«Suavecita», el unipersonal protagonizado por Camila Peralta, llega al festival Nevadas Escénicas de Bariloche
La actriz de En el barro y Envidiosa sobresale en esta puesta nacida del teatro independiente porteño y que, aclamada por la crítica y el público, pasó a ser uno de los mayores éxitos de calle Corrientes. Este domingo se presenta en Bariloche en el marco del Festival Internacional Nevadas Escénicas.
Suavecita trabaja en un hospital público del conurbano bonaerense, pero no es médica ni enfermera. Tampoco administrativa ni forma parte del personal de limpieza. Aun así, ella es muy importante allí. El Dr. Rodríguez la utiliza para probar una terapia alternativa en pacientes terminales porque cree que tiene un don para curar a pacientes. ¿Lo tiene? Ella misma lo irá descubriendo. Erotismo, ciencia ficción y misterio se mezclan en el relato de Suavecita mientras (se) revela que su don es más grande de lo que imagina.
En escena, Camila Peralta es Suavecita y Suavecita es un unipersonal escrito y dirigido por Martín Bontempo, hecho por y para el teatro independiente de la Ciudad de Buenos Aires. Pero algo pasó con Suavecita. Estrenada en 2023 en Nün Teatro Bar, una sala de no más de ochenta butacas, fue tal el éxito de taquilla, la fuerza de boca en boca y el espaldarazo de la crítica que la obra dio el salto al Metropolitan de calle Corrientes, una sala de 600 butacas, y ser parte de la cartelera porteña.
Este fin de semana, Suavecita estará en Bariloche en el marco de la 13° edición del Festival Internacional Nevadas Escénicas. La función será este domingo, a las 20, en el Gimnasio María Auxiliadora (Beschtedt 754). Las entradas para esta y todas las funciones y eventos pagos del festival se consiguen ingresando a nevadas.com.ar.
Cómo es Suavecita
Camila Peralta (Balcarce, 1991) participó en más de veinte obras de teatro, casi siempre dentro del circuito independiente porteño, y de alrededor de quince películas: fue una de las docentes universitarias de “Puán” (2023); también participó en las recientemente estrenadas “Yo, narciso” y “Pepita, la pistolera”, entre otras.
Pero, sus actuaciones más populares se dieron en las plataformas de streaming: División Palermo, Planners, Envidiosa y En el barro, donde encarna a “Solita” Rodríguez.

En un diálogo telefónico con Diario RÍO NEGRO, la actriz bonaerense habló de la puesta de Suavecita, de los desafíos de abordar un unipersonal por primera vez y de la necesidad e importancia del teatro en tiempos difíciles como los actuales.
“Es una obra que es muy sencilla”, dice Camila sobre el montaje escénico. “En el momento en que montamos la obra no teníamos mucho dinero disponible y en el teatro independiente no podés hacer grandes apuestas porque en general no termina devolviéndote ese dinero”.
“La puesta muy austera, con un telón de la tela más barata que había en Once, que se llama friselina, que es una tela como hospitalaria que nos venía bien porque sucede todo dentro de un hospital, y una camilla, no hay mucho más que eso”, destaca la actriz nacida en Balcarce hace 35 años. “Por eso está tan puesto el acento de la obra en la actuación, y eso es a lo que nosotros le metimos más cabeza”.

En este sentido, lo que Camila destaca de la obra, y en parte explica el éxito que la llevó del off a la calle Corrientes, es “cómo con tan pocos recursos, tan pocos elementos, se puede contar una historia que es muy compleja, porque tiene tonos de ciencia ficción, tiene universos muy locos. Si bien es una comedia, y yo hago el personaje principal que se llama Suavecita, además hago como siete u ocho personajes más, que son con quienes ella se vincula, o personajes en los que ella se transforma a través de algo que hace y que lo mantenemos en secreto para que la gente lo vea ahí directamente”.
La actriz destaca algo más de Suavecita: “La obra tiene un condimento muy esotérico, como de santa pagana, que es esta suavecita y eso es algo que recorre toda clase social, es como una cosa que en Argentina estamos muy relacionados con eso, ¿quién no prende una vela al gauchito, quién tiene su propia virgencita o un pequeño santuario en su casa? Sentimos que algo más existe pero no sabemos qué, como que todo eso también la volvió medio un mito a la obra”.
La obra tiene un condimento muy esotérico, como de santa pagana, que es esta Suavecita. Y en Argentina estamos muy relacionados con eso”.
Camila Peralta
Y otra cosa que pasó loca, que nosotros, Martín, sobre todo, construyó una obra que se revela algo en la obra misma, la obra misma tiene como una especie de situación que se revela, y lo que pasa es que la gente que la va a ver se la recomienda a otras personas y le dicen no te quiero contar nada para que lo puedas ver ahí, pero anda a verla. Y a vos te dicen eso y ya decís que yo quiero ir a ver, como que me estás sembrando una curiosidad.
El desafío del unipersonal
La obra le llegó a Camila porque es amiga del dramaturgo y director Martín Bontempo, con quien ya habían trabajado en otra obra dentro del circuito independiente de teatro porteño diez años atrás. Solo que esta vez Bontempo había escrito una obra para ella. Se trataba de Suavecita. “Él me muestra esta obra que había escrito y me dice quiero que la actúes vos”, recuerda la actriz. “Yo nunca había hecho un unipersonal ni estaba en mis planes hacerlo porque era algo que me daba mucho miedo. Pero cuando leí la obra me pareció tan espectacular, porque de verdad tiene un mundo y un universo muy personal y muy Martín, que es como una cabeza muy especial, que dije sí, la tengo que hacer”.

¿De qué va Suavecita? “Es una mujer que trabaja en un hospital público, pero no hace ningún trabajo que te imagines rápidamente, no es la enfermera, no es médica, no limpia el hospital, no hace nada que rápidamente se te venga a la cabeza”, revela Camila, aunque solo hasta ahí. “Esa actividad que hace no la vamos a contar por ahora, pero descubre en esta actividad que hace que quizás tenga un don para sanar pacientes que están enfermos terminales. Entonces vamos a ver qué hace ella con esta posibilidad, si es que es real, si no es real, de qué manera lo hace, esa es la parte más jugosa de la obra”.
Si bien Suavecita es un unipersonal, no es ella el único personaje de la obra y esa diversificación escénica es un desafío que a Camila le interesa y le divierte: “A mí lo que más me divierte desde que empecé a hacer teatro es cambiar la voz, cambiar el cuerpo, poder modificarme de un segundo a otros personajes porque la gente sale de la obra y tiene la sensación de haber visto a más de una persona. Haber estado en más de un lugar. Me han mandado unos mensajes muy locos que me decían ¿cómo puede ser que no había un camión en escena si yo lo vi? Y yo dije, bueno, imposible que haya un camión en escena porque directamente no tenemos el presupuesto, pero es muy loco eso y yo lo disfruto mucho la obra”.
Camila Peralta: del teatro a las pantallas
“Yo empecé haciendo teatro”, cuenta Camila. “Vos te podés juntar con tres amigos y hacer una obra de teatro. Eso fue lo que hice yo durante un montón de tiempo de mi vida. Y en paralelo, una vez, quien luego fue mi representante, me vio haciendo una obra de teatro que era para menos de 20 personas en un lugarcito muy chiquitito. Vio esa obra de casualidad y me dijo quiero ser tu representante y me llevó por casting a una serie que producía Adrián Suar, para Polka. Esa fue como la manera en la que yo accedí a eso. Pero yo venía haciendo y siempre seguía haciendo y sigo haciendo obras de teatro en lugares que son por ahí más independientes, que no superan los 150 espectadores”.
“Después una vez que ingresas al mundo audiovisual ahí ya entras en otro terreno y por ahí te siguen saliendo laburos a partir de algunos que hiciste. Y en mi caso también con Suavecita fue como una pantalla muy muy grande porque me fueron a ver todos, productores, directores, actores y para mí eso fue increíble porque uno cuando empieza en el mundo audiovisual entrás como con timidez y con miedo y yo sabía que podía hacer algo que esté bueno, pero todavía las oportunidades no te las dan o tratás de hacer algo porque tenés un papel muy chiquitito y es muy difícil demostrar lo que uno puede hacer. Y con Suavecita me pasó que como la vio gente que ya labura en la industria yo entré como de otra manera”.
Suavecita trabaja en un hospital público del conurbano bonaerense, pero no es médica ni enfermera. Tampoco administrativa ni forma parte del personal de limpieza. Aun así, ella es muy importante allí. El Dr. Rodríguez la utiliza para probar una terapia alternativa en pacientes terminales porque cree que tiene un don para curar a pacientes. ¿Lo tiene? Ella misma lo irá descubriendo. Erotismo, ciencia ficción y misterio se mezclan en el relato de Suavecita mientras (se) revela que su don es más grande de lo que imagina.
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