Correntina

Por Carta de lector





El renombrado clínico Dr. Juan Pérez se devanaba los sesos buscando una respuesta efectiva a un problema ante el que sus colegas habían fracasado. El asunto venía de larga data y los pacientes no manifestaban signos duraderos de mejoría. Se trataba de la diarrea crónica, que tenía su epicentro en las barriadas sumergidas de los suburbios, donde la gente se alimentaba de lo que encontraba en los vaciaderos.

Los mejores especialistas habían naufragado ante el problema por lo que recurrieron el Dr. J. Pérez quien, no queriendo fracasar ante el desafío, recurrió a vías revolucionarias para encontrar la solución. No quería fórmulas fracasadas ni consultas con perdedores.

Luego de muchas cavilaciones y lecturas, un destello luminoso lo llevó a consultar las enseñanzas de una abogada exitosa quien el 19-2-2018 pronunció estas palabras para el bronce “¡Que se suturen el orto¡” Alborozado y al borde de las lágrimas, decidió trasladar a la medicina tan sabio consejo: todo paciente que verdaderamente quisiera dejar su correntina en el olvido, sería sometido a una rigurosa sutura y de esta manera quedaría solucionado el problema de manera definitiva.

Generoso con sus hallazgos científicos, decidió compartir su secreto con su amigo el economista Herminio Felettich, que estaba abrumado por el mandato de evitar la salida continua de nuevos precios en las góndolas de los supermercados. Seguro de ser tan exitoso como el Dr. Pérez, se puso de inmediato a la tarea y en pocos minutos frenó compulsivamente la suba de 1.200 productos. Y está seguro que será para siempre…

Si el telgopor no puede evitar flotar por algo será; no es inteligente impedírselo a garrotazos para que deje de hacerlo.

Humberto Guglielmin

DNI: 10.401.180

Bahía Blanca


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