Elena Roger vuelve a Río Negro y Neuquén: ella, su voz y el piano de Guerschberg
La aclamada cantante y actriz ofrecerá una serie de shows en Roca, Cipolletti y Neuquén con un repertorio hecho de las canciones que la consagraron a nivel internacional, acompañada nada menos que por el director musical de Escalandrum. En una entrevista con Diario Río Negro, habló de los conciertos que dará desde este miércoles en la región, de su historia con la obra de Edith Piaf y de cómo conoció al quinteto de Pipi Piazzolla.
Nicolás Guerschberg y Elena Roger, pura química en el escenario.
Elena Roger nació y se crio en el barrio de Barracas. De allí es. Pero mucho de lo que le pasó en su vida pasó lejos de allí y muy cerca de aquí. Aunque siempre porteña, buena parte de sus años felices, como solía llamar Osvaldo Soriano a la infancia y la adolescencia, los pasó en Roca, visitando cada verano a abuelos, tíos y primos. “En Roca, todos los Roger son parientes míos”, dirá la propia Elena.
“Me gusta mucho, me gusta mucho ir, me hace recordar mi infancia. Roca para mí tiene un lugar muy especial en mi corazón, y me gusta mucho poder visitarlo”, destaca la protagonista del musical “Evita”, que le abriría las puertas del espectáculo del mundo.
En los próximos días, Elena Roger volverá a Roca para comenzar en esta ciudad, una serie de tres presentaciones junto al pianista Nicolás Guerschberg, en el marco de una gira por el país. El miércoles, a las 21, se presentará la Asociación Española de Roca; el jueves, a las 21, en el Centro Cultural Cipolletti; y el viernes, a las 21, en el Cine Teatro Español de Neuquén. Las entradas para todos los casos están disponibles en entradauno.com y en boleterías de las salas.
Roger viene de protagonizar “Invasiones I: No Bombardeen Buenos Aires”, una impresionante ópera musical escrita y dirigida por Ricardo Hornos que propone una mirada contemporánea sobre un episodio fundacional de la historia argentina, las invasiones inglesas de 1806, acompañada por una banda sonora inspirada en el universo musical del genial Charly García.

Después de semejante espectáculo aclamado por el público y la prensa, con más de treinta artistas en escena, Elena Roger siente que tiene que bajar. Volver a ser solo ella, su voz, las canciones que la consagraron y el piano de Nicolás Guerschberg.
“Es estar al contacto directo con el público, es algo totalmente distinto al teatro y es muy bello. Y vuelvo a decir lo grandioso que es tocar con Nicolás, que es un pianista infernal, que me da muchísimo placer poder hacerlo con él, y es como si, es una bajada. Aparte también, más allá de la intimidad que uno conecta con el público, en esa intimidad del sonido tan austero, también existe el hecho de que estar sin red, ¿viste? Porque ese es un concierto que me tiene a mí y a Nicolás, y es algo muy… Sí, sin red. Depende de nosotros dos, punto”.
P: Después de venir de esta gran producción que fue Invasiones I, ¿qué buscás en escena al estar nuevamente sola, volviendo a tu voz, a tu repertorio?
R: Es lindo cambiar, a mí me gusta mucho cambiar lo que voy haciendo, me gusta cambiar de repertorio durante el año, entonces este concierto lo que me trae es, primero, un rango vocal mucho más extenso de lo que venía trabajando en Invasiones I, que es todo más rock, Charly García.
Después, me hace trabajar un montón en cómo yo tengo que llevar el espectáculo, me hace conectar con otras cosas. Es como terminar el chip de Invasiones I y ponerme en el chip del concierto de Elena Roger.
La gente que va a ver el espectáculo me va a ver a mí, o sea, va a verme cantar e interpretar las cosas que ya saben, que han visto, que yo he transitado, pero me viene a ver a mí, entonces es también una gran responsabilidad, y es hermoso, porque me siento halagada que la gente quiera pagar una entrada para verme y volver a recordar también los hitos que me llevaron a la popularidad.


P: Más allá de que en los otros espectáculos también pagan en parte para verte a vos, porque también te has ganado ese lugar, en los espectáculos grandes también tu presencia vende tickets.
R: Sí, es real. Yo entiendo que me he ganado ese lugar, sí, lo entiendo, y estos shows lo que tienen de lindo es conocer a esa artista que hace estos espectáculos atrás de un personaje, conocerla más personalmente, porque los conciertos son más, no puedo usar la palabra auténtico, pero me dejan al desnudo: esta soy yo cantando, interpretando las canciones desde los personajes, y no tanto, interpretándolas como Elena, sin vestuario, simplemente llevando el cuento, el relato.
“Estos shows despojados de artilugios escénicos permiten conocer a la artista que soy: esta soy yo cantando”.
Elena Roger
A mí me gusta porque es como, sin mucha cosa, como uno cuando se siente puede ver a alguien que te cuenta, y no necesitamos tanto artilugio, también. Es muy lindo ir a ver espectáculos que tienen un montón de escenografía, luces, cambios de vestuario, eso es muchísimo, es hermoso, el pliegue de arte, de imaginación, de los creativos, pero llamar a que el público tenga esa imaginación y se adentre en lo que uno está haciendo, para mí es hermoso también, porque la gente, por eso te digo, me viene a ver a mí, despojada de todo ese artilugio, y digo, ay, qué lindo que me vengan a ver a mí, me siento como, ah, qué bueno, les gusta como yo los llevo, a que ellos se imaginen y que ellos se metan en lo que uno está haciendo, y con el pie en la voz basta, y la gente lo demuestra al final del espectáculo, cuando aplaude de pie, y eso es muy hermoso, me llena de alegría y me siento reconocida.

P: ¿Y este es el repertorio que vas a traer? ¿De qué va a estar hecho?
R: Básicamente, son los temas Evita, Piaf, Mina, Piazzolla, Charly García, tangos, ahora incorporamos algunos tangos en homenajea mi papá, que le gustaban mucho. Ese es el repertorio que vamos manejando y que nos permite modificar con el piano, y es muy ecléctico, así que vamos por todos lados. Son las canciones que me hicieron conocida, un recorrido por las canciones que me acompañan a lo largo de mi carrera y de mi vida.
P: Justamente, hablando de las canciones y de las voces que te hicieron conocida, que vos reinterpretaste, una de ellas es la de Edith Piaf, con la cual se te identifica porque abordás su obra de un modo muy profundo ¿Cómo llegaste a ella? ¿Cómo fue la primera vez que la interpretaste?
R: ¡Me quería matar! (risas) Cuando me ofrecieron el papel y yo empecé a cantarla me quería matar, porque me parecía horrible lo que yo hacía. Yo había empezado a hurgar el material, había una obra de teatro que es la que hice, “Piaf”, que es de Pam Gems, que me la hicieron llegar, yo la leí, me gustó, me gustó el desafío, y comencé a estudiar. Y en un momento llegó la oportunidad de hacerlo en un teatro, con un director que ahora es uno de los grandes directores de Inglaterra, Jamie Lloyd, yo dije que sí, y empecé a estudiarla, empecé a cantarla y me parecía horrible lo que yo hacía ¡No voy a poder! por el sonido de la voz, me parecía horrible escucharme cantar esas canciones. Yo no me escuchaba bien, pero después obviamente el francés se acomodó, acomodé el idioma, acomodé la manera de cantar, entender, interpretar, también el estilo, acomodé cómo cantarla, y bueno, se acomodó (risas), y logré entender cómo interpretarla.
P: ¿Y por qué te ofrecieron a vos? Porque no era que vos cantabas Piaf y una vez te escucharon.
R: Porque era una cantante de comedia musical. No, jamás, no, no, no, me conocían como intérprete por Evita y como yo era pequeña, y Elaine Page, que había hecho Evita, también fue la primera Evita en escenario en Londres, y Elaine Page, después había interpretado Piaf, y a alguien se le ocurrió y dijo, ay, pero vos podrías hacer Piaf, qué bueno sería si hicieras Piaf, y yo, bueno, sí, me encantó, me encantó el personaje, sentí que el personaje me llegaba y que yo lo podría reinterpretar, porque sentí que tenía algo de mí ese personaje.
P: Cuando decís que se acomodó finalmente todo eso que sentías que no funcionaba, o vos creías que no te funcionaba, ¿fue cuando pudiste despegarte de la Edith Piaf original, por así decirlo, y sentir que vos podías interpretar eso de una manera personal o propia?
R: No, una vez que yo interpreto y me empieza a llegar el personaje y empieza a haber una situación de que yo empiezo a hacer lo mío, ya es más mío, no sé cómo explicarte, tanto lo hago que bueno, ya es mío.
P: Pero cuando apareció eso, ¿sentiste que podía funcionar?
R: No, no, yo tenía que funcionar porque ya me habían contratado (risas), así que yo no sentí que tenía que acomodar, no había opción. Entonces yo trabajé para que funcione, pero después, obviamente, la primera vez que lo canté, me acuerdo que Nigel Lilley, que era el pianista, me dijo “no te preocupes, se va a ir metiendo”, y sí, fue así, después se fue metiendo y lo logré.
P: Otro proyecto importante en tu carrera, y que ahora está cumpliendo 10 años, es «3001», el disco que grabaste con Escalandrum basado en la música de Astor Piazzolla
R: Nosotros empezamos a tocar primero todo ese repertorio y después grabamos el disco, estuvo muy bueno eso, porque pudimos hacerlo nuestro, sobre todo yo, cantar esas canciones que escuché tantas veces en las voces de otras personas, entonces era difícil hacerlo mío, y entonces tuve tiempo en giras y todo para hacerlo.Y después en un momento dijimos, che, grabamos, dale, sí, grabemos, y fue lindo, fue lindo grabarlo, sí, fue hermoso.
P: ¿Y ahí cómo llegas a ellos, también te buscaron?
R: Yo los había visto en Nueva York cuando estaba haciendo Evita y me había enamorado de la manera de ellos interpretar Piazzolla, porque era un repertorio que yo quería abordar, pero no me lo imaginaba con bandoneón, una orquesta típica, no me imaginaba ese sonido, no me quería meter en ese mundo del tango, tango profundo. Y cuando empecé a escucharlos, cuando los escuché ellos me encantó y dije, ay, con ellos tengo que hacer, lo puse en mi cabeza, y después al tiempo, cuando yo terminé Evita, seis meses después, me llamaron para hacer la apertura del teatro del Museo Mar, que está en Mar del Plata.
Me pedían un repertorio de Mina, pero mis músicos estaban todos ocupados y no podían viajar. Entonces me dijero están los Escalandrum. Y yo dije, sí, ok, dale, perfecto, canto con ellos, pero Piazzolla, no Mina. Hicimos un mix, cantamos un poco Piazzolla y un poco Mina, pero fue tan increíble, porque yo llegué a probar sonido con ellos, sin haber ensayado nunca, ellos habían ensayado por su lado, yo había ensayado por el mío, y cuando hicimos esa prueba explotó todo, o sea, fue increíble, y ahí nos dijimos, ah, bueno, perfecto, podemos seguir tocando juntos, porque pasábamos los temas y no había nada que decir, ah, perfecto, dale, pasamos al otro, ah, bueno, perfecto, pasamos al otro, ¿entendés? Tremendo.
Elena Roger se presenta este miércoles, a las 21, se presentará la Asociación Española de Roca; el jueves, a las 21, en el Centro Cultural Cipolletti; y el viernes, a las 21, en el Cine Teatro Español de Neuquén. Las entradas para todos los casos están disponibles en entradauno.com y en boleterías de las salas.
Elena Roger nació y se crio en el barrio de Barracas. De allí es. Pero mucho de lo que le pasó en su vida pasó lejos de allí y muy cerca de aquí. Aunque siempre porteña, buena parte de sus años felices, como solía llamar Osvaldo Soriano a la infancia y la adolescencia, los pasó en Roca, visitando cada verano a abuelos, tíos y primos. “En Roca, todos los Roger son parientes míos”, dirá la propia Elena.
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