Cómo es el tratamiento del dolor post quirúrgico

El 70% de las consultas se producen por dolor.

Redacción

Por Redacción

por CAROLINA STEGMAN

Existen dos tipos de dolor: el crónico, producto de enfermedades, que son en general originadas por padecimientos inflamatorias persistentes u oncológicos; y el dolor agudo. De este último tipo es el dolor posoperatorio, el que aparece luego de una cirugía. Años atrás, cuando un paciente era operado y se quejaba de dolor, lo más común es que le dijeran que después de una operación, éste era normal. Hoy se considera que luego de la intervención casi no debería haber padecimiento, cualquiera sea la operación que se haya realizado. «Hay distintas formas de tratar el dolor, y cada vez se fue orientando más no sólo para calmarlo sino para que no exista; para los médicos es una meta», manifestó el jefe del Servicio de Anestesiología del hospital Italiano de Buenos Aires, Francisco Carlos Bonofiglio.

Según explicó, el dolor proviene del tipo de incisión que se hace: aumenta cuando la cirugía se hace en el tórax, disminuye un poco cuando es en abdomen superior y más cuando es en el inferior, y es más importante cuando se hacen incisiones para la cirugía de riñón.

Otros factores influyen: «Cuando termina la cirugía, el paciente no solamente tiene dolor por la incisión, sino que además no puede movilizarse y tampoco respira bien –relata–.

Como consecuencia de esto, no mueve las secreciones que tiene dentro del área pulmonar. Es posible un mayor número de infecciones por esto. Además, si el paciente no se moviliza rápidamente es posible que haya trombosis en las venas de las piernas, y esto termina en una trombosis pulmonar. Es decir, hay varios factores por los cuales conviene que el paciente se movilice rápidamente, respire bien y no tenga dolor, porque el dolor a su vez moviliza hormonas y éstas provocan una alteración de todo el mundo interno del paciente. Por otra parte, el enfermo tiene mayor cantidad de glucosa en la sangre, está con mayor cantidad de adrenalina, y eso le produce un estado de estrés que disminuye si se atenúa el dolor.»

Según la operación

Desde el advenimiento de la cirugía laparoscópica, en los últimos años se desarrolló una técnica muy prolija que además disminuyó el tamaño de la incisión: «Se están haciendo tres incisiones pequeñas, cuando antes para una operación de vesícula se hacía una incisión subcostal de unos 10 a 15 centímetros.

Hoy el paciente se puede ir a la casa perfectamente.

En ese caso es muy fácil calmar el dolor con un analgésico convencional», explicó el especialista.

Pero, ¿qué pasa cuando las intervenciones requieren una incisión importante? De acuerdo a lo manifestado por el experto, cuando se realiza una incisión importante en una cirugía hepática, colónica, de riñón, algún tumor abdominal o cirugía de tórax, hay que manejar otro tipo de técnicas para aliviar el dolor. Muchas de ellas consisten en poder proveerle anestésicos locales al paciente, en forma constante y algún tipo de opioide –morfina o similar– cerca o dentro del canal medular, de tal forma que al darlo en bajas dosis pero de manera constante el paciente tiene un alivio del dolor en forma permanente en las primeras 24 o 48 horas.» A las 72 horas se le puede retirar el catéter y pasarlo a un esquema convencional.

La anestesiología trabaja hoy con la combinación de drogas. «Antes se trataba el dolor del paciente con drogas muy fuertes y en altas dosis, ahora lo que se hace es combinar antiinflamatorios con analgésicos, corticoides y con algunas otras drogas que tienen acciones centrales o periféricas. Esto provoca menos efectos adversos y mejores resultados», sostuvo Bonofiglio.

 

Tipos de anestesias

Existen dos tipos de anestesias: la general y la regional. La intención de colocar un anestésico local, a veces combinado con un opioide cerca de una raíz nerviosa o de la médula, es la de anular todo el impulso que viene de la zona dolorosa.

También se pueden hacer bloqueos regionales más selectivos. Si el paciente se va a operar de un brazo se le puede aplicar anestesia del plexo axilar; o si se va a operar una rodilla se puede hacer un bloqueo selectivo de la rodilla. Esto permitiría que el paciente se movilice más rápidamente después de la intervención.

Con la anestesia peridural o raquídea «se puede lograr una cirugía perfecta y esto es no sólo por la anestesia para el momento de la cirugía, sino que es parte de la analgesia que se va a usar en el post operatorio».

Sensibilidades diferentes

También existen factores psicológicos, físicos e incluso genéticos que pueden modificar la acción de las drogas usadas contra el dolor y que recién ahora se están empezando a conocer.

«Algunas personas requieren para un mismo procedimiento mayor cantidad de analgésico que otras; las personas ancianas requieren menos que las más jóvenes, los niños en proporción requieren más que los adultos: todo esto tiene que ver con cuestiones orgánicas», sostuvo el experto.

Actualmente, la Fundación Dolor, de la Asociación Argentina de Anestesiología, tiene en muchos hospitales públicos centros de tratamiento del dolor crónico y en algunos casos agudos.

Para Bonofiglio, muchas obras sociales e instituciones tanto públicas como privadas no reconocen la importancia del tratamiento del dolor y no otorgan los recursos necesarios para que se produzca: «En muchos hospitales los anestesiólogos hacen tratamientos del dolor a partir de la cirugía. Esto no es lo lógico: debe haber anestesiólogos que se dediquen específicamente a esta actividad porque es necesario que siempre haya alguien disponible para el seguimiento de los pacientes. Hay centros –critica– que no reconocen ni los honorarios de un médico que hace tratamiento del dolor y tampoco el uso del material descartable.»


por CAROLINA STEGMAN

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