Este sábado, en el Ruca Che: Los Fabulosos Cadillacs vuelven a Neuquén para celebrar cuarenta años de música

La banda regresa a la ciudad ocho años después de su último show, para festejar las cuatro décadas de la edición de Bares y Fondas. Flavio Cianciarulo, bajista y músico fundador, intercambió ideas y reflexiones con Diario RÍO NEGRO, antes del show de este sábado.

Por Juan Mocciaro

Los Fabulosos Cadillacs celebran los cuarenta años de la banda con una gira que este sábado llega al Ruca Che. (Foto: @agustindusserre)

Los Fabulosos Cadillacs celebran los cuarenta años de la banda con una gira que este sábado llega al Ruca Che. (Foto: @agustindusserre)

Tocar, tocar y tocar. De eso se trataba la vida de incipientes Cadillacs hace cuarenta y pico de años, cuando desparramaban energía y una rítmica poco o nada conocida en la escenografía under de la Buenos Aires de mediados de los ‘80. El ska de Madness, The Specials y The Selecter eran sus influencias evidentes. Y Los Twists, por cierto. Aquellos Cadillacs que surfeaban la new wave y eran muy fans de Los Twists.

Cuarenta y pico de años después, aquellos incipientes Cadillacs editaron doce discos de estudio, cuatro discos en vivo y dos recopilatorios, ganaron un Premio Grammy y dos Grammy Latinos, además cuatro premios Gardel, convirtiéndose en una de las bandas más influyentes del rock latino. Con más de sesenta años, para estos Cadillacs se sigue tratando de lo mismo: de tocar, tocar y tocar.


Este fin de semana, Los Fabulosos Cadillacs tocarán en Neuquén por primera vez en ocho años. La última vez había sido ante una multitud en la Fiesta de la Confluencia 2018. La anterior, casi diez años antes, en 2009, fue en el predio del Casino Magic. Esta vez, será este sábado, a las 21, en el estadio Ruca Che. Las entradas están disponibles por sistema a través de livepass.com.ar.

Cuatro décadas de Cadillacs

Hace exactamente cuarenta años, Los Fabulosos Cadillacs entraban a los estudios Moebio para grabar su primer disco, Bares y Fondas, con la producción de Daniel Melingo.


Grabado durante la primera mitad de 1986 y editado el 21 de agosto de ese año, Bares y Fondas, que originalmente iba a llamarse “Noches cálidas en bares y fondas”, incluye “Yo quiero morirme acá”, “Basta de llamarme así”, “Galápagos” y “Silencio hospital”.

Vicentico & Flavio (Fotos: @agustindusserre)


La formación que grabó aquel primer disco estaba conformada por Vicentico (voz), Flavio Cianciarulo (bajo), Fernando Ricciardo (batería), Serguei Itzcowick (trompeta), Anibal Rigozzi (guitarra), Luciano Giugno (percusión), Mario Siperman (teclados), Naco Goldfinger (saxofón alto) y Sergio Rotman (saxofón).


De aquellos cadillacs originales quedan Vicentico, Flavio Cianciarulo, Rotman, Ricciardi y Siperman. En el camino se sumó el trompetista Daniel Lozano y los hijos de Vicentico y Flavio, Florián (guitarra) y Astor (bajo y batería), respectivamente.
Quizás no sea tan extraño que, después de cuarenta años, cuando el siglo XXI promedia ya su tercera década, Los Cadillacs sigan tan vigentes. Lo sorprendente es que no solo los Cadillacs y sus líderes siguen vigente, sino que, a ellos, se sumaron sus hijos para tocar en la misma banda.


En una entrevista con la revista Billboard, el Sr. Flavio recordaba una vieja charla con su compinche Vicentico. “Charlábamos sobre nuestro su futuro y decíamos ‘Che, ¿qué vamos a hacer cuando tengamos 45 años? Pongámonos a ahorrar un poco para poner un quiosco o algo. Entonces teníamos 29 años”. Hoy, ambos tienen 62 y, como le dirá el bajista a Diario RÍO NEGRO, siguen tocando, tocando y tocando. Y con sus hijos al lado.

El show en Neuquén. Siempre revisamos el cancionero cadillac de un modo particular, pero cuando vamos a tocar ciudades y tenemos la oportunidad de hacerlo, en este caso Neuquén, que estamos muy felices de visitar porque hace mucho que no vamos, lo que hacemos es visitar toda nuestra discografía, los temas inevitables y los que nos gustan tocar a nosotros. Así armamos una lista de tema oportuna, que va del primero al último disco.

Cadillacs e Hijos. Florian Fernández Capello, Astor Cianciarulo y Flavio. (Foto: @agustindusserre)

Cómo los encuentra como banda esta fecha. Nos encuentra bien, ensayando, tocando, felices, agradecidos… tenemos más de cuarenta años de banda y eso es un privilegio: poder ir a tocar a Neuquén y a otras ciudades del país y al mundo

40 años de Bares y Fondas. Cuando llegamos a Bares y Fondas veníamos de dos años de underground, tocando mucho, se tocaba mucho en los 80, muchísimo, si querías y tenías pilas podías tocar todos lo fines de semana y así lo hacíamos. Había muchos lugares, mucha disponibilidad de poder hacerlo y ganas, sobre todo.


Así que veníamos con una buena experiencia del vivo y con la felicidad de entrar a grabar con el queridísimo Daniel Melingo en la producción, que se nos fue a otro plano hace muy poquito y lo recordamos de una manera hermosa alguien tan talentoso que nos ayudó muchísimo. Él tocaba en Los Twist en aquella época, banda de la cual éramos fans y por eso decidimos que él nos produzca el disco.

Sergio Rotman. (Foto: @Zeus.Lopez)


Muchos de nosotros intercalábamos trabajos, yo trabajaba todo el día y me iba a la noche al estudio por lo que al otro día llegaba dormido al trabajo (risas) pero feliz de hacerlo, de estar grabando en un estudio mítico, un gran estudio de la ciudad de Buenos Aires, Moebio, ahí en Constitución.


En esa época nosotros frecuentábamos la escena del punk, de la new wave, íbamos a ver Casanovas, Virus, Nylon, un montón de bandas que eran el auge de la música de los 80 de la cual nosotros éramos emergentes.

Cadillacs ayer hoy. (Foto: @agustindusserre)

Las dificultades –o no- se ende grabar un primer disco de ska y dub, sonidos poco habituales en Argentina de entonces. No hubo dificultades más allá de lo que significaba para nosotros transitar ese nuevo camino, éramos músicos under, muchos veníamos del punk, como público, pero también como músicos que habíamos tenido bandas.


Fue un aprendizaje para nosotros esa experiencia, aprendimos a tocar con la banda, no es que éramos eximios músicos. Eso era lo que te daba el universo del punk rock. Hacíamos ska y aprendíamos a tocar a medida que, en cada fecha, en cada show del under.
Estableciendo como una nueva sonoridad con nuestra influencia de Madness, The Specials, innovando, aprendiendo y mostrándole a la gente un nuevo sonido que acá no estaba todavía o no se había descubierto.

Sr. Flavio (Foto: @el.eme)

La conexión entre Bares y Fondas y Los Twists. Sí, por algo elegimos a Dani Melingo para producir el disco porque nos gustaban mucho los Twists, íbamos a ver a Los Twists, eran parte de esta escena de la nueva ola de la que hablábamos, que era a la vez un emergente de lo que pasaba en el mundo musical.


Había cambiado todo: de la música compleja y progresiva de los 70 se regresaba a un formato más simple en algunos aspectos, intenso, enérgico y en ese cosmos estábamos nosotros dando vueltas porque el ska es satélite que orbita junto al punk rock y al post punk y otros géneros de la nueva ola y sus nuevos rumbos musicales.


Los Twists eran un fiel representante de la new wave argentina y que nos gustaba muchísimo ir a verlos. Y vuelvo a decirlo: fue un privilegio tener a Melingo en la producción.

Visto en retrospectiva, aquello fue el comienzo de una discografía que sigue abierta, pero, ¿qué pensaban ustedes en 1986 sobre ese primer disco? Al disco no lo pensamos, lo hicimos. Y lo defendimos y lo tocamos. Cuando vivís el presente estás en eso, es lo tuyo y es lo que pudimos hacer y lo que pudimos generar. Contentos con el resultado y a la vez sabiendo que podíamos seguir adelante optimizando la banda, estando juntos y así fue.


El primer disco es el primer disco, creo que eso es lo más importante. Después mejoramos algunos aspectos, pero el primero no deja de ser el primero con la belleza que conlleva lo simple, rudimentario y hermoso a la vez de poder haber plasmado un disco de cero y empezar a tener un paso en la música. Luego vinieron otros discos, cada disco tiene su magia para los músicos

Vicentico (Foto: @agustindusserre

Quiénes son hoy Los Fabulosos Cadillacs y qué hay del futuro inmediato, de la banda. Del futuro inmediato de la banda: tocar, tocar y tocar, que ya es un privilegio poder decir esto a nuestra edad. Grabar seguro muy próximamente. Lo que sucede que con el motivo de haber llegado a los 40 años como banda y de los shows y giras que nos llevó y todavía nos ocupa no hemos podido detenernos un ratito al estudio, pero siempre hay tela para cortar en los Cadillacs.


Los compositores siempre vamos a tener temas nuevos para grabar, así como lo hemos hecho en La Salvación de Solo y Juan, que es nuestro último disco, una ópera rock, de las pocas óperas rock que existen en nuestro país. Un disco del que estamos muy orgullosos, una obra argumental, teatral, con una trama que se puede leer en el boocklet del disco. Y continuar en la medida que nos permita la vida, la felicidad de tocar y el público. Mientras nos requieran allí estaremos.

Los hijos como dos cadillacs más. Ellos han refrescado y nos han renovado nuestra sangre musical y es un poderoso incentivo para nosotros que estén en la banda, más allá de la relación padres e hijos. Tocar con ellos es una bendición. Somos personas que estamos muy agradecidas al público, que todavía nos requiere, nos convoca. Creo que el público es el gran responsable de que las cosas ocurran y que podamos seguir yendo a tocar a ciudades de este país y del mundo


Tocar, tocar y tocar. De eso se trataba la vida de incipientes Cadillacs hace cuarenta y pico de años, cuando desparramaban energía y una rítmica poco o nada conocida en la escenografía under de la Buenos Aires de mediados de los ‘80. El ska de Madness, The Specials y The Selecter eran sus influencias evidentes. Y Los Twists, por cierto. Aquellos Cadillacs que surfeaban la new wave y eran muy fans de Los Twists.

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