Corrupción de menores: más adultos bajo la lupa
El juez Mussi asegura que sigue la investigación.
Río Negro
Marcelo Ochoa
VIEDMA (AV)- Más adultos están bajo la lupa de la investigación por hechos de corrupción de menores y prostitución infantil. Siete hombres y una mujer están procesados y detenidos por los delitos de “promoción de actos de corrupción sexual” y “promoción de la prostitución de menores de 18 años”. A ellos se suma el procesamiento del camarista penal Juan Bernardi sólo por “promoción de corrupción de menores”, razón por la cual permanece en libertad. Y la cadena parece no terminar allí. El juez penal de esta capital Carlos Mussi aseguró que la investigación continúa al negar que finalizara con los procesamientos dictados el jueves al abogado viedmense José Aguirre y al letrista Miguel Rodríguez. Otros hombres de distintos sectores de la sociedad y niveles de instrucción se suman a medida que se profundiza la mirada judicial. Los dos fallos vinculados a estos delitos conocidos la semana pasada fueron durísimos en los fundamentos y las resoluciones. El primero en ser difundido fue el de la Cámara en lo Criminal integrada por Jorge Bustamente, Daniela Zágari y Carlos Reussi en el que fueron confirmados los procesamientos y las prisiones preventivas contra hombres conocidos de distintos ámbitos viedmenses: el ganadero Nazario Contín, el comerciante Omar Ledesma, el rotisero Bonifacio Cabeza y el técnico en electrodomésticos Jorge Morón. En ese grupo también está incluida Andrea León, la única mujer detenida por haber contactado a algunos de esos hombres con niñas de 13 y 16 años. En el extenso fallo de la Cámara los jueces aclararon que las defensas de los imputados no negaron los hechos que se les imputan a sus defendidos ni criticaron los fundamentos esgrimidos por el juez que los procesó y detuvo. “Por el contrario los han reconocido al sostener que los imputados serían meros clientes de las prostitutas”, sostuvo el Tribunal al destacar que las defensas fundamentaron, entre otros conceptos, “… porque la niña, pese a su corta edad ya había desarrollado o corrompido su sexualidad antes de la conducta reprochada a mis pupilas y segundo porque no se advierte siquiera la intención dolosa del imputado de corromper la sexualidad de la víctima sino eventualmente la satisfacción de una conducta sexual”. En respuesta a ello el Tribunal puntualizó que “justamente el abuso sexual de los niños es la forma en que los adultos investigados satisficieron sus deseos sexuales utilizando el poder del dinero. Las niñas víctimas están imposibilitadas de dar un consentimiento válido y por sus necesidades, vulnerabilidad socialeconómica ejercen la prostitución como forma de conseguir dinero”. La sentencia destacó también que “la edad de las víctimas está acreditada y se observa que su minoridad es fácilmente advertible. También se puede apreciar su vulnerabilidad y las huellas que los hechos investigados han dejado en la psiquis de las víctimas”. En este sentido subrayó parte de las declaraciones de las niñas en las que, por ejemplo, manifiestan “… a veces te dan ganas de matarlo, me da bronca y digo por qué tengo que andar haciendo esto por plata” o bien “ a todas les da bronca de estar con hombres grandes”.