Cierra un tradicional museo paleontológico de Bariloche

Rodolfo Corsolini creó el “Rosendo Pascual” en Villa Los Coihues hace 24 años. Afirma que no hay normas para el funcionamiento de museos y que el municipio le exige habilitación comercial.



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El museo tiene 7.000 fósiles y 6.000 minerales en exposición. “Tengo la clausura para el 3 de marzo”, advierte Rodolfo Corsolini.(Foto: Alfredo Leiva )

En dos semanas, el emblemático Museo de Geología y Paleontología “Rosendo Pascual”, ubicado a metros del lago Gutiérrez en Villa Los Coihues, cerrará sus puertas.

“El municipio me pide habilitarlo como comercio pero no entienden que es un museo. Antes de que me humillen, cierro. Mañana me van a pedir habilitarlo como zoológico. No hay normativa para habilitar museos y ya tengo la clausura para el 3 de marzo”, especificó el director del museo, Rodolfo Corsolini, un profesor de cálculo marplatense, seducido por la geología y la paleontología.

“Cuando inicié la actividad en el 95 -explicó- pedí la habilitación y desde la municipalidad me respondieron que no había normativa para habilitar museos, y que mientras no cobrara más de 2 dólares, no pasaba nada. Me cansé de bregar por las oficinas desde hace un año. Ya estoy mayor y no tengo ganas de discutir con nadie”.

La asesora legal del municipio, Natacha Vázquez, relató que en enero del 2018, Corsolini concurrió a la municipalidad ya que tenía una multa del Tribunal de Faltas por no contar con habilitación.

“Planteó la situación, analizamos la normativa y su expediente y lo eximimos de la multa aunque le dimos un plazo para que regularice. Él entiende que un museo no es un comercio pero la habilitación comercial es una autorización para funcionar porque al lugar concurre gente y por ende, debe tener salidas de emergencia, matafuegos. Es responsabilidad del municipio si algún día pasa llegar a pasar algo”, planteó la abogada.

Cada pieza, una historia

El museo Rosendo Pascual cuenta con cinco salas. La primera aborda la parte geológica, un pasillo contiene el área de los minerales, mientras que las cuatro salas restantes abordan la parte paleontológica, recorriendo las eras desde la Paleozoica a la actualidad.

Hoy el museo tiene 6.000 minerales y 7.000 fósiles en exposición, y otros 5.000 guardados.

Julián Corsolini, el hijo de Rodolfo, lo acompaña desde chico en la actividad. Hoy, con 38 años, es biólogo y paleontólogo. “Desde los 12 años salgo al campo con mi padre. Lo mamé de chiquito”, argumentó.

Su padre se inició en la actividad “casi sin querer” en Mar del Plata. “Íbamos a la playa y encontraba cosas. Para que no se las lleve el mar, las sacaba. Como los museos no le daban importancia, mi padre iba estudiando por su cuenta. Tenía bien en claro lo que encontraba. Es un apasionado de lo que hace”, describió Julián.

En 1992 la familia se trasladó a Bariloche, con la mirada puesta en la posibilidad de exhibir los fósiles que iban atesorando. El museo que abrió sus puertas tres años después.

Corsolini firmó convenios con la provincia de Neuquén y de Río Negro para salir al campo en busca de riquezas históricas.

“Para hacer las salidas, hay que estudiar mucha geología, recalcó Julián, si uno sale a tontas y locas, no sabe qué va a encontrar, ni a dónde. Estudiamos las cartas geológicas, los mapas elaborados por geólogos, paleontólogos, biólogos, químicos que trabajan en un sector. Recorrimos toda la Argentina cada vez que tuvimos presupuesto”, recordó Julián ante este diario.

Señaló que a partir de la nueva ley de paleontología en el 2003, hubo más restricciones y complicaciones para salir al campo; por eso, a partir de ahí, se abocaron más a la arqueología y la parte de minerales.

Hallazgos históricos

El hallazgo de las piezas que hoy están en exposición en ese rincón de Villa Los Coihues encierra miles de historias y anécdotas de un trabajo de campo impulsado por padre e hijo.

Uno de los hallazgos más importantes ocurrió en marzo de 1998 cuando en Picun Leufú, encontraron un “amonite”, un molusco de 160.000.000 de años que fue considerado como “el segundo más grande del mundo”.

“Estaba a unos 3 kilómetros del vehículo, bien metido adentro del desierto. Lo desenterramos y tenía 82 centímetros de diámetro. Estuvo un año en exposición y luego, fue devuelto al museo de Zapala”, expresó Julián.

Otro descubrimiento impensable fue “la flor compuesta más vieja del mundo”, cerca de Pilcaniyeu que se difundió en la revista Science y hoy se exhibe en el museo. “Es como si fuera un cardo, una margarita, un diente de león. Se hizo trabajo con la roca, se van sacando las lajas y se van encontrando insectos, flores, hojas. En este caso, se encontró la flor y se estudió con la Universidad de Estocolmo y la UBA”, aseguró Julián.

Se determinó que la flor tiene 47 millones y medio de años. “Se mandó un pedazo del sedimento para analizar la datación con isótopos radioactivos. Eso nos determinó la edad y por ende, que era la más vieja del mundo. Hoy, está en el museo”, especificó el biólogo paleontólogo.

Denuncian desidia

“El museo fue declarado de interés municipal por ordenanza y de interés científico por la provincia. Está abierto los sábados, domingos, los feriados porque es una ciudad turística. Pero a nadie le importa nada”, dijo Rodolfo.

Con molestia, su hijo contó que tiempo atrás, sacaron los carteles del museo que habían sido autorizados por el Ministerio de Cultura de Río Negro y Vialidad. También habían recibido máquinas a modo de donación desde Estados Unidos para cortar y pulir piedras que quedaron en la Aduana. “Se pagó todo pero estuvimos 4 o 5 años tratando de sacar las máquinas. El año pasado las mandaron a destruccion”, planteó.

“No es solo problema este municipio, continuó Julián, hay desidia a nivel general, a nivel cultural. En el 2018 estuvimos con la directora nacional de Museos y cuando planteamos el problema nos dijo: ‘¿y qué quieren que haga?´”.

Las miles de piezas que hay en el lugar. El municipio plantea razones de seguridad para habilitarlo.

Julián Corsolini lleva adelante junto a su padre el museo.

El dato

Datos

1000
personas visitan el Museo Rosendo Pascual por año.
En enero del 2019, pasaron por museo 300 visitantes.

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