Crucifijo con notas de luthier

A propuesta del párroco Jorge Pliauzer, el Cristo de la Parroquia De la Inmaculada será una réplica del Siglo XII tallada por el luthier Raúl Pérez.

Por Redacción

ESCULTURA

Astillas y viruta de madera de tilo tapizan el piso del taller donde Raúl Pérez talla la imagen del Cristo destinado a la Parroquia De la Inmaculada Concepción.

La habilidad de sus manos distraen habitual tarea en la construcción de instrumentos musicales para dar forma a la réplica de una obra datada en el siglo XII. A instancias del párroco Jorge Pliauzer, quien solicitó su contribución para el reconstruido templo que abrirá sus puertas el 11 del mes próximo, recurrió a un tronco guardado desde hace más de treinta años.

La propuesta, considera, es “interesante desde lo estilístico porque es un Cristo con características románticas y bizantinas. Nunca hubiera hecho uno moderno”. De finales del siglo XII, “a diferencia de los barrocos; que son muy tremebundos, éste es absolutamente sereno. Da un mensaje de esperanza. En lo artístico es curioso por la síntesis, no hay detalles anatómicos perfectos; es muy sintético, sencillo, simple, y por eso mismo muy expresivo”.

El original también fue realizado en madera de tilo, “dócil, muy amable para tallar, permite detalles muy finos. Desde que recibí ese tilo de mi suegro, Rodolfo Götze, tenía idea de hacer una figura grande. Él era constructor, cuando encontraba árboles interesantes en terrenos donde se hacía limpieza me los traía: cerezos, arces, manzanos, perales. De alguna forma también participa, su aporte se da a través de la comprensión del trabajo ajeno. Podría haberlo hecho leña como hace mucha gente con maderas cultivadas exóticas que son buenas”, refiere.

Sin embargo, su destino fue escultura. Presidirá el recinto que para su construcción reunió expresiones de profesiones y oficios. Piedra y madera, moldeada y dispuesta por manos expertas, develan perdurable herencia. Sutil impronta contenida en la obra del artista, hijo de don José Pérez -carpintero de 102 años que conserva entre sus recuerdos obras ferroviarias en la década del ’30, la construcción de torres del cablecarril en el Cerro Catedral o instalaciones del Centro Atómico, entre muchos-.

“Para ser bueno hace falta ser buena persona, nada más. Él es abierto, generoso, no discursivo. Como todo lo auténtico, no necesita decirse, se trasunta como honestidad y realidad de un oficio con las manos cortadas por el trabajo”, define el hijo.

El Cristo -de 1,10 metro de altura- descansará en la Cruz realizada con cabriadas rescatadas del incendio que arrasó el edificio histórico el 30 de agosto de 2014.

Próximo a entregar la obra para su disposición en la parroquia, Raúl Pérez afina detalles sobre la superficie que muestra señales del trabajo de las herramientas. Bien podrían permanecer sin suavizar.

Advertido sobre la belleza de la madera natural, considera la posibilidad de “hacer que se transparente, no taparla del todo (al pintarla), pero la idea se completa con la terminación. La talla es muy sobria, con un concepto de sencillez menos esto”, dice señalando la recreación de bucles de cabello a un lado del rostro de Jesús.

“En la Edad Media el único color lo daba la estatuaria, no se dejaba la madera a la vista hasta el advenimiento de los vitrales. Las ventanas eran chicas, no había vidrio”, aporta.

Otra madera utilizada durante el Medioevo era la del peral. “Acá tuve un tronco en el ´79 como de ochenta años, madera color piel rosado de los perales viejos. Con menos edad, el color es gris clarito igual que nogales de la cuenca del Mediterráneo europeo. Alguna vez un ingeniero agrónomo me dijo que no es lo mismo la madera de Europa que la de acá. Si bien el suelo es distinto en los Pirineos que en los Balcanes, un arce europeo plantado acá no se convierte en ombú ni en maitén. Como nosotros, tendremos diferencias pero seguimos siendo humanos, no importa donde nacemos”, compara.

Teresita Méndez

La capilla

El 27 de enero de 1907 fue bendecida la piedra fundamental y la construcción fue concluida el 25 de agosto de ese año.

De su bendición -el domingo 17 de abril de 1908, según el padre Clemente Dumrauf- participó el benemérito padre Domingo Milanesio, refiere el historiador Juan Martín Biedma en Crónica Histórica del lago Nahuel Huapi.

Declarado Monumento Histórico Municipal en 1973, el edificio fue trasladado completo, a la antigua usanza sobre rollizos, a cien metros de su emplazamiento original.

Íntegramente revestida en tejuelas de alerce, contenía los restos del misionero Zacarías Genghini -rescatados tras el incendio-.

“Yo quería mucho esa capillita porque de niño fui mucho”, expresa Raúl Pérez.

Al lado “había un caserón grande de los curas y cine. Ahí me enamoré del cine a los 12 años e instalé dos proyectores. Cobraba más caro que el cine Bariloche pero tenía hasta treinta y cinco espectadores los domingos”, rememora.

El Cristo estará en la Parroquia De la Inmaculada Concepción.

“Estamos yendo para atrás”

Con un proyectado Museo de Instrumentos de Música desde 2011 y habiendo intentando infructuosamente lograr apoyo de organismos gubernamentales junto a su esposa Ana María, Raúl Pérez dice no albergar ninguna expectativa en el ámbito cultural.

“Tendría, si hubiera un cambio en educación. No sé si el tiempo es una flecha, para mí es circular, pero estamos yendo para atrás. Empecé a pintar muy jovencito al óleo, haciéndome los materiales yo mismo. Mi mamá cosía y mi papá era carpintero en el Centro Atómico. Tenía unos 12 años y asistía a sexto grado en la Escuela 16 y a la tarde al secundario en el Colegio Nacional; después pasé a la Escuela Normal. Entonces vi que el esfuerzo de la creación estaba a cargo del artista. Veo un incremento de lo despiadado y de lo salvaje”, evalúa.

Junto a Miguel Ángel Cornaglia, “que era comisionado municipal de Cultura empecé a exponer con Américo Panozzi, Toon Maes, Reynaldo Antúnez, Demetrio Filip, Guido Rotondaro, Hans Lauer, Armando Larochette, Horacio Cruz. En su casa escuché por primera vez música antigua, y gracias a eso quise hacer laúdes”.

Una entidad cultural en Bariloche “tiene que contar con un encargado como Cornaglia, gracias a él conocí a María Fux, a Victorica… mil argentinos con trascendencia internacional”, dice Pérez.

También cuenta que desde hace catorce años mantiene un convenio con el Instituto Balseiro para que alumnos de colegios secundarios de todo el país visiten su taller en el marco del programa anual de becas implementado por la institución.

El escultor utilizó a un tronco guardado por más de treinta año.


Exit mobile version