Confluencia: amenazas en el inicio del juicio
Familiares de la víctima y el victimario se insultaron en la vereda. La esposa, la hija y la suegra de Javier Rubilar, muerto de un tiro, denunciaron que son amenazadas por los agresores.
Yamil Regules
NEUQUÉN (AN).- Terror es la palabra que mejor describe la forma en la que vive la familia de Javier Rubilar (37) luego de que fuera asesinado en el barrio Confluencia. Ayer su familia reveló que fueron amenazados para no declarar en el juicio y que les dijeron que les prenderán fuego la casa si el acusado, Braian Yapura (19), es condenado. Desde ese 23 de febrero en el que Rubilar fue asesinado en la plaza ubicada frente a su casa, en Lamarque casi Paimún, su familia dice que vive un calvario. Ante los jueces Daniel Varessio, Héctor Dedominichi y Mauricio Zabala contaron que los hijos de Rubilar debieron abandonar la escuela, que a su abuela le “reventaron” a piedrazos las ventanas y que a la adolescente por la que se desencadenó el ataque fatal le hicieron un corte en el brazo. El inicio del juicio reveló que el ataque, del cual participaron al menos siete jóvenes y dos mujeres, se dio luego de que Rubilar intentara frenar los insultos que su hija recibía. La joven contó que le decían que la iban a violar y que la acusaban de “andar” con la banda antagónica a los Yapura y Osés, los Oyarzo. Su madre estalló en llanto al contar que “tenía la cara tapada con una remera pero era él, lo conozco porque han ido a comer a casa”, y luego su abuela contó cómo viven. La mujer llegó a la sala de audiencias temblando y explicó que en la noche del domingo “vinieron a pegarle tiros a la casa, estaban todos afuera y gritaban y delante de la policía la mujer de Yapura, Verónica Valenzuela, nos amenazó que nos iban a matar y a quemarnos la casa”. Amenazas similares mostró la hija de Rubilar. Contó que en un mensaje de texto le indicaron: “Más vale que no te presentes al juicio, vas a morir. Matamos a seis, ya sos la siete”. Y agregó que quien le escribe dice que Yapura es su marido. Ese día Rubilar llegó de su trabajo, en Cliba, y se enteró que a lo largo de la tarde la habían hostigado a su hija. Estaba en la plaza, frente a su casa junto a esa hija y su esposa cuando Verónica Osés pasó por allí y él le pidió que hiciera parar los insultos. A los pocos minutos un grupo de jóvenes llegó a la plaza y al menos tres estaban armados. La hija de Rubilar detalló que “solo Yapura tenía un arma larga. Vi que disparó y mi papá se agarró la panza”. La autopsia reveló que el hombre falleció de un disparo efectuado por una carabina.
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