Condena al miedo

Redacción

Por Redacción

La sentencia sorprendió a quienes escucharon cada testimonio. No porque no fuera verosímil la imputación a los acusados, sino porque las declaraciones no tuvieron contundencia al señalar a Bernardi manteniendo sexo con la joven.

Fue un fallo atípico. Tal como pidió el fiscal Hernán Trejo en su alegato, los jueces recogieron los indicios que mostraron las adolescentes -hasta sus gestos- para revertir el miedo y la vulnerabilidad a las que las jóvenes estuvieron sometidas. Valoraron la desigualdad de poder entre victimarios y víctimas.

Había escepticismo en el auditorio. Pero los jueces fallaron desde la perspectiva de género y en consideración de los derechos de los niños, tal como buena parte de la comunidad exigía.

Fue un paso clave pensando en la continuidad de las dos restantes causas, en las que hay otros siete imputados -todos detenidos-. Pero no culmina aquí. La justicia deberá hacer lo suyo. El Estado, promover la inclusión de las niñas sometidas a estas prácticas violentas y perversas. Y la sociedad, abrir los ojos, porque como dice la canción “las cosas se cuentan solas, sólo hay que saber mirar”. Y estos hechos ocurrieron -y ocurren- ante la vista de muchos.


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