“Con este escenario, no hay alternativa”
Miguel Marín Navarrete, jefe de calidad de la empresa Agrisouth State Chile, aseguró que la industria frutícola chilena se está preparando para el cambio tecnológico que se avecina, en el cual se incluye la introducción de la mecanización en las chacras con frutales. “El tema de la mano de obra es un problema que se tiende a profundizarse en el tiempo. La fruticultura local no tiene otra salida que no sea la mecanización”, confía el ejecutivo en un extenso dialogo que mantuvo con “Río Negro Rural” mientras mostraba las instalaciones de la empresa.
Agrisouth State Chile es de capitales árabes y son los mayores distribuidores de fruta de Mediano Oriente. Sus instalaciones productivas y de servicios en Chile están concentradas en la región del Maule. Trabaja unos 110.000 bins promedio por temporada, de los cuales el 90% es de producción de chacras propias. A continuación se detalla parte de la conversación mantenida con Marín Navarrete.
–¿Cómo ven el horizonte de la industria?
–Con mucho futuro. Pero para sostener los niveles de rentabilidad de los últimos años hay que trabajar duro, ya que las condiciones del mercado están cambiando y afectan los retornos del sector.
–¿Cómo contrarrestan estos efectos?
–Nuestra premisa es siempre la misma. Estar atentos a bajar todos los años los costos de producción y mejorar los niveles de venta que hoy tenemos, ofreciendo más y más calidad.
–¿Cómo logran eso?
–La fruticultura moderna es muy dinámica. Antes uno plantaba y se sentaba a esperar los retornos que generaba su fruta. Hoy todos los años hay que cambiar algo, ajustar la producción a lo que la demanda está reclamando. Si no entendemos estos principios, estamos en problemas. Nosotros, lo que hicimos hace tres temporadas fue trasladar la gente de calidad del galpón al huerto e ir haciendo el control casi bins a bins para hacer los ajustes en forma inmediata y no esperar que llegara esa fruta a la planta para su procesamiento con altos descartes. Eso nos permite tener mejor fruta en planta y así bajar los costos en el empaque. Este cambio nos dio muy buenos resultados.
–¿No es algo engorroso ese procedimiento?
–Para nada. Hacemos una verificación de los bins que están saliendo de la chacra. Lo que logro es ajustar los desvíos en forma inmediata y lo otro bueno es que la muestra resulta mucho más representativa ya que se revisa bins por bins. Controlamos unos 50 frutos y eso nos sirve para definir destino y correcciones. Esto aumenta los costos en el huerto, pero se compensan sobremanera con la baja que se registra en el empaque. En definitiva, en la suma–resta de costos del proceso la cuenta nos da a favor.
–¿Están pensando en la mecanización de las labores culturales?
–El sistema de plantación que hoy tenemos en nuestros huertos no sirve para una cosecha mecanizada. Hoy tenemos 1.800 plantas por hectárea y otros huertos más antiguos con unas 1.200 plantas. Pero hace unas temporadas hemos comenzado a reconvertir nuestros huertos con patrones M9, lo que nos permitirá sacar la escalera de los montes y comenzar a trabajar con máquinas… hacia allí apuntamos. Este último año hemos reinjertados huertos para buscar mejor color. Hay un proyecto de reinjertar toda la Gala, pero no se hizo porque si no nos íbamos a quedar sin fruta por tres años y eso iba a generar un serio problema para la empresa en su parte comercial. La idea es de a poco reinjertar por Brookfield o Gala Premium.
–¿Las nuevas plantaciones serán intensivas?
En el mediano plazo será imprescindible cambiar mecanización por mano de obra. No hay otro escenario. Y frente a ello, los huertos con 3.000 plantas por hectárea serán imprescindibles. La industria frutícola chilena va en ese sentido y todo indica que no existe retorno.
“Hay que ir hacia los huertos modernos”
El campo “La Chispa” de Curicó pertenece a la Agropecuaria Wapri SA, firma que controla el 40% de sus acciones la empresa David del Curto. En total Wapri SA tiene en producción en toda la región sur alrededor de 600 hectáreas frutícolas, comercializando unos 60.000 bins por año con vivero, galpón y frío propio.
El campo “La Chispa” tiene más de 150 hectáreas plantadas con manzanas y, en menor medida, peras y cerezas. Corresponde al concepto de un “huerto moderno”, donde se han buscado distintas fórmulas para aumentar la productividad y competitividad. El establecimiento se plantó completamente en el 2009. “Estamos apuntando a producir con elevada densidad, unas 2.500 plantas por hectárea, y alta precocidad. Logramos una producción de manzana en cuarta hoja de 52 toneladas por hectárea. En Fuji y Gala, el año que viene estaremos en las 65 toneladas por hectárea”, confía el encargado del predio, Raúl Jara Rojas.
A continuación se detalla parte de la conversación mantenida.
–¿Cuáles son las principales limitantes para el desarrollo de la actividad?
–Principalmente, la mano de obra. Hay un incremento en las plantaciones frutales, lo que genera una mayor demanda de trabajadores y a esto hay que sumarle que la gente se aleja del campo porque prefiere vivir en la ciudad.
–¿Los salarios son bajos respecto de otras actividades?
–En los últimos años el trabajador agrícola tuvo incrementos en sus salarios del orden del 25%. Pero todo indica que no alcanzó. El trabajador rural compite con los salarios que paga el cobre o la construcción que no pueden ser convalidados por la fruticultura. Eso es una realidad.
–¿Cómo se cambia esta tendencia?
–Hay que reencantar a los trabajadores para que vuelvan al campo; asimilar las condiciones que un trabajador tiene en la ciudad. Eso se valora mucho.
–¿La mecanización en la actividad ayudaría?
–Por supuesto. Nuestra empresa está trabajando con este objetivo. Estamos probando con los huertos peatonales, de bajo porte y homogéneos en color. Éstas son las tres variables a computar cuando se habla de mecanización en cosecha.
–¿Aplican mecanización en algunos de sus huertos?
–Estamos en proceso de prueba. Analizando resultados propios y de terceros. Con los números en la mano, la empresa decidirá cómo se implementa esta alternativa.
–¿De esta manera prescindirían de la mano de obra?
–No creo que sea tan así. Debe existir un equilibrio entre el uso de la tecnología y la mano de obra. Difícilmente un huerto pueda prescindir totalmente de esta última, por lo menos en lo que al mediano plazo se refiere.
–¿Cuánto gana un podador en su huerto?
–Tenemos que pensar que se lleva al bolsillo entre 12.000 y 14.000 pesos diarios (25 dólares). Pero el costo total para la empresa es de algo más de 20.000 pesos diarios (alrededor de 40 dólares) con imposiciones y costos indirectos. Tenemos que calcular que por hectárea estamos hablando de un costo total para la empresa de unos 260.000 pesos por hectárea… unos 500 dólares por hectárea.
–¿Y un cosechador?
–Aquí, como en la poda, es a trato. Bueno aquí ya estamos hablando de unos 18.000 pesos por día (35 dólares) que se lleva el trabajador a su bolsillo. En cosecha hay mucha más competencia… y por menos de esta plata la gente no viene. En este caso estamos hablando de una productividad de unos cuatro bins promedio por día.
Raul Jara Rojas encargado del fundo La Chispa Wapri