Cipolletti “provida”, acto de intolerancia

Redacción

Por Redacción

La decisión de proclamar a Cipolletti como “ciudad provida”, tomada por la mayoría de los concejales producto de una cerrada y oscurantista religiosidad, es un acto de grave intolerancia política. Ha llevado a las ediles a desconocer la realidad de una sociedad con personas de diversas posturas (creyentes, incrédulos, ateos, agnósticos, etc.), es decir, a no considerar las diferencias, pretendiendo embanderarla en una única dirección ideológica. No han vacilado en dejar de lado la Constitución provincial y la Carta Orgánica municipal que les exigen respetar las pautas elementales del sistema democrático. Ni tuvieron en cuenta que Río Negro es de las escasas provincias que desde el 2012 convirtió en ley la guía de interrupción legal del embarazo (ILE) para todos los hospitales provinciales incluido el de Cipolletti. En suma, un despropósito que no puede evitar mostrar su veta hipócrita de seguir tolerando el negocio de los abortos y su clandestinidad, castigando a las mujeres que toman tan difícil decisión. Contaminaron una institución civil y política, como es el Concejo, con un discurso teñido de puritanismo religioso impropio de estos tiempos.

Carlos Segovia

DNI 7.304.065

Noemi Alemany

DNI 11.642.708

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La decisión de proclamar a Cipolletti como “ciudad provida”, tomada por la mayoría de los concejales producto de una cerrada y oscurantista religiosidad, es un acto de grave intolerancia política. Ha llevado a las ediles a desconocer la realidad de una sociedad con personas de diversas posturas (creyentes, incrédulos, ateos, agnósticos, etc.), es decir, a no considerar las diferencias, pretendiendo embanderarla en una única dirección ideológica. No han vacilado en dejar de lado la Constitución provincial y la Carta Orgánica municipal que les exigen respetar las pautas elementales del sistema democrático. Ni tuvieron en cuenta que Río Negro es de las escasas provincias que desde el 2012 convirtió en ley la guía de interrupción legal del embarazo (ILE) para todos los hospitales provinciales incluido el de Cipolletti. En suma, un despropósito que no puede evitar mostrar su veta hipócrita de seguir tolerando el negocio de los abortos y su clandestinidad, castigando a las mujeres que toman tan difícil decisión. Contaminaron una institución civil y política, como es el Concejo, con un discurso teñido de puritanismo religioso impropio de estos tiempos.

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