Construcción colectiva
Ante las evidencias de las resoluciones 35/13 (reglamento de Nivel Primario), 138/13 (estructura de Nivel Medio, concentración de horas) y 139/13 (escuela para jóvenes), queda demostrada la burla organizada entre la conducción gremial y el gobierno provincial de Educación. Cuando algunos denunciamos, en el año que pasó, que se estaba gestando un poder organizado para adueñarse de los procedimientos y hasta de la palabra de los docentes no decíamos más que la verdad que visualizábamos en los hechos. Para ser más claro aún: la democracia en la vida sindical es participativa o, si no, se convierte en un autoritarismo permanente o en la conducción de iluminados. La democracia real en la estructura de la educación es participativa y con los tiempos necesarios y suficientes para que haya comprensión, acomodamientos y apropiación de los proyectos de cambios o es “como sí”, para decir que se está participando. La mordaza impuesta a directores y supervisores para tomar decisiones y expresar opiniones es la mejor muestra de que la participación es “como sí”. Cuando desde nuestro lugar agrupacional y como dirigentes sindicales denunciamos que la ley 4737, entre otras cosas, fijaba la designación de padres/madres y docentes en consejos escolares y en la propia estructura del CPE a nivel central en forma totalmente a dedo, nos criticaban porque no comprendíamos la importancia de esos hechos y hasta nos calificaban groseramente de golpistas. El tiempo nos dio la razón y nuestra insistencia de denuncia hizo ver que no es posible, en un espacio democrático y de participación, designar a puertas cerradas o, mejor dicho, a gusto del patrón los representantes de docentes y de padres. La nueva ley de Educación expresa: “Artículo 182. Los consejos escolares están integrados por representantes de padres y madres de estudiantes, representantes de los docentes, representantes de los estudiantes, representantes de los municipios, representantes de los trabajadores de los servicios de apoyo y presididos por un coordinador designado por el Consejo Provincial de Educación. Cada consejo escolar está constituido por un (1) representante de cada uno de los sectores intervinientes y hasta dos (2) miembros suplentes por cada titular. En caso de que el consejo escolar comprenda a más de un municipio, se integra un representante por cada municipalidad, permaneciendo igual la representación en los otros sectores. ”Los integrantes representantes de los padres y madres, de los estudiantes, de los docentes y del personal de servicios de apoyo son elegidos por el voto de sus representados. ”Todos los representantes, a excepción del coordinador del consejo escolar, deben ser ad honórem”. La pregunta inmediata que surge, entonces, es cómo los propios representantes legislativos elegidos por el voto popular permitieron semejante aberración y cómo la conducción central del gremio no dijo nada, sólo cuando las críticas fueron cada vez más evidentes, cuando en realidad ambos debieran haber puesto por delante la democracia y por ende la participación del voto. Ahora que están designados todos los representantes a dedo (aún no en el CPE), la pregunta es si se acelerarán los tiempos en forma inmediata para hacer lo que la ley manda o se tomará todo el tiempo del mundo. Creo que seriamente en abril debiera hacerse de inmediato el acto eleccionario en todas las instancias para generar la representación a través del voto docente y de padres. En el inicio de este texto, al poner en evidencia las resoluciones citadas lo que pretendo es recordar que en 1987 se generó la resolución 90/87 (Reglamento de Nivel Primario), constituyendo previamente grupos regionales de docentes y posteriormente a nivel provincial, además con representación gubernamental y gremial en todas las comisiones para generar durante un tiempo suficiente el reglamento mencionado, que prácticamente funcionó hasta el presente. ¿Y por qué ocurrió eso? Simplemente porque fue altamente participativo y, como los docentes sabemos, cuando el debate se profundiza existe una mayor comprensión y apropiación. En esta instancia, al igual que las restantes resoluciones mencionadas del nivel secundario, no tuvieron ni un solo día de participación grupal ni institucional. Fue puro verticalismo. En el gobierno anterior de los últimos tiempos nos tenían acostumbrados a ese procedimiento, ya que muchas definiciones se tomaban sin consulta. Este gobierno, con un discurso diferente, parecía que esas cuestiones las superaría, pero no: profundizó lo negativo. Se sigue con aportes a escuelas privadas, sabiendo todos que no son gratuitas; se designó a dedo a representantes gremiales y de padres en forma totalmente autoritaria de ambas partes y se realizó una pseudo consulta para aprobar una ley de educación y ahora todas las resoluciones reglamentarias de esa ley surgen sin un minuto de consulta y ni siquiera se convoca al foro de supervisores para discutir los proyectos educativos en forma integral. ¿Cómo es posible que un gobierno que tiene entre sus conductores educativos a exrepresentantes gremiales realice estos actos autoritarios y, además, cuando los docentes le dicen que no, se coloque en una dureza poco vista, como si nunca hubiera exigido modificaciones y participación? Dicen que no hay peor astilla que la del propio palo o, mejor dicho, pareciera que les encanta ser patrón, pero con la dosis de autoritario al extremo. Si eso no fuera así, no podría, por una cuestión de respeto, existir semejante brecha entre el ingreso de una autoridad (más de 60.000 pesos) y el de un maestro, ya que en una ley no tiene sentido expresar que el trabajador de la educación tiene derecho a un salario digno cuando existen semejantes brechas, a la libertad de cátedra cuando paralelamente se prohíbe la palabra, a la participación en el gobierno de la educación cuando se realizan designaciones a dedo y a la estabilidad laboral cuando no se efectúan convocatorias de concursos todos los años como corresponde pero sí se utiliza demagógicamente un procedimiento de titularización a dedo. La ley de educación dice muchas cosas interesantes, pero si sólo se escribe bonito y se hace lo que la autoridad decide, entonces será letra muerta o sólo para actos demagógicos como “Que el verano te rinda”, espacio en el cual se acreditan saberes con menoscabo del docente original de la asignatura pendiente, al mejor estilo de trayectorias escolares que pasarán por estar en un espacio áulico. El menemismo fue calando hondo en procesos reales de participación y de construcción colectiva de normas y decisiones asumidas por el conjunto para profundizar el proceso de bienestar del conjunto. Se corrompió con el correr del tiempo, aprovechando las autoridades esa desazón y ruptura producto de aquel neoliberalismo. El discurso en los tiempos siguientes fue el “como si” y entonces el concepto de “construcción colectiva” fue cooptado por los representantes gubernamentales, disfrazando este concepto como si fuera real aunque en nada se diferencia de esa ruptura originada en épocas que todos rechazamos y repudiamos. Es absolutamente necesario que el concepto adquiera la verdadera dimensión de su sentido y la construcción colectiva sea el espacio de opinión, definiciones, idas y vueltas y tiempos respetuosos de los tiempos y palabras respetuosas de las palabras para que realmente el concepto sea producto de una verdadera arquitectura social. (*) Profesor. Exsecretario general de Unter
HÉCTOR RONCALLO (*)
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