Crece la inversión, una señal positiva para la reactivación

No sucedía desde el segundo trimestre de 2018. Las compras de equipamiento, especialmente el importado, fueron el motor principal de la mejora registrada en el mes de noviembre.

Equipamiento. Crece la inversión productiva de cara a la recuperación.

Habiendo dejado atras uno de los momentos más crudos de la historia global reciente, el inicio del nuevo año llega en Argentina con una certeza y un interrogante a nivel económico.
La certeza es el enorme impacto que deja tras de sí la irrupción del Covid sobre la economía nacional. Una economía que previo a la pandemia arrastraba dos años de recesión y agotamiento, que que recibió en 2020 el golpe de gracia. Las proyecciones indican que la caída total del producto al final del año oscilará entre el 10 y el 11%. No se registraba un golpe semejante desde la crisis de 2001/2002.
El interrogante es cuál será la capacidad de la estructura económica para recomponerse a sí misma en 2021, y en que magnitud ello se traducirá en crecimiento. Los especialistas estiman que a medida que avance la vacunación y las restricciones terminen definitivamente, lo que viene por delante es una fuerte reactivación. Las proyecciones anticipan una recuperación de entre el 4% y el 5% para el año que inicia. De ser cierto el dato, por cierto optimista, implicaría que este año apenas se recuperará la mitad de lo perdido durante la pandemia.

La inversion física y productiva vuelve a mostrarse en alza luego de casi tres años. Una buena señal de cara a la recuperación que se espera en 2021.


En este sentido, un dato publicado esta semana y referido a la demanda agregada, agrega motivos para el optimismo de cara a lo que viene.
La demanda agregada aun hoy mantiene un peso mayoritario del consumo, el cual sigue representando dos terceras partes del producto en Argentina. Al respecto, será clave la evolución de las paritarias al inicio del año, y la recomposición paulatina del salario real. De la misma forma, al inicio de un año electoral será determinante lo que suceda con la obra pública. Los recursos que el Estado en sus tres niveles vuelca en infraestructura, impactan de inmediato sobre la actividad de la construcción. El saldo comercial, es un tercer elemento de la demanda agregada que terminó 2020 con resultado positivo, y en el que se jugará una partida crucial a medida que la actividad se acelere y las importaciones comiencen a crecer.
No obstante, un cuarto elemento de la demanda agregada, que hace al menos dos años y medio se mostraba esquivo, comienza a mostrar signos positivos, y es la inversión.
El índice de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM) que elabora cada mes la consultora Orlando Ferreres & Asociados, fue publicado esta semana y muestra en el mes de noviembre un crecimiento interanual del 8,5%, respecto al mismo mes del año pasado. Es la primera vez desde el segundo trimestre de 2018, que la inversión se muestra en alza, y es una señal clara de lo que viene.
El indicador que elabora Ferreres combina ocho series estadísticas y en términos físicos (es decir quitando la variable precios), lo que permite obtener un panorama completo de la inversión bruta en Argentina. La medición revela que la inversión física de las empresas empieza a crecer lentamente, lo que anticipa un periodo de reactivación, y confirma las proyecciones respecto a la puesta en marcha durante 2021.
Al desagregar la forma en que se compone el crecimiento de la inversión en capital físico, el dato vuelve a ser positivo. El principal motor de la inversión en noviembre fueron las compras de maquinaria y equipamiento, las cuales (en términos físicos) se incrementaron un 17,5% interanual. Dentro de ese ratio, las compras de equipamiento nacional crecieron un 9,2%, mientras que las de equipos importados lo hicieron un 27,1%. Este último dato, confirma el alerta en relación al saldo comercial, dado que a medida que con la reactivación, las importaciones muy probablemente crezcan. La inversión en construcción en tanto, mostró tendencia positiva por primera vez en 16 meses, creciendo 0,9% interanual en noviembre.
Al agregar los datos en relación al producto, la medición de Ferreres arroja que el año 2020 finaliza con un nivel de inversión fija que representa el 18,4% del PBI. Otro dato positivo. Tras el desbarajuste económico que se desató con la crisis financiera en mayo de 2018, el año 2019 había culminado con una inversión del 16,7% en relación al PBI.

Dato

8,6%
Lo que creció la inversión bruta interna mensual en el mes de noviembre, respecto al mismo mes de 2019.

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