Convicciones

NEUQUÉN

Por Redacción

El gobierno de Jorge Sapag va cerrando por capítulos los conflictos gremiales que se encendieron con previsible fuerza luego de que un grupo de policías insubordinados le arrancara a fin del año pasado un salario inicial de 10.000 pesos, del que ahora todos se quieren colgar y que la Provincia pagará no sin sacrificio. Excepto los enfermeros, que mantienen la huelga en demanda de un reconocimiento como gremio y la posibilidad de discutir no sólo salarios sino condiciones particulares de su oficio, el conflicto en Salud quedó prácticamente cerrado el viernes con la firma del acuerdo entre representantes del gobierno y de los gremios UPCN y la rama Salud de ATE. Una crisis tan prolongada como la de Salud, que comenzó con el reclamo de los médicos y otros profesionales en marzo del año pasado, no puede sino dejar secuelas en el funcionamiento del sistema y en las relaciones humanas entre los trabajadores. Esto mismo ya se ha visto en otras ocasiones, como en las también extensas huelgas vividas en ese sector en la década del 90. Superada la instancia de la confrontación, hay quienes piensan que llegó el momento de generar un espacio para debatir cómo recuperar el nivel de calidad que supo tener el modelo sanitario de la provincia. En este contexto, resurgieron esta semana rumores sobre cambios en el gabinete, tal como sucedió el año pasado. Uno de los nombres que figura como candidato al retiro es justamente el ministro de Salud, Rubén Butigué, cuestionado no sólo afuera sino adentro del oficialismo, entre otras razones por no encauzar este desgastante conflicto. Fuentes allegadas al oficialismo revelaron que otro funcionario que podría apartarse del equipo de gobierno es el secretario de Trabajo, Oscar Closs. El titular del área laboral tiene intenciones de proyectarse como candidato a intendente en Centenario para el 2015 por el Movimiento Popular Neuquino. La secretaría de Closs funciona en la órbita del Ministerio de Coordinación de Gabinete, Seguridad y Trabajo, a cargo de Gabriel Gastaminza. En ese ministerio, que entre otras áreas maneja la información pública, también se esperan cambios con el posible desembarco de Sebastián Caldart, actual responsable de NeuquénTur. El funcionario aludido, que ya tuvo un breve paso por el área de relación con los medios de comunicación en una de las gestiones del exgobernador Jorge Sobisch, ocuparía una suerte de coordinación general de la cartera. Estos movimientos incluirían el blanqueo del ingreso al equipo de Sapag del exministro sobischista Jorge Lara en una secretaría dedicada a atender asuntos del interior. De confirmarse este reacomodamiento en el gabinete, se cerraría una silenciosa y latente interna por el manejo de la comunicación y la pauta publicitaria del gobierno, un espacio también disputado por el Ministerio de Energía y Servicios Públicos que conduce Guillermo Coco. Como sucede habitualmente en enero, nadie sabe si Sapag se encuentra formalmente de vacaciones, pero sí se puede decir que está en modo reposo y con comando a distancia. En lo que va del mes, el gobernador sólo se mostró en público para firmar el acuerdo de inversión con la compañía petrolera alemana Wintershall en un acto que se realizó en El Messidor, en Villa La Angostura. Fuentes confiables dijeron que cuando Sapag estuvo de gira por Alemania en septiembre último para avanzar con el trámite de este acuerdo, que contempla una inversión inicial por 110 millones de dólares, les ofreció a los directivos de la empresa una excursión de pesca para completar la placentera visita a la provincia. No hay datos que prueben que tal promesa se haya cumplido, pero sí los hay sobre el inusual despliegue policial montado para contener la protesta que enfermeros llevaron hasta el lugar. La foto No cayó bien en el gobierno la fotografía del senador y líder del gremio petrolero Guillermo Pereyra junto al titular de YPF Miguel Galuccio, al jefe de Gabinete Jorge Capitanich y al ministro de Economía Axel Kicillof. En ámbitos del sector energético dijeron que Pereyra tenía pautada desde hace tiempo una reunión con Galuccio y que la cita coincidió con un día en que hubo versiones, luego desmentidas, acerca de la renuncia del presidente de YPF. Según esta explicación, el sindicalista quedó, producto de esta casualidad, como uno de los protagonistas de la noticia de respaldo del gobierno nacional a Galuccio. No obstante Pereyra aprovechó ese espacio para pedir por una nueva ley de hidrocarburos a partir de un debate que, según dijo, debe incluir a las provincias, las empresas y los trabajadores. Pereyra ha tenido una actitud vacilante desde que el Estado nacional se hizo cargo de la compañía petrolera. Cuando el gobierno central tomó esa decisión, que también desacomodó en sus inicios a Sapag por su buena relación con Repsol, el gremialista compartió el criterio del gobernador de quitarle presión a los españoles para abrir un espacio de negociación. Cuando finalmente “los melones se acomodaron en el carro”, el ahora senador se alineó junto con la Provincia a la estrategia del gobierno nacional y ocupó un puesto en el directorio de YPF en representación de los trabajadores. Ese momento de convivencia duró poco tiempo: Pereyra empezó a jugar fuerte junto al líder de la CGT, Hugo Moyano, sumó su voz a las de la oposición al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y renunció al cargo. Sin mencionar cuáles eran los principios a defender, una vez dijo que no estaba dispuesto a dejar sus convicciones en la puerta de YPF.

GERARDO BILARDO gbilardo@rionegro.com.ar