Claudio Tano Marciello en Neuquén: el Gardel del metal
El guitarrista acaba de ganar el premio a Mejor Disco de Rock Pesado por Vive, que este sábado presenta en Neuquén. En una entrevista con Diario RÍO NEGRO, habló del álbum, de sus canciones, del Gardel y de lo que en verdad le importa más allá del premio.
A menos de un año de su última visita al Alto Valle, Claudio Tano Marciello está de regreso. Pero esta vez será diferente: vendrá con un disco nuevo en una mano y con un Gardel en la otra.
Legendario guitarrista del heavy nacional, miembro de Almafuerte de principio a fin, Marciello acaba de ganar el Premio Gardel a Mejor Disco de Rock Pesado por Vive, el álbum nuevo en cuestión.
Si aquella vez, octubre del año pasado, CTM, su banda tras la disolución de Almafuerte, vino a Cipolletti para celebrar la música de la banda que compartiera con Ricardo Iorio por más de veinte años; esta vez, el Tano regresa para presentar Vive, su flamante y premiado disco. Será esta sábado, a las 20, en Casino Magic de Neuquén.
“Voy a presentar este último disco que salió el 9 de julio del año pasado y que dentro de un mes va a tener su año de recorrido”, dice Marciello en un diálogo con Río Negro. “Y dentro de lo que es la grilla de canciones se van repasando algunos temas de otros discos. Cada vez que hago una gira, tengo que ir renovando la lista para poner canciones de otros discos, porque no entran todos. Pero esa es la idea, presentar Vive, aunque no completo, más canciones de discos anteriores y, por supuesto, un repaso de canciones de Almafuerte, que son de la discografía también. Por eso a veces cuando hago flyers o hago vídeos, hago Gira Vive más discografía, porque es un repaso”.
Hablemos de Vive
Sobre su octavo disco con su nombre, Marciello sostiene que le gusta más como suena en vivo que cuando pone play. “Toda mi vida me pasó eso”, aclara. “Yo cuando no editaba discos, hacía demos para las agrupaciones que tenía: ensayábamos, íbamos a grabar, y después cuando tocábamos en vivo, me gustaba más. ¿Por qué? Por la dinámica, y aparte por todo lo que sucede arriba del escenario, es otra energía. El disco para mí es como una fotografía, y la respuesta del público a esta fotografía que muestra Vive es buena”.
De Vive también dice que es el disco más espontáneo de todos los que hizo y explica por qué: “Lo hice en el transcurso del 2024, a partir de septiembre. Empecé a hacer algunas cosas, escribí lo que sentía en el momento, y cuando me quise acordar, en abril estaba en el estudio. Se fabricó en mayo, junio, y se presenta en julio. La verdad que fue un viaje maravilloso”.
La espontaneidad de Vive es más bien una cuestión de tiempo(s) porque, como dirá Marciello al respecto, no es alguien que se maneje con el parámetro del tiempo ni tampoco “soy un tipo que estudie composición”, aclara por si acaso. “No es que me voy a sentar a componer. Yo me dejo llevar por el instinto, y sucedió de esta manera. Como también me ha pasado de que se cerraba un disco, y después, a los cuatro días, llamaba al técnico del estudio y le decía ‘mirá, hay una canción más, y me gustaría ir a grabarla’. Bueno, dale, dale, porque ya estoy mezclando (risas).
“No hay una fórmula, pero lo bueno es que salió el disco, que pude conseguir poner una fotografía de un amigo que está en La Pampa. Ahí hice la tapa, después hice la yerra, que es lo que usan para marcar el ganado. Le puse el logo de CTM, y ahí salió la tapa. Es una tormenta, es todo una interpretación vertiginosa”, describe.
De qué está hecho Vive
“En el disco anterior, en Emergencia, estoy un poco más enojado”, aclara el Tano sobre aquel disco editado en 2023, que estuvo marcado por la cuarentena del coronavirus y aquel encierro compulsivo de más de un año. “No hay mucha diferencia con lo que está pasando ahora, pero bueno, ya es entrar en un tema que se va a ir la nota para otro lado” (risas).
Para volver a Vive, Marciello vuelve también a esa idea de lo inmediato de sus canciones porque “musicalmente es una continuidad del disco anterior, pero es como que se hizo armónicamente más grande”, destaca. “Hay canciones como ‘Canción de terror’, por ejemplo, que es re pesada, pero tiene una armonía con un arpegio de introducción, hay un coro. ‘Ojos de Águila’ tiene unos arpegios, cosas que yo no utilizaba mucho. Si bien la tengo, como todo guitarrista, tocar arpegios, en este caso, abro la canción con un arpegio en dos guitarras”.
La historia de “Canción de fin del mundo”, que cierra el disco, tiene que ver con el punto geográfico y con el material de que está hecha la guitarra que usó Marciello para grabarla, que también tiene que ver con aquel punto geográfico.

“‘Canción del Fin del Mundo’, es una canción tocada en guitarra, una guitarra acústica, construida con todo materiales y maderas nacionales. Es una guitarra de lenga, y esa madera la consiguen de Tierra del Fuego. Y bueno, yo justo había ido a Río Grande a tocar, y ahí es donde me saltó un poco la ficha de ponerle ese título, ¿no? Se considera a Tierra del Fuego la Tierra del Fin del Mundo. Si vos ponés un planisferio y ves todos los continentes, hay una colita que sobresale como una península gigante, y esa es la República Argentina. Entonces dije, bueno, soy el guitarrista del fin del mundo, estamos hasta abajo”. (risas)
P: ¿Por qué Vive, qué te llevó a esa palabra?
R: Bueno, por un lado, tiene un significado muy directo, que CTM vive, después de los años, es el octavo disco que edito, y aparte estoy en una etapa de mi vida que voy para el lado de los 70 ya. Yo vengo haciendo música de los 13, 14 años, con mis bandas, y haciendo cosas. Entonces, por un lado eso.
El reconocimiento real lo tenés cuando vos editás un disco, lo presentás en vivo y la gente lo va a ver y lo disfruta”.
Y por otro lado es, digamos, la resistencia, la dedicación, el estar en contacto con la música, con lo que te gusta hacer, tratando de llegar a cada rincón del país, y para eso me di cuenta de que toda esta apuesta está viva. Entonces, por eso me pareció reflejarlo de esa manera, ¿no? Es una palabra, para mí, fuerte, y aparte da esperanza. También tiene que ver con lo que refleja la tapa, la tormenta, los rayos… a pesar de toda esta tormenta, CTM vive.
Marciello y (el) Gardel
A fines del mes pasado, el Tano Marciello ganó el Gardel a Mejor Disco de Rock Pesado por Vive, en una terna que también integraban A.N.I.M.A.L. con Legado y Corvex con Alto Viaje. Y no fue que Marciello se enteró por los diarios que su disco estaba ternado, pero casi: fue a través de un amigo.
“Me habían llegado un rumor porque habían visto como una especie de captura de pantalla por la red que decía Premio Gardel y estaban los muchachos de A.N.I.M.A.L., estaba Corvex y estábamos nosotros. Y yo ni pelota. Después, se comunicó una persona, me dice ‘Che, Tano, ¿vas a ir?’. ¿A dónde?, le pregunto, Mirá, estás ternado en los Gardel. ¿Y cómo es eso? Bueno, ahí se comunicaron con mi manager. Y bueno, si me acompañan voy, no hay problema”. (risas) Al Tano lo acompañaron, fue y ganó.
A Marciello le entusiasma haber ganado el Gardel, sí, por supuesto. Pero hasta ahí nomás. Le entusiasma que la industria discográfica lo haya premiado a él, que justamente no parte de la industria: CTM es independiente y autogestivo. “Después continúa la vida, no termina ahí. El reconocimiento real lo tenés cuando vos editás un disco, lo presentás en vivo y la gente lo va a ver y lo disfruta. Eso es el reconocimiento. Ir este fin de semana a Neuquén, después ir a Cañada de Gómez, después ir a Loma de Zamora, ir a Jujuy, esa es la cosa verdaderamente satisfactoria”.
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