“Clientes descartables”

Redacción

Por Redacción

Soy cliente de Claro desde el 2003; tengo cuatro líneas, tres con débito automático. Podría decir que el motivo de esta carta es que mi teléfono, aún en garantía, dejó de cargar espontáneamente y que la empresa se niega a reconocer que los productos están hechos para romperse y ser reemplazados incluso antes del año. Que descubrí que me estaban haciendo firmar una solicitud donde yo aceptaba que el teléfono estaba golpeado, cuando no presenta ninguna marca física. Que mi descargo es porque desde un principio la persona que me atendió me dijo que la garantía no me cubriría. Que desde el servicio técnico adjudican que lo conecté al revés o que forcé el cargador, cuando la ranura no permite maneras incorrectas y la intención de averiar no está en ninguna persona racional o que no quiera pasar por lo que describo. Que mi enojo es porque en la sucursal hay horarios en los que no hay nadie con facultades para resolver estas situaciones de la palabra de la empresa contra la del cliente (sin hacer hincapié en la utopía de que éste siempre tiene la razón). Podría decir que lo que me hace redactar esta carta es que me hayan solicitado volver un día a una hora (martes 3 de junio a las 19:30) para hablar con alguien que pudiera darme una respuesta y que la persona desconsideradamente se haya retirado una hora antes… otra vez ni supervisores, ni encargados ni gerente. Que hace días que estoy sin teléfono y me contactan de parte de la encargada para confirmarme que tengo que pagar o pagar. El motor de esta carta tampoco son los excesivos y sucesivos aumentos, la mala calidad del 3G y mucho menos la atención; escribo esto desde la impotencia, entendiéndola como la imposibilidad de defenderse, el estar cautivo (donde trabajo sólo hay red Claro) y sentirse como sus productos: usado, desestimado y desechado. Santiago Velardez, DNI 27.238.211 Neuquén

Santiago Velardez, DNI 27.238.211 Neuquén


Soy cliente de Claro desde el 2003; tengo cuatro líneas, tres con débito automático. Podría decir que el motivo de esta carta es que mi teléfono, aún en garantía, dejó de cargar espontáneamente y que la empresa se niega a reconocer que los productos están hechos para romperse y ser reemplazados incluso antes del año. Que descubrí que me estaban haciendo firmar una solicitud donde yo aceptaba que el teléfono estaba golpeado, cuando no presenta ninguna marca física. Que mi descargo es porque desde un principio la persona que me atendió me dijo que la garantía no me cubriría. Que desde el servicio técnico adjudican que lo conecté al revés o que forcé el cargador, cuando la ranura no permite maneras incorrectas y la intención de averiar no está en ninguna persona racional o que no quiera pasar por lo que describo. Que mi enojo es porque en la sucursal hay horarios en los que no hay nadie con facultades para resolver estas situaciones de la palabra de la empresa contra la del cliente (sin hacer hincapié en la utopía de que éste siempre tiene la razón). Podría decir que lo que me hace redactar esta carta es que me hayan solicitado volver un día a una hora (martes 3 de junio a las 19:30) para hablar con alguien que pudiera darme una respuesta y que la persona desconsideradamente se haya retirado una hora antes... otra vez ni supervisores, ni encargados ni gerente. Que hace días que estoy sin teléfono y me contactan de parte de la encargada para confirmarme que tengo que pagar o pagar. El motor de esta carta tampoco son los excesivos y sucesivos aumentos, la mala calidad del 3G y mucho menos la atención; escribo esto desde la impotencia, entendiéndola como la imposibilidad de defenderse, el estar cautivo (donde trabajo sólo hay red Claro) y sentirse como sus productos: usado, desestimado y desechado. Santiago Velardez, DNI 27.238.211 Neuquén

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