelo 41° Sur, sufrieron una sobreexplotación severa en los años 90 que redujo su biomasa casi a la mitad, lo que volvió más urgente entender cómo funciona esta especie dentro del ecosistema.

Los estudios que analizan qué come cada especie y cómo fluye la energía entre ellas son fundamentales para entender cómo se organiza la vida marina y cómo interactúan los depredadores con sus presas, expresaron los investigadores.

Para hacer la investigación se contó con la navegación de los buques Dr. Eduardo Holmberg y Víctor Angelescu, que recorrió la plataforma continental.

Objetivos


“Para hacer el estudio, nos propusimos tres objetivos: describir en detalle la composición de la dieta de la merluza, calcular su nivel trófico, es decir, su posición en la cadena alimentaria, donde 1 es un productor como las algas y 5 es un gran depredador, y evaluar qué factores influyen en sus hábitos alimentarios”, afirmó el doctor en biología Belleggia en diálogo con Diario RÍO NEGRO.

Durante 2025, los buques de investigación Dr. Eduardo Holmberg y Víctor Angelescu realizaron seis cruceros científicos a lo largo de la plataforma continental argentina. En cada parada, los investigadores extrajeron y analizaron el contenido estomacal de los ejemplares capturados con redes de arrastre de fondo.

En total se analizaron 16.019 merluzas, de las cuales solo el 40% tenía algún alimento en el estómago. La dieta varió según la zona y la temporada: en el sur predominaron los crustáceos, mientras que en el norte los peces ocuparon el primer lugar.

El nivel trófico de la especie subió de 3,48 en los ejemplares más chicos (menores de 19 centímetros) a 4,38 en los más grandes (mayores de 75 centímetros), con un punto de inflexión a los 45 centímetros, donde la merluza pasa de consumidora secundaria a terciaria. Los calamares aparecieron más en merluzas grandes y en aguas menos profundas.


Temporada reproductiva


Durante la época de desove, la merluza del norte consumió anchoíta de forma intensa, un pequeño pez cuya presencia real en la dieta podría ser aún mayor, dado que se digiere con rapidez y deja pocos rastros en el estómago.

El científico Belleggia señaló un punto ecológico importante. “La anchoíta es consumida por la merluza antes de su temporada reproductiva. Esto sugiere que podría ser clave para sostener el potencial reproductivo de la especie”, afirmó.

El estudio publicado es el primer análisis completo de la dieta de la merluza a lo largo de toda su área de distribución y en múltiples estaciones del año dentro de un mismo año. Los datos por talla son de utilidad directa para mejorar los modelos matemáticos que simulan las redes alimentarias marinas y para estimar qué comen los depredadores que se alimentan de merluza, como delfines, lobos marinos y pingüinos.

Delfines, lobos marinos y pingüinos también se alimentan de merluza.

Merluccius hubbsi: el pulso invisible del mar argentino y sus desafíos


La merluza argentina, conocida científicamente como Merluccius hubbsi, habita la plataforma continental que se extiende desde el norte de Argentina hasta las frías aguas del sur, con presencia marcada entre los 21°30′ S y 55° S, y tres unidades de manejo diferenciadas según el área geográfica.

Esta especie se distingue por su plasticidad trófica y su papel esencial en la cadena alimentaria marina, donde actúa como depredador y presa de numerosas especies. La dinámica de sus poblaciones está ligada a factores como el tamaño, el sexo, la madurez y la profundidad en la que se encuentra.

A pesar de su alta relevancia, enfrenta problemáticas relacionadas con la sobreexplotación y la presión constante de la pesca industrial. Cambios en la disponibilidad de presas y las variaciones ambientales también inciden en su dieta y en la estructura de sus stocks.


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