De eso no se habla…
El Ejército Argentino no tiene –al menos oficialmente conocido– ningún informe sobre el ataque al Regimiento 3 de Infantería de La Tablada. Es más, prohibió con argumentos opinables a un oficial del arma de infantería que publicara un libro sobre el tema, que le había demandado 15 años de investigación. Este dato lo brindan Felipe Celesia y Pablo Waisberg en su libro “La Tablada. A vencer o morir. La última batalla de la guerrilla argentina”. Celesia –nieto de quien dedicó su vida a la historia e hijo de un experimentado, veterano, audaz y solitario navegante a vela– y Pablo Waisberg tienen una dilatada trayectoria como periodistas, que los llevó incluso a escribir en “El País”, de España. Pero con independencia de esta trayectoria, hace más de una década se dedican a investigar historias de la izquierda argentina, fundamentalmente la vinculada con la violencia política que germinó a finales de los 60 y se prolongó hasta avanzados los 70. Producto de esa tarea han publicado “La ley de las armas. Biografía de Rodolfo Ortega Peña” en el 2007; “Firmenich. La historia jamás contada del jefe montonero” en el 2010 y de hecho a hoy la única biografía sobre el conductor de ese grupo guerrillero. Orilló los cuatro años el tiempo de elaboración que les demandó “La Tablada. A vencer o morir. La última batalla de la guerrilla argentina”. La seriedad profesional de ambos les garantizó una importante colaboración de fuentes hasta hoy vinculadas con aquella sangría ya por participación directa en los hechos, ya en el proceso judicial que se siguió a los terroristas del MTP o ya a investigaciones que sobre el tema jamás fueron publicadas. En línea a esto último, Celesia y Waisberg brindan –a la hora de los agradecimientos por la colaboración recibida– un dato interesante. “El teniente coronel Julio Eduardo Ruarte –cuentan– nos proveyó de una minuciosa investigación sobre las operaciones militares que tuvieron lugar en La Tablada. El trabajo le demandó casi quince años y mucha energía de su carrera militar, que se iniciaba cuando ocurrió el asalto a La Tablada. Cuando concluyó su investigación, le pidió autorización al Ejército Argentino para que le permitiera difundirla. Casi un año después, la conducción del Arma le respondió que “su publicación en las actuales circunstancias institucionales (mayo del 2004) podría afectar directamente al autor de la obra, a camaradas y ser utilizado de manera negativa hacia la imagen de la Fuerza”. Ruarte –señalan Celesia y Waisberg– aceptó la resolución y el libro no se publicó. Reflexionan entonces ambos que, “increíblemente, el Ejército Argentino no tiene un informe sobre el episodio de La Tablada y rechazó el que hizo uno de sus cuadros jóvenes más destacados. Para el Ejército, el combate de los días 23 y 24 de enero de 1989 sigue siendo un recuerdo prohibido, aunque significó el bautismo de su Caballería Blindada. No es extraño, aunque sí patológico, que busquen enterrar en la arena de los tiempos cualquier testimonio de un evento que dejó desaparecidos, ejecuciones sumarias y torturas a los atacantes que se rindieron”.
Waisberg y Celesia: desmanejando La Tablada…