Con las víctimas atadas, se dedicaron a comer

Los asaltantes de casas de alto nivel de Neuquén y Cipolletti, detenidos la semana pasada, se dedicaron a comer y beber mientras mantenían reducidos a los propietarios.

Redacción

Por Redacción

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NEUQUÉN (AN).- La banda desbaratada el viernes que se dedicaba a asaltar viviendas de alta categoría de esta ciudad y de Cipolletti no sólo despojó de dinero, electrodomésticos y ropa a sus víctimas, sino que en dos de los siete domicilios de esta ciudad se tomaron el tiempo, mientras sus víctimas estaban atadas, para sentarse a almorzar. Así lo reveló ayer el fiscal de Delitos Violentos contra las Personas, Maximiliano Breide Obeid, en una audiencia de control de detención cuya resolución será dada a conocer mañana. Dijo que dentro de la frialdad y la violencia con la que actuaba la banda compuesta por ocho detenidos acusados de asociación ilícita y robos doblemente agravados, en dos de los domicilios, tras golpear a sus propietarios, se sentaron a la mesa de la familia y comieron y tomaron lo que encontraron en las heladeras. El fiscal reveló los roles que cada uno de los ocho integrantes habrían cumplido en la banda, a la que se le achacan además dos asaltos en Cipolletti. Detalló que el líder y coordinador de los ataques sería Alberto Vilugrón. Alejandro Guirin -un hombre que perdió una pierna y está en silla de ruedas-, fue catalogado como el proveedor de las armas. En su casa se encontraron dos durante los allanamientos. A Ismael “Charango” López Baeza se le atribuyó ser el pintor de los vehículos que utilizaban, que en tres oportunidades fueron cambiados de color en un intento por despistar a los investigadores. Benito Pereyra Caliluan fue acusado de proveer uno de los autos usados, el que tenía su celular en una calcomanía y que facilitó las escuchas. A Maximiliano Mesa y a Marcos Tecker los identifican como autores del robo en Rincón de Emilio, cuyo traspaso de elementos robados fue filmado, dado que se concretó en el estacionamiento de un nuevo hipermercado. A Ariel Sandoval lo acusaron de facilitar una Eco Sport y un Bora, con los que se cree que recorrían los barrios residenciales para, a partir de los autos que había en cada casa, seleccionar a sus víctimas. Utilizaban también un Toyota Corolla robado, dado que confiaban en que autos de alta gama no llamaban la atención. Se cree que Sandoval “lavaba” el dinero robado comprando electrodomésticos de lujo. Los defensores pidieron excluir las escuchas telefónicas realizadas, las cuales el fiscal Breide Obeid anticipó que serán cotejadas por un perito con los audios de los acusados dados en la audiencia.


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