Cuatro familias perdieron todo en dos incendios
Una de las familias vivía en el barrio Arrayanes. Las otras tres compartían una construcción subdividida ubicada en El Frutillar. Nadie sufrió daños personales.
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Un incendio registrado en los primeros minutos del domingo consumió una casilla del barrio Arrayanes dejando en la calle a un matrimonio y tres niños de 10, 7 y 3 años, mientras que otro siniestro ocurrido el viernes en El Frutillar afectó a tres familias que también perdieron todo.
Mientras que también este domingo un fuego, presuntamente intencional, destruyó una pequeña casilla en la base del cerro Catedral donde funcionaba una oficina de informes de la concesionaria de medio de elevación. La construcción de madera estaba emplazada en el acceso a la playa principal de estacionamiento del centro de esquí, informaron desde el cuartel de bomberos Melipal.
“Mi nena, Valentina, de cuatro años, quiere volver a la casa, pero no sé si llevarla y que vea que ya no hay nada”, comentó Alexandra Lucero. La mujer quedó en la calle con su marido y tres hijos pequeños tras el un incendio ocurrido el viernes, alrededor de las 21.30, que destruyó por completo la vivienda situada en calle Calfuco al 411 del barrio El Frutillar.
El mismo siniestro afectó a otras dos familias que compartían la construcción de dos plantas subdividida en tres viviendas, y también perdieron todas sus pertenencias.
En la madrugada de este domingo (16/08) otros incendio consumió la casilla de la familia Perez Rosales ubicada en la calle Taique, del barrio Arrayanes. El fuego comenzó alrededor de las 0.20 y en pocos minutos devoró la estructura de madera.
Desde la junta vecinal pidieron colaboración para reunir materiales y reconstruir la vivienda y pusieron a disposición la sede ubicada en calle Los Maitenes 845 para recibir las donaciones y el presidente de la organización barrial Maximo Calfuquir difundió su teléfono (154380179) para comunicarse.
También Alexandra anhela reconstruir la vivienda que arrasaron las llamas. Para colaborar se pueden comunicar al 294-154609496.
Contó que el viernes por la noche salió antes de su trabajo y llamó a su marido para que la vaya a buscar. En ese momento comenzó el incendio en el sector donde vivía su suegra, que había salido. Se desconoce la causa del fuego, pero cuando Alexandra llegó a la casa sólo quedaban en pie las paredes de material, porque la planta alta era de madera.
Por fortuna nadie salió lesionado. El incendio se expandió tan rápido que no alcanzaron a sacar nada. Los bomberos arribaron media horas después, cuando no se podía hacer nada más.
Alexandra perdió además un trabajo por el incendio. “Estuvo ocho meses buscando trabajo y estaba a prueba en un restorán como ayudante de cocina, pero no pude ir a trabajar el sábado porque no tenía zapatillas”, explicó.
DeBariloche
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