Panorama nacional

Al dólar sólo pudo controlarlo Trump

09 sep 2018 - 00:00

Al mercado sólo pudo controlarlo Donald Trump. Ya se ha observado otras veces: resulta una paradoja que el hombre que está poniendo en jaque la estabilidad de las economías emergentes se haya convertido al mismo tiempo en un factor de estabilidad para la economía argentina, la más susceptible. Misterios que presenta la política.

El presidente de EE. UU. habló el martes con el presidente Macri durante 15 minutos. Al rato, la Casa Blanca emitió una declaración con su firma en la que transmitió un “fuerte respaldo” al programa fiscal y monetario que negocia el gobierno con el FMI. El comunicado incluyó un párrafo inusualmente elogioso para los patrones habituales de Trump: “El presidente Macri está realizando un trabajo excelente. Confío en su liderazgo”. Se sucedieron una visita de Nicolás Dujovne al Tesoro de EE. UU. y más tarde el encuentro del ministro con la directora del Fondo, Christine Lagarde. El dólar empezó a bajar al día siguiente, se recuperaron bonos y acciones (hubo toma de ganancias antes de que terminara la semana) y cayó el riesgo país. El viernes no fue necesario que el Central interviniera para que la moneda norteamericana llegara a $ 37,81, un retroceso de 5% en tres días.

Si Trump está haciendo esto en homenaje a su relación histórica con Macri es incomprobable. Ya se ha dicho también que el presidente considera que él mismo, su trayectoria personal en los negocios, en Boca y Buenos Aires, representa ante el mundo una garantía de última instancia para su gestión. Se acepte o no, podría encuadrar en el caso. A nadie habría sorprendido si un hombre indescifrable como Trump le hubiera quitado el apoyo a un país con el historial de incumplimientos de la Argentina. Este mismo gobierno no pudo aprobar la primera revisión de un acuerdo firmado en junio con los técnicos del Fondo, al parecer corresponsables de ese fracaso. Un Trump fuera de control podría haberle bajado el pulgar a la Argentina simplemente porque sí, arbitrariamente. Ese es el hombre que describió esta semana un funcionario de la Casa Blanca en un artículo anónimo en “The New York Times” y el que refleja el anticipo de “Miedo”, una anatomía de la gestión de Trump que escribió el dos veces ganador del Pulitzer Bob Woodward.

El plan de Estados Unidos podría sin embargo ser de una sofisticación un poco mayor. Trump considera hoy a la Argentina y Colombia sus principales aliados en la región. Serán los dos destinos de su primera visita a América Latina, en noviembre (Buenos Aires será sede del G20). La Argentina además es el laboratorio donde se ensaya un proceso de apertura económica después de una experiencia populista. Washington ve con preocupación en la última década la proyección china en la región y hace años que se habla del traslado del centro de gravedad de la oferta energética al espacio atlántico: esos análisis sostienen que la explotación de los recursos no convencionales –una actividad que comparten la Argentina y EE. UU.– tiene implicancias en el mapa energético global y en la perspectiva estratégica, de seguridad nacional y de recuperación del liderazgo de Estados Unidos.

Cualquiera que sea la razón que mueve a Trump, Macri enfrenta ahora el desafío de mantener por sí mismo el control de la situación. El presidente recibirá el martes a los gobernadores para cerrar el acuerdo para la aprobación en el Congreso del Presupuesto 2019. El ministro Rogelio Frigerio llegó a un acuerdo con las provincias para equilibrar el impacto de la baja del gasto. Fue central el compromiso de un incremento en los ingresos vía coparticipación –el impuesto a los bienes personales en el exterior subirá 0,75%– y la marcha atrás en el traslado de los subsidios de la tarifa social eléctrica.

En el peronismo dialoguista reconocen un “cambio de actitud” del presidente Macri y apuntan a acompañar el presupuesto. Pero la ambición allí es grande: hay voces autorizadas que demandan que se ponga fin a las investigaciones judiciales contra dirigentes gremiales –por Hugo Moyano– y se convoque al diálogo a la CGT antes del paro del martes 25. En el camino se verá si son condiciones.

A nadie habría sorprendido si un hombre indescifrable como Trump le hubiera quitado el apoyo a un país con el historial de incumplimientos de la Argentina.
El plan de EE. UU. podría sin embargo ser de una sofisticación un poco mayor. Trump considera a la Argentina y Colombia sus principales aliados en la región.

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