Circuito Varvarco: maravillas de la Ruta 43

En el corazón del norte neuquino, un recorrido que combina trekking, géiseres, arroyos, lagunas, cerros y avistaje de aves.



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Geiser en Los Tachos. El agua puede alcanzar los 90° C.(Foto: fotos de alejandro carnavale )

Si el punto de partida es el Alto Valle, el primer paso es tomar la Ruta 22 hasta Zapala y empalmar con la 40. Ya en las cercanías de Chos Malal, las montañas irrumpen en el horizonte al final de una recta y empezás a disfrutar del alma agreste del norte neuquino, una sensación viajera que te acompaña también cuando agarrás la Provincial 43, ya asfaltada hasta Las Ovejas. Desde ahí, sobre ripio consolidado, hacés unos 18 km y tenés dos opciones: a la izquierda nace la Ruta 54 que va a Manzano Amargo. En cambio, si seguís por la 43, a la derecha, hacés otros tres km, cruzás el puente y estás en Varvarco, el inicio de un sorprendente circuito en el norte neuquino.

La primera escala es el nuevo mirador de la confluencia de dos ríos, a metros de la hostería: el Neuquén viene a tu izquierda, cristalino; el Varvarco a tu derecha, con la carga de sedimentos que le aporta el arroyo Turbio, su afluente que baja de la ladera norte del volcán Domuyo, con un color mucho más oscuro. El que venga con más caudal el día que vayas impondrá el tono del río, aunque a veces corren en paralelo en ese tramo encajonado para fundirse más adelante.

La segunda escala es Los Bolillos. Para llegar a ese territorio donde cayeron fragmentos de erupciones volcánicas y el tiempo, el viento y la arena moldearon totems patagónicos a través de los años, hay que hacer unos 15 km desde Varvarco por la 43, a esa altura un camino que zigzaguea entre montañas. Y desviarse donde indica el cartel unos cinco km hacia la izquierda.

Dejás el auto sobre una loma y desde ahí ves una sucesión de rocas con forma de agujas, conos y domos que viran del rojo al ocre. Detrás, los campos de los crianceros y los álamos y pinos que protegen los puestos y más allá las montañas. Sólo hay que descender unos 100 metros por la leve pendiente de tierra y arena para empezar la recorrida.

La primera parada es la formación conocida como Los Monjes, gigantes de unos 15 metros de altura que se ganaron el apodo por su parecido con un grupo de religiosos parados con capucha y sotana. Vale la pena seguir la caminata otros cien metros hasta una pequeña colina para contemplar ese maravilloso espectáculo desde el ángulo opuesto.

Para llegar al punto que sigue tenés que hacer 8 km más por caminos de cornisa rumbo al Cajón del Atreuco. A la izquierda vas a encontrar un lugar para estacionar que te brinda una panorámica de los riscos y peñascos donde las aguas del arroyo erosionaron la piedra hasta formar un profundo cañadón que sobrevuelan aguiluchos, halcones y cóndores.

Si llegaste hasta ahí lo más probable es que te tiente bajar unos 100 metros para ver esa maravilla de la naturaleza en primer plano. Para recorrerlo, como hacen los aventureros más audaces, no queda otra que mojarse: las paredes estrechas que lo limitan impiden el avance por fuera del agua.

Otra vez en la 43, el paso siguiente es Los Tachos. Son cinco km hasta el desvío y desde ahí otros 13 km más. Desde donde podés estacionar son unos 20 minutos de caminata para deslumbrarte con los pequeños géiseres a orillas del arroyo Covunco: lanzan una columna de agua y vapor de más de un metro de altura y la temperatura del agua puede alcanzar los 90°C .

De nuevo en la 43, el destino siguiente es Aguas Calientes: hay cabañas del ISSN y te podés dar un baño termal en piletas naturales. Próxima parada: si seguís 2,6 km, llegás al desvío para ir a Las Olletas. Desde ahí son cuatro km más para llegar a otro paraíso donde los géiseres liberan chorros de agua de hasta 90°C.

Habitantes

Aves como el famoso pato zambullidor, el comesebo patagónico o la loica, entre otras, vuelan los cielos neuquinos mientras te acercás a Ailinco, su capilla y las lagunas cercanas: Totora y Los Chenques. Y se continuás por la 43, te acercás al paraíso de los mosqueros, Los Cerrillos. Allí prueban suerte en las lagunas Varvarco Tapia y Varvarco Campos. Desde ahí podés recorrer los campos de veranada entre montañas y ver el punto exacto donde nace el río Neuquén: un hilo de agua entre las rocas.

Ese será el próximo capítulo de nuestro viaje por el apasionante norte neuquino.

Aguas Calientes. Hay cabañas y piletas termales naturales.
Alejandro Carnevale

Las Olletas. Donde también reinan los géiseres.
Alejandro Carnevale

Atardecer en el río Neuquén.
Alejandro Carnevale

Los Bolillos. Totems patagónicos moldeados por el tiempo y el viento.
Alejandro Carnevale

El cajón del Atreuco. Hay que bajar con cuidado. ¿El premio? Está a la vista.
Alejandro Carnevale

¿Cuánto cuesta?

El norte neuquino tuvo un 41,49% de plazas ocupadas en enero (11.035 camas/noches), con un 78% más de pernoctes que en el mismo mes de 2018.

La confluencia de los ríos Neuquén y Varvarco.
Alejandro Carnevale

Para tener en cuenta

Datos

$ 1950
la habitación doble (desayuno, TV, aire acondicionado) en la hostería Varvarco. Tuvo una ocupación del 80% en enero.
El norte neuquino tuvo un 41,49% de plazas ocupadas en enero (11.035 camas/noches), con un 78% más de pernoctes que en el mismo mes de 2018.
Cómo llegar. Desde el Alto Valle hay que tomar la Ruta Nacional 22 hasta Zapala y empalmar con la Ruta 40.
En Chos Malal (hay dos YPF) tomar la Ruta Provincial 43. Hay otra YPF en Andacollo y una estación de naftas blancas en Las Ovejas, hasta donde llega el asfalto.
Desde ahí son 21 km de ripio consolidado hasta Varvarco. En total, 520 km y unas 7 horas desde Neuquén capital. Para provisiones: en Varvarco hay tres mercaditos y un kiosco.

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