Crece la psicosis europea por la fiebre aftosa

Duras medidas en Francia. Asia limita sus compras.

Por Redacción

PARIS.- La crisis por la fiebre aftosa en Gran Bretaña se propagó ayer por toda Europa, luego de que Francia adoptara medidas draconianas para evitar el peligro de la enfermedad, otros países del continente analizaran sanciones similares y naciones de Asia recortaran las importacio-nes de cárnicos europeos.

Francia, que durante el fin de semana encontró rastros de la enfermedad en ovinos británicos destazados y en dos reses francesas que entraron en contacto con ellos, prohibió las exportaciones de animales en riesgo y también suspendió el transporte de todo tipo de ungulados, excepto el que se dirige hacia los mataderos, durante las próximas dos semanas.

«Hay un potencial de riesgo considerable», dijo el ministro de Agricultura, Jean Glavany. «Eso sería una nueva tragedia para los agricultores franceses».

Italia dijo que hoy instará a la Unión Europea a cerrar las fronteras nacionales a las importaciones y exportaciones de animales vivos susceptibles de contraer la enfermedad.

El ministro italiano de Agricultura, Alfonso Pecoraro Sca-nio, dijo que Italia hará el pedido durante la reunión en Bruselas del Comité Veterinario Permanente de Europa.

En este panorama de angustia -un ganadero lloraba en una entrevista radiofónica al contar la destrucción de sus 800 corderos, según él, sanos-, crecen las voces que piden la vacunación.

La vacunación sistemática del ganado contra la fiebre aftosa se suspendió en la Unión Europa en 1991, después de practicarse con éxito durante cuatro décadas.

Esta medida fue adoptada por razones sobre todo económicas, ya que países como Estados Unidos sólo admiten exportaciones de zonas oficial- mente declaradas «libres» de aftosa sin vacunación.

En un cierto alivio de la tensión, pruebas realizadas sobre animales en Francia, Dinamarca y Bélgica dieron el lunes resultados negativos, lo que significa que ningún caso de alto contagio ha sido confirmado en animales vivos en Europa continental.

Sin embargo, a cada instante aparecen nuevos casos de sospecha de animales enfermos, lo que realimenta la crisis.

El número de sitios donde se ha confirmado el contagio en Gran Bretaña, que ha sacrificado 67.000 reses en un intento desesperado de erradicar el mal, subió a 71. Los supermercados británicos dijeron que los precios de la carne subían de manera astronómica ante una posible escasez.

Para evitar la falta del producto, el gobierno anunció medidas que permitirán que animales de granjas no infectadas con la aftosa sean llevados directamente a los mataderos bajo estrictas medidas de sanidad.

Gran parte de las zonas rurales de Gran Bretaña están ahora vedadas al tránsito, entre ellas muchas veredas, bosques y parques nacionales. Francia comenzó a seguir ese ejemplo al situar bajo cuarentena a nueve granjas, con zonas de exclusión de 10 kilómetros en torno a ellas.

En Dinamarca, una vaca sospechosa de tener aftosa resultó libre del mal en la prueba, mientras que ministro del Agro dijo que no había evidencia de que cerdos importados de Gran Bretaña tuvieran la enfermedad.

Sin embargo, funcionarios del estado alemán de Brandenburgo dijeron que habían colocado en cuarentena varias granjas de cerdos después de notar síntomas extraños en uno de los animales.

Los efectos de la crisis se sintieron en países tan distantes como Japón y Corea del Sur, que impusieron restricciones a las importaciones de cárnicos de Europa, y Nueva Zelanda.

La fiebre aftosa, que no daña a los seres humanos, causa la aparición de ampollas en las pezuñas y los morros de ovinos, porcinos, vacunos, bovinos y caprinos, seguidos por gran pérdida de peso.

(Reuters/EFE)