Comprometen al médico Gerardo Farfán
Personal de Salud Mental habló de la presunta sobremedicación.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- En la causa que se debate por la muerte del paciente de Salud Mental Fabián Farriol ayer declararon enfermeras que sustentan la tesis de que existió una sobremedicación, en tanto que una familiar de la víctima respaldó al acusado Gerardo Farfán.
Para enfrentar esas presunciones, el abogado Rodolfo Rodrigo centró su estrategia en tratar de probar que no se habían respetado las indicaciones del imputado, que algunos medicamentos se habrían administrado con mayor frecuencia a la indicada, y que existía una confrontación interna orientada a desprestigiar al servicio de Salud Mental.
La primera en declarar ayer fue una prima de la víctima, Norma Díaz, quien sostuvo que no podía culpar a Farfán por la muerte de Farriol, y recordó que su familiar bebía y estaba descontrolado en la época en que ocurrió el suceso.
Después prestó su testimonio la auxiliar de enfermería María Inés Bravo, la primera en dar señal de alarma cuando advirtió que Farriol no respiraba. Antes había llamado al profesional de guardia, de apellido Giorgi, porque entendió que el paciente estaba sobremedicado, pero como el psicólogo no se presentó no se atrevió a modificar las dosis que le estaban administrando.
Tal como había ocurrido en el primer debate, realizado a medias hace más de un año, la jefa del servicio de enfermería, Dora Gallardo, fue quien más comprometió a Farfán con su apreciación sobre la forma en que medicó Farriol.
Gallardo relató que había reunido a las enfermeras para solicitarles que estuvieran atentas a la evolución del paciente, porque le parecía que le estaban aplicando medicamentos en demasía.
La licenciada en enfermería Rosa Díaz expuso que le había llamado la atención la cantidad y frecuencia de la medicación que le aplicaban a Farriol, y opinó que el paciente debería haber estado más controlado. Refirió que los medicamentos que le aplicaban se potenciaban entre sí y producían un «sinergismo de suma» que podían generar una depresión respiratoria, y concluyó sentenciando que «un paciente crítico, con medicación crítica tiene que ser controlado por su médico de cabecera», por caso el acusado Farfán.
La psicopedagoga Elena Chena, que asistió a Farriol durante un principio de crisis en su última internación, relató que lo había asistido porque deambulaba por el hospital y ocasionaba molestias a otros pacientes y al personal de los distintos servicios.
Reconoció que tenía discrepancias con Farfán por el tratamiento que le impartía a Farriol.
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