Cómo construir tu casa soñada en etapas

¿Tenés un terreno y no disponés de todo el dinero que implica edificar una vivienda? Aquí te traemos algunos tips y consejos profesionales. ¡Animate!



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Imagen digital de una obra del Grupo Arkiza que tiene la primera etapa en desarrollo. El segundo render muestra el proyecto final.

La casa propia es el anhelo de cada ser humano, pero lamentablemente en nuestro país no está al alcance de todos. El déficit habitacional no para de crecer y las políticas gubernamentales no llegan, ni se acercan, a cubrir las necesidades de la población.

Ahora, ¿qué pasa cuando tenés un terreno pero no disponés de todo el dinero que implica la construcción de una vivienda? Entonces edificar en etapas se convierte en la mejor opción.

Eugenia Bravo nos cuenta que un alto porcentaje de los clientes de Arkiza Diseño y Arquitectura, en Neuquén, “plantean limitaciones económicas que les impiden construir la totalidad de la vivienda que sueñan y deciden encarar algo más pequeño”.

En principio, un dormitorio, el baño, la cocina y un espacio donde poner una mesa son suficientes. De ahí en más, se irán haciendo las ampliaciones a lo largo de los años, según las necesidades y el presupuesto.

Un proyecto total

Lo importante es que el proyecto incluya todas las etapas desde el principio, tenerlas visualizadas en un plano, para poder realizar la vivienda sin tropiezos y que no se convierta, una vez terminada, en un caos de diseño.

También así se evita hacer grandes demoliciones para conectar los ambientes, ya que queda prevista la vinculación de antemano con pequeñas intervenciones, por ejemplo romper solamente la pared de un pasillo. Es que planificar todo desde el inicio tiene también incidencia económica, porque en un proyecto total de una vivienda la parte del diseño es la que menos costo tiene y, “si vos la dejás lo más afilada posible, corrés menos riesgos en los números totales de la obra”, dicen desde Arkiza.

Las etapas

Al planificar la primera etapa, “uno de los principales desafíos es dar respuestas funcionales para cubrir las necesidades de la familia con el núcleo básico”, explica el arquitecto Jorge Santos, de Roca. Cómo está compuesta la familia hoy, si piensan tener hijos en el corto plazo, si trabajan en la casa son algunas de las cosas a tener en cuenta.

Luego, y esto es una labor de estrategias, resolver dónde estarán las vinculaciones con las nuevas etapas y dejar previstas las instalaciones: la eléctrica que comprenda también los circuitos de la ampliación, la cloacal, con las bajadas y pendientes sanitarias adecuadas, así como calefacción y agua.

Es que el proyecto debe contemplar que las etapas siguientes “no modifiquen sectores ya construidos y habitados y que la inclusión de los espacios ampliados o agregados sea de manera simple y rápida”, aclara Jorge. Y que “la unión de lo nuevo y lo viejo sea lo último que se haga, generando que los propietarios no convivan con la obra dentro de la casa”, agrega Eugenia.

También pueden adoptarse distintas técnicas constructivas, sobre todo cuando generamos espacios que tendrán una funcionalidad temporal. Por ejemplo pueden hacerse subdivisiones de espacios a través de panelería seca que luego pueda ser removida.

Algunas consideraciones

Santos aclara que hay algunas cuestiones a considerar. Por ejemplo, prever el ingreso y acopio de materiales por lugares cómodos y sencillos, porque es probable que queden materiales de una etapa para otra o que se realicen compras con anticipación como método de ahorro.

También tratar de no realizar construcciones a futuro en planta alta para no agredir con ruidos y molestias la habitabilidad de lo construido previamente. Y en caso de hacerlas, suma Bravo, “se debe prever que la estructura inicial soporte la futura ampliación”, y que no sufra filtraciones durante la espera.

Es común que en cualquier momento de una obra, y presas del entusiasmo, digamos “ya que estamos podemos…”, pero “el ‘ya que estamos’ no solamente es plata sino también es tiempo que perdés –dice Eugenia–, ya que genera que haya que reformular sobre la marcha tiempos y costos”.

Con sus pros y sus contras, y aun previendo que viviremos muchos años en obra, cumplir el sueño de tener tu casa bien vale el esfuerzo y el tiempo. Simplemente habrá que aprender a disfrutar el mientras tanto.

Un error común

En nuestro afán de hacer eficiente el espacio solemos proyectar viviendas de dos plantas. Y aquí surge el error más común al planificar una construcción en etapas: dejar la losa a la intemperie.

La losa no es un techo y, si no está bien impermeabilizada, se producen filtraciones que van deteriorando la estructura. Es indispensable mantener alejada del agua y la humedad y en este caso es conveniente techar para cubrir la estructura, aunque la planta superior esté pensada a futuro.

Ahora, lo que puede hacerse es que sólo una parte de la casa lleve dos plantas, con lo cual se construyen ambas en la misma etapa, evitando así cualquier inconveniente.

“El diseño tiene que acompañar no sólo el crecimiento paulatino de la vivienda sino la convivencia de la vida cotidiana con la obra para evitar conflictos”.

El arquitecto Jorge Santos considera fundamental la autonomía constructiva de cada etapa.

“Así demore muchos años, un proyecto inicial completo logra que las futuras ampliaciones tengan una vinculación no como mera adición de partes, sino como una totalidad”.

Eugenia Bravo es diseñadora de interiores y forma parte del Grupo Arkiza.

Factores claves

a tener en cuenta

Al construir en etapas, lo primero es definir el proyecto completo como quedará una vez finalizado. Esto es cuántos dormitorios, garaje para cuántos autos, los lugares de guardado, si es necesario un lugar de trabajo, etc.

Luego establecer las etapas, lo que implica determinar qué es lo que necesito primero y qué puede quedar para después, centrados en el presupuesto.

Finalmente, y esto es un pensamiento estratégico que corresponderá a los arquitectos, definir los cortes para las ampliaciones. Este punto es muy importante porque de eso dependerá lo que haya que demoler para hacer las conexiones entre los ambientes nuevos y los ya construidos y, además, hay que dejar preparadas las instalaciones de agua, luz, gas, etc. que van a necesitar las etapas posteriores.

Datos

“El diseño tiene que acompañar no sólo el crecimiento paulatino de la vivienda sino la convivencia de la vida cotidiana con la obra para evitar conflictos”.
“Así demore muchos años, un proyecto inicial completo logra que las futuras ampliaciones tengan una vinculación no como mera adición de partes, sino como una totalidad”.

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