Cómo fue el secuestro de Altomaro
40 años después, en el juicio de “La Escuelita” IV, el director de teatro contó detalles del calvario que vivió junto al grupo donde estaba Alicia Pifarré.
“Fue el 6 ó 7 de junio, como hoy, a la tardecita; estaba oscuro y hacía mucho frío”, describió ayer Norberto Darío Altomaro, al relatar 40 años después y ante los jueces de la democracia, su secuestro en el invierno de 1976, cuando fue de visita a la casa de Susana Mujica. El IV juicio por los delitos cometidos durante la dictadura reanudó ayer en una de las últimas semanas, con los testimonios de quienes no pudieron asistir en la primera citación. Fue la primera vez que el director de teatro neuquino habló en público de la tortura y la persecución a los artistas durante la dictadura militar.
El caso de Altomaro aún no llega a juicio, en tanto fue convocado por el secuestro de Alicia Figueira de Murphy, quien era la directora de la Escuela de Títeres y el 9 de junio a la madrugada fue interceptada por un grupo de tareas que estaban parapetados en la casa de los padres de Pifarré. Figueira llevaba en un Citroën a Pifarré hasta la casa paterna cuando un comando liderado por Guglielminetti las arrancó del vehículo en medio de la calle, frente a la casa de sus padres.
“Cuando me torturaban me preguntaban si era del ERP y si era correo, y decían que por eso había andado por Latinoamérica; yo les decía que me hacía cargo de lo que decía sobre el escenario, pero que no era subversivo” detalló Altomaro. Describió el periplo de detención en un camión en las afueras de “La Escuelita”, los gritos de las torturadas, luego el traslado en avión a Bahía Blanca, cuando permaneció atado a un camastro en el centro clandestino y la violenta liberación en la ruta, en las inmediaciones de Médanos alrededor del 18 de junio. “Escuché los gritos de Susana Mujica, escuché los gritos de Alicia Pifarré cuando la estaban torturando; y la voz de Alicia Figueira antes, entre un montón de gente que había en ese lugar, eran muchas las voces, era todo confuso y mucho el terror; nos golpeaban y nos decían que éramos delincuentes”, sostuvo ante el tribunal.
Detalló que en la comisaría de Médanos se encontró con otros secuestrados a los que “habían tirado” en la ruta, entre ellos, a su primera esposa Alicia Villaverde. “No sabía que a ella la habían secuestrado; ella nunca pudo hablar de aquello, y Susana nunca volvió”, dijo Altomaro al tribunal.
Detalle
El fiscal Wálter Romero fue recusado por el exmilitar de inteligencia, Jorge Di Pasquale los primeros días de abril en este juicio. “Nunca nos corrieron vista de la recusación, no sabemos de qué se nos acusa”, dijo Romero quien recordó que en el juicio anterior el acusado buscó separar del juicio al exfiscal Marcelo Grosso, actualmente juez del tribunal.
Oscar Livera
“Eran muchas las voces, era todo confuso y mucho el terror; nos golpeaban y nos decían que éramos delincuentes”,
declaró ante los jueces el director de teatro neuquino Norberto Altomaro.
Datos
- La audiencia fue presidida por el juez Marcos Aguerrido. Hoy se escuchará a otros testigos.
- “Eran muchas las voces, era todo confuso y mucho el terror; nos golpeaban y nos decían que éramos delincuentes”,