Crimen de Honores: la defensa pidió anular la sentencia y la absolución de la imputada

La defensa solicitó anular la sentencia por homicidio doblemente calificado por ser cometido criminis causa y con alevosía, que la condeno a prisión perpetua, y quiere que la acusada sea absuelta.

Este lunes se realizó la audiencia de impugnación, por el juicio llevado a cabo contra la acusada de matar a Eduardo Honores. La defensa solicitó que la sentencia que la condeno con la máxima pena de prisión por homicidio doblemente calificado, sea anulada y que su representada sea absuelta. La fiscalía y la querella pidieron que el fallo del tribunal de juicio sea confirmado en toda su extensión. 

El defensor de la imputada, Juan Pablo Piombo sostuvo que a su entender la declaración de culpabilidad se basó en una serie de indicios «anfibológicos» y que si se analizaba el lenguaje utilizado en la sentencia, las evidencias en contra de su defendida resultaban “débiles”. 

“A lo largo de la sentencia no se puede encontrar una sola prueba que indique que mi asistida haya disparado un arma”, expresó el defensor.

Para el abogado hubo distintas líneas de investigación que no fueron profundizadas. Algunas de las mencionadas fueron una posible venganza en contra de la víctima, la participación de un familiar del fallecido en el crimen por una prueba de dermonitrotest que habría arrojado un resultado positivo y el hallazgo de un preservativo en el cajón de una mesa de luz. La última arrojó presencia de ADN de otras personas descartando que hubieran rastros genéticos de la acusada en el mismo.

Además, Piombo mencionó que la escena del crimen podría haber sido adulterada con evidencias que podrían haber perjudicado a su cliente. En ese sentido señaló que los elementos secuestrados en poder de la acusada tenían un costo bajo a comparación a la importante suma de dinero escondida y otros electrodomésticos que eran parte de la vivienda. “Nadie mata para robar cosas de poco valor”, concluyó Pimbo.

Por todo esto, el abogado defensor pidió que la sentencia sea anulada, y que la acusada resulte absuelta.

Para la fiscalía la sentencia debe ser confirmada en la culpabilidad de la acusada como así también en la calificación legal y monto de la pena.

El fiscal jefe, Gustavo Herrera indicó que tal como consideró el tribunal, la cadena de indicios que apuntan a la condenada eran graves y concordantes. 

Herrera mencionó que los pilares de las evidencias se basan en ADN de colillas de cigarrillo secuestradas en la escena del crimen, en huellas dactilares de la acusada en lugares cercanos al cuerpo de la víctima, en marcas de calzado halladas por encima de un importante desorden observado en la vivienda y en los análisis de llamadas que permiten deducir que esa noche la acusada y Honores mantuvieron un encuentro.

El fiscal jefe destacó que se llegó a sospechar de la imputada tras un trabajo de investigación extenso y a partir de la utilización del sistema informático de comparación de huellas dactilares AFIS que indicó que el rastro pertenecería a la mujer. 

“No se explica como alguien podría haber querido perjudicar a la imputada plantando pruebas cuando nadie la conocía y sólo se llegó a ella un año después del crimen”, aseveró Herrera.

Por otro lado consideró que hubo una “falta de rigor científico” y de «experiencia en el trabajo en el lugar del crimen» por parte del perito de la defensa, puesto que su trabajo se centró sólo en observar fotografías y videos de las tareas de Criminalística.

(Foto archivo)

Seguidamente contradijo a la defensa respecto de que no se siguieron otras líneas de investigación, afirmando que la prueba de dermonitrotest que la defensa indica como de resultado positivo, en realidad nunca llegó a realizarse, ya que se descartó mediante otras evidencias que el círculo íntimo de Honores hubiera estado en el lugar esa noche.

El abogado querellante, Agustín Aguilar adhirió al planteo de la fiscalía y que la condena sea confirmada en toda su extensión.

Si bien, el Tribunal de Impugnación debe dar a conocer su resolución en 20 días hábiles según lo que prevé el Código de Procedimiento Penal, recién comunicará en Febrero después de la feria judicial.

La última noche de Honores

El hecho llevado a juicio sucedió el 7 de mayo de 2017 entre la medianoche y las cuatro de la madrugada en el domicilio de la víctima ubicado en calle Villegas al 900 de Cipolletti. En esas circunstancias y mientras el hombre se alistaba para tener relaciones sexuales en el interior del baño de la vivienda, la acusada, le habría disparado con un arma de fuego a la altura del tórax provocándole la muerte para posteriomente robar pertenencias y dinero en efectivo de la víctima.

La calificación legal del caso por la que el tribunal integrado por los jueces Álvaro Meynet, Florencia Caruso y Julio Martínez Vivot declaró culpable a la acusada es la de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, por ser cometido por alevosía y en circunstancias criminis causae imponiéndole una pena de prisión perpetua.


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