“De Río Negro, en los camiones sólo salió fruta”

Dijeron que fue un “perejil” que no sabía de la droga.

Redacción

Por Redacción

BUENOS AIRES (ABA).- “En lo de Hinricksen no se cargó droga… además, él no era Frutol (la exportadora a cuyo nombre, a mediados del 2010, salieron casi 3,5 toneladas de cocaína con destino a España)”. Esa frase fue parte del alegato de la defensa del empacador allense Nelson Hinricksen, preso en la causa “Manzanas Blancas” junto con Valentín Temes Coto, empresario español dueño de la mencionada firma, y quien fuera su mano derecha, Claudio Maidana. “No hay elementos para atribuirle participación a Hinricksen en los episodios”, arrancó la exposición de Rodrigo González, quien reclamó la absolución y afirmó que la causa estuvo “plagada de irregularidades”. “Si Hinricksen quería demostrar que los pallets que se armaron con las manzanas eran diferentes a los que luego se encontraron con droga no pudo hacerlo, porque no se preservaron los elementos (como la droga, las cajas y la fruta)”, ejemplificó el letrado. Tanto González como el codefensor, Emiliano Pérez Lozana, destacaron los motivos por los que entienden que la droga no pudo haberse cargado en Allen y haber salido de Río Negro. Dijeron que se derrumbó la “prueba estrella” cuando los perros llevados por el juez instructor Jorge Brugo al frigorífico de Hinricksen no detectaron droga, sino que sólo reaccionaron ante “peras en estado de putrefacción”. Recalcaron también a los nueve testigos (exempleados de Hinricksen y empresarios) que consideraron inverosímil que semejante operativo de narcotráfico se pudiera realizar en Allen y la declaración del autoelevadorista Jorge Benavídez, quien subió la carga de fruta al camión en cuestión. Además, resaltaron que los contenedores pasaron sin problemas los controles de la aduana de Villa Regina. “Si los testimonios no fueran creíbles la fiscalía o la querella hubieran denunciado falso testimonio”, apuntó Pérez Lozana, y agregó: “Que Nelson era un perejil lo dijeron los testigos, no lo inventó un diario ni esta defensa”, en respuesta al fiscal Eduardo Funes, quien afirmó que los imputados “no eran ningunos perejiles”. González diferenció la situación del allense, para el caso de que la maniobra hubiera sido urdida por Temes Coto. “Si Coto puso a Maidana para controlarlo es porque no confiaba en Hinricksen”, dijo. “Nelson no es Frutol; la droga se cargó fuera de su lugar. Si eventualmente participaron Temes Coto o Maidana, para los intereses de esta defensa mi defendido no participó”, disparó González. También en su descargo dijo que el allense se presentó cuando se lo citó para inspeccionar los contenedores en el puerto, aunque aclaró que ya estaban abiertos cuando él llegó al procedimiento. “Él pensaba que la imagen sospechosa (del escáner) podría tratarse de desacomodamiento de los flejes; se presentó y reaccionó sorprendido cuando vio el estupefaciente, de lo contrario no sería –como deslizó el fiscal– un ‘chivo expiatorio’ sino un kamikaze”, lanzó. Como hipótesis alternativa la defensa de Hinricksen sostuvo que uno de los camiones, el conducido por Antonio Suárez, se cargó de droga en Bahía Blanca y el otro en el depósito fiscal de Capitán Cortés la noche que estuvo allí varado. Y se refirió allí a los cambios de temperatura registrados en ambos contenedores. Otro punto central para los defensores es que Hinricksen “no está mencionado en la causa española”, salvo por una servilleta de cuestionado valor probatorio donde aparece el nombre ‘Nelson’, que fue escrita cuando el rionegrino ya estaba detenido. “Si, como expuso la fiscalía, el famoso agente español dijo no reconocer los nombres de Fresno, ni el de Joubert, tampoco lo hizo con el de Hinricksen”, subrayó Pérez Lozana. En subsidio a la absolución, la defensa pidió una importante reducción de la condena respecto a la pedida por la fiscalía (19 años), por las “condiciones personales” del acusado y, al igual que Temes Coto, por entender que el contrabando frustrado en Buenos Aires quedó en grado de tentativa.

Alegatos en el juicio por el caso “Manzanas Blancas”


BUENOS AIRES (ABA).- “En lo de Hinricksen no se cargó droga... además, él no era Frutol (la exportadora a cuyo nombre, a mediados del 2010, salieron casi 3,5 toneladas de cocaína con destino a España)”. Esa frase fue parte del alegato de la defensa del empacador allense Nelson Hinricksen, preso en la causa “Manzanas Blancas” junto con Valentín Temes Coto, empresario español dueño de la mencionada firma, y quien fuera su mano derecha, Claudio Maidana. “No hay elementos para atribuirle participación a Hinricksen en los episodios”, arrancó la exposición de Rodrigo González, quien reclamó la absolución y afirmó que la causa estuvo “plagada de irregularidades”. “Si Hinricksen quería demostrar que los pallets que se armaron con las manzanas eran diferentes a los que luego se encontraron con droga no pudo hacerlo, porque no se preservaron los elementos (como la droga, las cajas y la fruta)”, ejemplificó el letrado. Tanto González como el codefensor, Emiliano Pérez Lozana, destacaron los motivos por los que entienden que la droga no pudo haberse cargado en Allen y haber salido de Río Negro. Dijeron que se derrumbó la “prueba estrella” cuando los perros llevados por el juez instructor Jorge Brugo al frigorífico de Hinricksen no detectaron droga, sino que sólo reaccionaron ante “peras en estado de putrefacción”. Recalcaron también a los nueve testigos (exempleados de Hinricksen y empresarios) que consideraron inverosímil que semejante operativo de narcotráfico se pudiera realizar en Allen y la declaración del autoelevadorista Jorge Benavídez, quien subió la carga de fruta al camión en cuestión. Además, resaltaron que los contenedores pasaron sin problemas los controles de la aduana de Villa Regina. “Si los testimonios no fueran creíbles la fiscalía o la querella hubieran denunciado falso testimonio”, apuntó Pérez Lozana, y agregó: “Que Nelson era un perejil lo dijeron los testigos, no lo inventó un diario ni esta defensa”, en respuesta al fiscal Eduardo Funes, quien afirmó que los imputados “no eran ningunos perejiles”. González diferenció la situación del allense, para el caso de que la maniobra hubiera sido urdida por Temes Coto. “Si Coto puso a Maidana para controlarlo es porque no confiaba en Hinricksen”, dijo. “Nelson no es Frutol; la droga se cargó fuera de su lugar. Si eventualmente participaron Temes Coto o Maidana, para los intereses de esta defensa mi defendido no participó”, disparó González. También en su descargo dijo que el allense se presentó cuando se lo citó para inspeccionar los contenedores en el puerto, aunque aclaró que ya estaban abiertos cuando él llegó al procedimiento. “Él pensaba que la imagen sospechosa (del escáner) podría tratarse de desacomodamiento de los flejes; se presentó y reaccionó sorprendido cuando vio el estupefaciente, de lo contrario no sería –como deslizó el fiscal– un ‘chivo expiatorio’ sino un kamikaze”, lanzó. Como hipótesis alternativa la defensa de Hinricksen sostuvo que uno de los camiones, el conducido por Antonio Suárez, se cargó de droga en Bahía Blanca y el otro en el depósito fiscal de Capitán Cortés la noche que estuvo allí varado. Y se refirió allí a los cambios de temperatura registrados en ambos contenedores. Otro punto central para los defensores es que Hinricksen “no está mencionado en la causa española”, salvo por una servilleta de cuestionado valor probatorio donde aparece el nombre ‘Nelson’, que fue escrita cuando el rionegrino ya estaba detenido. “Si, como expuso la fiscalía, el famoso agente español dijo no reconocer los nombres de Fresno, ni el de Joubert, tampoco lo hizo con el de Hinricksen”, subrayó Pérez Lozana. En subsidio a la absolución, la defensa pidió una importante reducción de la condena respecto a la pedida por la fiscalía (19 años), por las “condiciones personales” del acusado y, al igual que Temes Coto, por entender que el contrabando frustrado en Buenos Aires quedó en grado de tentativa.

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