Crean en Bariloche un “desinfectador humano”

Un físico y un diseñador industrial del Centro Atómico inventaron un dispositivo eléctrico que permite rociar a las personas que entran a un hospital, comercio, comisaría u otro servicio esencial.



Nicolás Aversente y Gabriel Meyer en su laboratorio del Centro Atómico Bariloche idearon un desinfectador de personas. Gentileza

Nicolás Aversente y Gabriel Meyer en su laboratorio del Centro Atómico Bariloche idearon un desinfectador de personas. Gentileza

La pandemia del coronavirus demanda la necesidad de procesos de desinfección ya sea de personas o instalaciones para evitar la propagación del virus. Un físico y un diseñador industrial del Centro Atómico Bariloche idearon un dispositivo que funciona como una “barrera para la desinfección humana”, como un aporte (“un granito de arena”, dicen) a la lucha contra la propagación.

Una vez que una persona atraviesa ese equipo –que puede estar ubicado en una puerta– es rociada automáticamente por una neblina de desinfectante.

El dispositivo, creado por Gabriel Meyer y Nicolás Aversente, podría instalarse no solo en los centros médicos sino también en los ingresos a los supermercados, destacamentos policiales y otras instituciones donde pese a la cuarentena, el movimiento es constante.

“Un médico de conurbano bonaerense nos planteó la inquietud de contar con un sistema que permita desinfectar a la gente al circular de un lugar no controlado a otro controlado”, detalló Meyer, físico del Departamento Fisicoquímica de Materiales perteneciente a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

El desarrollo del dispositivo tomó dos días de trabajo. Su armado simple y rápido fue detallado en un documento que se compartió en las redes sociales a fin de que lo utilice quien lo necesite.

“Lo que hicimos fue integrar elementos que se pueden conseguir fácilmente en cualquier lado: pequeños generadores de neblina que se usan en viveros y que permiten un tamaño de gota reducido que se deposita sobre la persona”, indicó el investigador del Conicet.

Junto a su compañero, incorporó además un sensor de movimiento que podría colocarse en una abertura para detectar el paso de una persona y activar el rociador.

“Incorporamos el diagrama eléctrico y algunas sugerencia acerca de cómo montarlo”, señaló.

Cuánto cuesta


El costo de los materiales para este dispositivo está estimado en 4.250 pesos. El documento agrega que con 20 litros, es posible rociar a más de 1.500 personas, durante 5 segundos a cada una.

“El producto para rociar lo definirán los responsables sanitarios, al igual que las dosis. No somos médicos”, advirtió Meyer.

El dispositivo ya llegó a las autoridades de Chile, Perú, España, Brasil y Estados Unidos.

“En el país, hay muchos intentos de aportar granitos de arena ante las necesidades que surgen. Nosotros intentamos hacer lo mismo: aportar algo que pueda ayudar”, concluyó Meyer.


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