Crisis en Siria comienza a transformarse en guerra civil
Rebeldes son cada vez más audaces. Ayer hubo 59 muertos
AP
La crisis en Siria se está convirtiendo en un conflicto armado entre una “guerrilla” formada por miles de desertores y un régimen determinado a controlar la revuelta popular, un escenario que eclipsa las imágenes de manifestaciones pacíficas de los primeros meses, estiman analistas. “Es el inicio de un conflicto armado generalizado, nos dirigimos hacia un verdadero caos”, dijo el especialista Joshua Landis, director del Centro de Estudios sobre Medio Oriente en la universidad de Oklahoma. Opositores anunciaron la muerte de al menos 59 personas ayer, como consecuencia de la represión o de combates entre militares y desertores, mientras Moscú afirmaba estar dispuesto a vetar un texto en la ONU sobre este país si lo considera “inaceptable”. El conflicto ya amenaza convertirse en una guerra confesional en regiones como Homs, la cuna de la revuelta contra el régimen y donde son cometidas atrocidades en los barrios mixtos musulmanes sunnitas y alauitas, según fuentes opositoras. Punta de la lanza de la “oposición armada”, el Ejército Sirio Libre (ASL), formado por desertores del ejército regular, realiza operaciones cada vez más audaces contra las fuerzas del régimen de Bashar el Assad, incluso ataques a las puertas de Damasco, que hasta ahora había estado a salvo. El jefe del ASL, el coronel Riad al Assad, quien reivindica tener bajo su mando 40.000 hombres, dijo que el ejército rebelde realiza “ataques de guerrilla contra las posiciones de las fuerzas del régimen, seguidas por una retirada estratégica hacia lugares seguros”. A medida que la crisis se eterniza y que toda intervención militar como ocurrió el Libia está excluida, la oposición parece sostenerse por sí misma. “La oposición se está dando cuenta, lentamente, que para ganar será necesario destruir el ejército. Nadie vendrá a ayudar, ni los árabes ni Occidente. Los estadounidenses no van a desembarcar como lo hicieron en Irak”, dijo Landis. “La gente esperaba que las manifestaciones pacíficas llevarían a Assad a renunciar, o que habría un escenario como el de la plaza Tahrir en Egipto. Pero se han dado cuenta que no habrá un fin mágico”, dijo Landis. La situación es aún más difícil si se recuerda que el régimen aún tiene el apoyo de una gran parte de la población para enfrentar lo que denomina “bandas terroristas” . En tanto, para Fabrice Balanche, experto de la Universidad de Lyon, “la meta es Damasco. Quien controla Damasco, controla Siria”, en referencia a los combates cada vez más próximos a la capital. De acuerdo al experto, la rebelión moviliza a jóvenes de las periferias sunnitas y pobres, donde los islamistas se han organizado. Y confirma los temores a una guerra civil entre sunnitas y la minoría alauita, a la que pertenece Al Assad. (AFP)