Corigliano atacó algunos testimonios



NEUQUÉN (AN) – La declaración judicial de Rubén Ríos en septiembre de 1976 -días posteriores a su liberación del centro clandestino- puso en entredicho la actuación de los funcionarios judiciales durante la dictadura militar. El defensor Hernán Corigliano contrastó que el sindicalista Rubén Ríos dijo en esa fecha, en sede judicial, que había sido secuestrado violentamente y que no dijo que había sido torturado, sino que en el lugar de secuestro “lo habían tratado bien”. “Como se ha dado con la mayoría de las víctimas, todas las declaraciones con posterioridad al 84 tienen agregados; y cuando se reabren las causas agregan padecimientos que jamás habían denunciado tendientes a implicar gente, a darle otro tenor al hecho y encuadrarlo en el marco de este juicio”. El querellante Marcelo Hertzriken replicó que en 1976 Ríos prestó declaración “en un estado virtual de privación de justicia, frente a magistrados que eran parte del proceso, que por acción u omisión no dieron respuestas a las víctimas de la dictadura”. “Cuando salí me dijeron que no me metiera en ninguna cosa y en plena dictadura seguía desapareciendo gente. Yo no quería ser uno de los que desaparecieron”, contestó Ríos ante la protesta de Corigliano, quien a su vez entendió que su abogado querellante le había sugerido responder así. Hertzriken cuestionó la validez como prueba de esa declaración del 76 en el juicio y aunque los jueces no le dieron lugar, debido a que la declaración nunca fue objetada antes. “Las piezas procesales pueden ser nulas en cualquier momento”; respondió cuando los periodistas le preguntaron porqué no había planteado el reclamado hasta ahora.


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