De Isla Victoria a los bosques de Australia

La introducción de eucaliptus, en 1937, permite hoy que exista una reserva genética de semillas de siete especies que se corresponden con las que se quemaron en Oceanía.

Después de un siglo de desarrollo los árboles de Isla Victoria están consolidados como una reserva. Foto: gentileza

Después de un siglo de desarrollo los árboles de Isla Victoria están consolidados como una reserva. Foto: gentileza

Meses antes de los incendios en Australia que arrasaron 10,7 millones de hectáreas, el centro forestal localizado en Isla Victoria firmó una declaración de lucha contra el cambio climático, junto a una red de jardines botánicos de todo el mundo. La sede del encuentro fue justamente en Melbourne, Australia.

“En esa oportunidad, hubo un compromiso de intercambiar semillas, material genético para conservar especies que pudieran estar en peligro”, detalló el ingeniero forestal Adolfo Moretti, trabajador del parque Nahuel Huapi.

El barilochense recordó que allá por 1937, semillas de siete especies de eucaliptus de Australia se introdujeron en Argentina. El destino final era el Arboretum Monumental de Isla Victoria.

A lo largo de los años, cuatro de esas especies prosperaron y hoy esos majestuosos ejemplares son una de las grandes atracciones en la isla.

“Este banco de semillas de eucaliptus se transformó en una base fundamental de memoria genética que podría contribuir con la regeneración de esos bosques que fueron consumidos por el fuego”, puntualizó Moretti.

Explicó que “justamente esas especies que prosperaron en Isla Victoria son de los bloques quemados en Australia; de modo que tienen más importancia para ellos que para nosotros”.

Este banco de semillas es una base fundamental de memoria genética que podría contribuir con la regeneración de esos bosques

Adolfo Moretti, ingeniero forestal del parque Nahuel Huapi.

Las autoridades del Jardín Botánico de Melbourne ya se pusieron en contacto con el parque Nahuel Huapi en Bariloche para pedir asistencia. “De todos modos, primero tendrán que evaluar el plan de recuperación”, indicó Moretti, el responsable del proyecto del centro forestal en 2004.

Vivero

Ese lugar hoy no solo funciona como un centro de conservación de especies nativas. Además del reservorio de más de 120 especies clasificadas, un vivero de tres hectáreas que produce alrededor de 1.000 plantas por año y un invernadero botánico, el arboretum creado en la década del 20 reúne árboles de todos los continentes.

El centro forestal de Isla Victoria recientemente fue reconocido como “Jardín Botánico” por la Botanical Garden Conservation International (BGCI), una organización no gubernamental de Gran Bretaña.

El reaseguro

1.000
plantas por año se estima que se produce por año en el vivero de Isla Victoria que administra Parques Nacionales.

Moretti detalló que solo hay dos grandes organizaciones en el mundo abocadas a la conservación de la naturaleza. La Unión Internacional de Conservación Natural nuclea a todas las áreas protegidas del mundo; mientras que la BGCI “tiene la misma misión pero a partir del material genético, de los bancos de semillas, contribuir a la propagación de especies”.

Jardines botánicos como colecciones hay muchos pero dedicados a la conservación genética no hay tantos en el mundo”, destacó Moretti.

En el último tiempo, el centro forestal estuvo abocado a la recuperación del Bosque de Arrayanes de la península de Quetrihué, en Villa La Angostura, afectado por estrés hídrico y la caída de cenizas por la erupción del volcán Puyehue-cordón Caulle, de junio de 2011.

“En este caso, juntamos semillas de árboles, produjimos plantas y las volvimos a plantar con la misma genética para mantener la identidad del lugar. También se hizo una plantación en la boca de desagüe del Moreno en Bahía López para proteger las costas donde habita el huillín”, concluyó Moretti.

Recursos para todos los que los necesiten

Las semillas de eucaliptus se trajeron de Australia en el momento en que se intentaba potenciar el vivero de la Isla Victoria. “En ese momento, el área central estaba talada. Cuando se crea el parque nacional se traen plantas de todos los lugares del mundo para hacer una colección importante y pensando que a través de estas especies, se podía extender la actividad forestal por la región”, detalló Moretti.

Algunas especies “tienen más valor para sus lugares de origen. Incluso, tenemos abetos de Bosnia donde con la guerra, no sabemos si queda algo de bosque”. La idea es difundir la lista de las especies en la organización británica para quienes quieran hacer una restauración y brindar semillas a quienes lo soliciten.


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