Congreso chileno derogó la ley electoral de Pinochet
Regirá para los comicios legislativos 2017.
AP
VALPARAÍSO (DPA).- La Cámara de Diputados de Chile aprobó ayer la eliminación del sistema electoral heredado de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990), reemplazándolo por uno que amplía la cantidad de representantes y mejora la proporcionalidad. “Hemos puesto término a uno de los enclaves más antidemocráticos de la dictadura y que distorsionaba la realidad nacional (desde el retorno a la democracia en 1990)”, dijo el diputado Sergio Aguiló. Desde el Ejecutivo, que impulsó la iniciativa, el portavoz del gobierno, el ministro Álvaro Elizalde, valoró la votación parlamentaria. “Se acabó el engaño a las normas básicas de representación democrática que establecía el (sistema electoral) binominal”, afirmó. “Nunca más uno va a ser igual a dos, nunca más el 30% va a equivaler al 60%, como ocurría con las inaceptables distorsiones del binominal”, agregó. En la derecha opositora, la opinión fue contraria. “Es una derrota para Chile”, contrapunteó el diputado Cristián Monckeberg, de Renovación Nacional. La iniciativa, que regirá para los comicios legislativos de 2017, podrá ser promulgada los próximos días por la presidenta Michelle Bachelet, quien asumió el poder en 2014 enarbolando un programa de reformas políticas, tributarias y sociales. El nuevo sistema electoral, apoyado por la centro izquierda en el poder y sectores de la derecha liberal opositora, eleva de 120 a 155 las bancas de diputados y de 38 a 50 los de senadores. El sistema binominal actual, ampliamente rechazado por la ciudadanía en encuestas, establecía que en cada distrito sólo podían ser elegidos dos representantes. Ante ello, la minoría siempre lograba empatar con la mayoría, pues para tener ambos escaños era necesario doblar a la lista que antecediera al vencedor, algo que escasamente ocurrió. Este sistema electoral además daba mayor peso electoral a zonas del país tradicionalmente más conservadoras. Por ejemplo, la región de Aysén, con 80.000 votantes, elegía dos senadores, y la capital, con cinco millones de sufragantes, sólo cuatro. Por ello, el nuevo sistema electoral, rechazado por los opositores y conservadores partidos Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional, cambia los distritos, eleva el número de bancas y mejora la proporcionalidad. Los nuevos distritos electorales elegirán hasta cinco representantes, dependiendo de su población. Asimismo, se estableció que al menos un 40% de los candidatos deberán ser mujeres. Ante estos cambios, la conservadora UDI, heredera política de la transformación neoliberal del régimen militar, según su propia declaración de principios, anunció que probablemente impugnará el nuevo sistema electoral ante el Tribunal Constitucional. “Es un proyecto políticamente inaceptable”, dijo el senador Hernán Larraín. “El redistritaje es un traje a la medida para la izquierda”, agregó.