Una vida y obra que merecían ser contadas: cómo es la biografía de Marcelo Berbel que llegará a las librerías
“Berbel: el latido de la Patagonia”, de Rayén Guerrero Dewey, recupera la figura de uno de los compositores y poetas más relevantes de la cultura popular argentina. El libro será presentado el 16 de septiembre en la Feria Internacional del Libro de Neuquén.
La vida de Marcelo Berbel necesitaba ser contada. El más grande poeta, músico y compositor patagónico nacido en el Neuquén profundo se merecía una biografía. Y Cecilia Rayén Guerrero Dewey, cronista y periodista licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de La Plata lo sabía. Sabía que Marcelo Berbel lo merecía y, no menos importante, que la Argentina se merecía conocer a una figura insoslayable de la cultura popular del país.
De regreso a Neuquén, tras un periplo formativo y profesional que la llevó de La Plata a Brasil, donde profundizó su trabajo investigativo sobre la cultura popular, Guerreo Dewey notó lo evidente y se puso a trabajar en una ambiciosa y necesaria investigación en torno a la vida y obra de Marcelo Berbel.
El resultado de ese exhaustivo trabajo es “Berbel, el latido de la Patagonia” (Serial Editorial Cooperativa, Buenos Aires). El libro llegará al público por primera vez en la Feria Internacional del Libro de Neuquén, el 16 de septiembre: a las 20, se realizará su lanzamiento oficial en el auditorio del MNBA. Luego, será presentado el 16 de septiembre, a las 20, el domingo 4 de octubre, a las 19, en la Feria del Libro de Roca; el domingo 11 de octubre, a las 19, en la Feria del Libro de Cipolletti; y el 23 de octubre en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, de la ciudad de Buenos Aires.

La investigación que dio origen al libro comenzó en 2017 y se extendió durante casi una década. Incluyó entrevistas con familiares y personas fundamentales de su entorno, acceso a materiales inéditos, revisión de revistas folklóricas y diarios de época y un profundo trabajo sobre el archivo privado del autor.
Guerrero Dewey pudo construir esta compleja biografía a partir de una sistematización de trabajo de archivo, pero también se permitió darle lugar a la intuición y el olfato de cronista, prestando atención a una historia oral que a simple vista podía lucir intrascendente, pero que revelaron aspectos de la vida de Marcelo Berbel que, de otro modo, habría sido imposible conocer.
En este sentido, más allá de los documentos, archivos y lo que pudo contarle el entorno cercano a Berbel, Guerrero Dewey siguió un camino incierto, sí, pero a la vez muy revelador. Ese camino fue el de “la fuente, de la fuente, de la fuente”. Por caso. Marité Berbel, hija de Marcelo y principal sostén del legado de su padre, le sugirió que hablara también con Edgardo Lanfré, quien, a su vez le sugirió que entrevistara a Julio Urruti. Así pudo obtener datos de la infancia del poeta, de su paso por la escuela primaria un su Plaza Huincul natal y de sus años en el Ejército, donde ingresó siendo menor para integrar su orquesta y poder estudiar música.
“Es una biografía desde los detalles”, le dice Guerrero Dewey a Río Negro. “Para mí había una cuestión muy importante, que era el testimonio de Marité como su hija, pero también como quien sostiene la obra de Marcelo Berbel y quien tiene una mirada muy particular de su papá. La gran densidad de la investigación la da su testimonio porque rompe con esa solemnidad que quizás se tiene del personaje. Marité te cuenta un hombre de carne y huesos permanentemente”.
“Después, fueron apareciendo personajes como nombres que, de repente alguien te tiraba. Me pasó, por ejemplo, con Julio Urruti, que es un personaje por sugerencia de Edgardo Lanfré. Urruti fue un colimba que tuvo Berbel a su cargo cuando estaba en la banda del Ejército. Bueno, Urruti a mí me abrió un mundo, o sea, me permitió mirar a ese Berbel militar que yo desconocía cómo había sido. Entonces, gracias a esos personajes, que quizás son más outsiders de la historia central, fui construyendo el personaje que a mí me interesaba describir. Son personas que quizás no son el núcleo duro de la vida de Berbel, pero sí lo han mirado, sí han compartido momentos. Por eso digo que uno de los roles centrales en esta investigación lo tiene la memoria colectiva”.
«Siempre estaba como muy atenta a la historia de Berbel”, aclara la autora sobre los comienzos de la investigación, allá por 2017. “Empecé a hacer entrevistas a su familia, a su entorno más amistoso, a algunos parientes, por ejemplo, a Quintun, que es una hermana de él que estaba viva en ese momento; después, más adelante, pude entrevistar a Hincho, otro de sus hermanos, Me introduje en el mundo Barbel y durante todos estos años estuve investigando no metodológicamente, pero sí atenta a las discursividades que había en Marité, por ejemplo, o en todo ese mundo berbeliano que mantiene vivo ese legado de Berbel. Esa gente que los quiere mucho, que los acompaña a todos lados, y que se junta todos los fines de semana a cantar sus canciones. Me gustó mirar eso. Y también mirar la dimensión de su poesía en la gente. Por ejemplo, estando en Pehuenia me puse a investigar la historia de ‘Piñonero’. Si bien no estaba investigando a Berbel a fondo, sí podía percibir o prestarle atención a cuestiones que tenían que ver con su dimensión”.
P: ¿Qué era Marcelo Barbel para vos antes de comenzar este trabajo y en qué se fue transformando a medida que fuiste avanzando?
R: Era un ícono, un prócer de la cultura, y ahora me parece un compañero, Berbel es un compañero, un compañero muy necesario. Pero lo tuve que descubrir, y de hecho me costó. Hoy Berbel tendría 101 años, entonces había una distancia temporal. Yo no tenía nada que ver con él, y fue como descubrirlo de cero, y me fui haciendo muy amiga del personaje con el tiempo, en tanto empecé a entender que Berbel tenía cuestiones que a mí me resultaban muy llamativas, como su posicionamiento político, que me parecían de una necesidad total, en toda su obra, una ética política que le daban una dimensión, más allá de la belleza de sus palabras, una dimensión de poeta criollo, decir que está hablando de esta tierra y no está hablando de una forma liviana, todo lo contrario, y esa es su trascendencia, no solamente en la cultura patagónica, sino en la cultura nacional, en la cultura argentina.
P: ¿Cómo abordaste esta investigación?
R: Ahí corría con una ventaja, que es que la obra de Berbel está sistematizada, fue un tipo que escribió más de 1300 canciones y coplas, y esa obra él la tiene absolutamente sistematizada en sus cuadernos. Te permite una cronología y para mí poder leer sus cuadernos, que ahí yo agradezco muchísimo a su familia el haberme generosamente habilitado ese recurso tan precioso, ¿no? Pasé varias horas ahí en la Casa Cultural Berbel leyendo esos cuadernos. Son sus cuadernos tapadura, donde él siempre escribió sus canciones desde que era muy joven. Aparte de esos cuadernos, él tenía una carpeta con partituras. Tenía una partitura y decía, esta partitura número 17 corresponde a la letra 528.
Tenía como un relato de su vida, por un lado, de las cosas que le iban pasando en su vida, y yo podía leer también en paralelo cómo venía su obra. Y es impresionante cómo la vida de Berbel, y por eso es importante y relevante contarla, iba moldeando su obra, le iba dando profundidad. Eso fue espectacular, la cuestión de desarmar el ícono, el prócer, verlo humano, verlo hombre, con sus aciertos, con sus errores, con sus bellezas, con sus tremendas oscuridades. Pero tener esa posibilidad a mí me permitió organizar no solamente la investigación, sino al personaje.
P: ¿Cómo decidiste contar la historia, qué tono elegiste?
R: Me costó un montón. No tenía idea por dónde arrancar. Así que arranqué por una anécdota muy divertida, que era cómo él miraba los partidos de fútbol. Y me puse a escribir de eso, que era totalmente irrelevante, pero ahí fui encontrando como el tono. Y después era decir, primero en qué tono lo quería escribir, entonces escribir anécdotas chiquitas me servía un poco para eso, para ir encontrándome. Y después sí empecé a estructurar el libro en algo que a mí me interesaba mostrar, y de hecho es el primer capítulo, que no es el Berbel contado por él mismo, o no es la parte biográfica, sino que es el Berbel que vive.
Cuando digo el Berbel que vive, está ligado justamente al nombre del libro, El latido de la Patagonia. Uno piensa en el latido como algo vivo, algo que late, algo que permanece. Yo quería mostrar ese Berbel y ese Berbel que vive, no puede vivir de otra forma que no sea a través de su pueblo.
Sobre la autora de Berbel: El latido de la Patagonia
Cecilia Rayén Guerrero Dewey es cronista, periodista y licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de La Plata. Nació en Vespucio, Salta, y se crió en la Patagonia. Es autora de Jacinto Piedra. Que lo recuerden brillando (Pixel, 2013). Su trabajo periodístico y narrativo indaga en las historias, los márgenes y las costuras de la cultura popular argentina, con especial atención a las voces y territorios que quedan fuera de los relatos centralistas. En 2025 recibió el Primer Premio del Concurso Binacional de Crónica Patagónica. Trabajó en gestión cultural pública y coordinó talleres formativos. Vive en Neuquén, donde colabora con medios patagónicos y nacionales.
Comentarios