Construir un enemigo



Los Rioseco en el despacho del gobernador Omar Gutiérrez firmaron un convenio para tener la pata provincial en el emprendimiento que es “la joyita” para Cutral Co. Fue la sorpresa política de la semana.

“No, para nada, estamos muy cómodos”, dijo la diputada Teresa Rioseco cuando este diario le preguntó si se sentían incómodos, luego de que sus hermanos José, el intendente, y Ramón, el parlamentario del Mercosur, derramaran adjetivos positivos sobre el gobernador.

¿Qué pasó para el cambio? La respuesta formal es que el polo tecnológico se puede inscribir en la política de diversificación de la matriz productiva de la provincia y la informal es que cultivando el pragmatismo ambos se encontraron en la misma chacra.

“Tener un enemigo es importante no sólo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos un obstáculo con respecto al cual medir nuestro sistema de valores y mostrar, al encararlo, nuestro valor. Por lo tanto, cuando el enemigo no existe, es preciso construirlo”, pugnó el escritor italiano Umberto Eco.

Rioseco, tras el concubinato que tuvo con los representantes neuquinos del kirchnerismo, volvió sobre sus pasos pero no se aleja de la construcción de poder político. Saca punta a sus dardos y los lanza contra la política energética de Mauricio Macri... hasta que alguno, filoso, le pegó al gobernador Omar Gutiérrez quien, pese a que confiesa: “Yo nunca tuve enemigos”, eludió una fácil defensa y aprovechó para marcar diferencias con Juan José Aranguren.

El ex-CEO de Shell está convencido de que dos más dos son cuatro y que si es más barato el crudo del exterior hay que importarlo, en lugar de mantener el invento kirchnerista del barril criollo. Este se creó para amortiguar los subas desmedidas, pero no se había dado, como ahora, ser una red de una baja estrepitosa del precio a nivel mundial. “Ya se está importando crudo”, dijo un allegado al gobernador luego de dar a conocer la lista de reclamos al gobierno nacional vinculada a la cuestión. En el listado no está sólo el precio del barril sino también las retenciones a las exportaciones que ya dieron sus frutos en el tema minero. Hay otro asunto que es el costo neuquino mediante el cobro de impuestos y las regalías.

Entonces fue en ese campo donde se encontraron Gutiérrez y Rioseco. Se miraron y se dijeron: “¿Qué hacés vos acá?”. Algunos dicen que fue para el 22 de octubre, día del aniversario de Cutral Co, y otros que fue cuando mantuvieron una reunión a solas Gutiérrez y José alrededor de una mesa ratona en la que había una copa boca abajo, como si fuera un símbolo de la “poca onda” del anfitrión.

Hay otro aspecto político que no pasó desapercibido y es más de cabotaje en la comarca petrolera. Los representantes del partido de Rioseco, el Frente y la Participación Neuquina, en Plaza Huincul, aprovecharon la desprolijidad del intendente Juan Carlos Giannattasio (MPN) de tener su gestión regada con combustible y encendieron un fósforo. Por acción u omisión, se incendió más de lo que se pretendía. El creador del partido no es de la idea de sacar al jefe comunal porque es consciente –y lo sufrió en carne propia– de que la recuperación institucional de una ciudad es mucho más trabajosa que la asunción de responsabilidades. Cuando la clase política se mira el ombligo pierde de vista el horizonte de quienes esperan respuestas y tienen el poder del voto.

Ambos encontraron el enemigo común, lo construyeron o se presentó solo en el ring.

Claro está que el otro polo de poder político en la ciudad de Neuquén está dominado por el intendente Horacio Quiroga, quien se las vio negras, como las aguas que desbordaron de los pluviales y de las alcantarillas. El vecino culpa a la Provincia y a la Municipalidad, no hace diferencias. La ciudad colapsa cuando llueve y encendió la luz roja del semáforo social que está mucho más allá de las encuestas, que en algún momento desvelaron (y desvelan) a los encargados de tomar decisiones en el Estado.

Un frente común unió por pragmatismo al gobernador del MPN y a los hermanos Rioseco, porque asoman nubes en el horizonte de la política energética.

Se bajó el tono al sismo institucional que se generó en Plaza Huincul con el argumento de que la desprolijidad provocaría un atraso en las respuestas sociales.

Datos

Un frente común unió por pragmatismo al gobernador del MPN y a los hermanos Rioseco, porque asoman nubes en el horizonte de la política energética.
Se bajó el tono al sismo institucional que se generó en Plaza Huincul con el argumento de que la desprolijidad provocaría un atraso en las respuestas sociales.

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