De Villa Regina al mundo
Los comienzos, el presente y el futuro de una compañía que se proyecta.
EDUARDO ROUILLET
eduardorouillet@gmail.com
Atardecer en Villa Regina. Paula, esposa de Juan Carlos “Tatalo” Muzzin –presidente de la Cooperativa de Trabajo Artístico “La Hormiga Circular”– atiende a “Río Negro”. Saludos, recuerdos, alegría de encuentro, comienzo de una charla necesaria. Cumplir un cuarto de siglo para una empresa semejante no es tarea menor. Requiere mucho más que el simple paso de tiempo inexorable. Habla de esfuerzo, planificación, equilibrio, tesón, metas concretas y sabiduría, mucha y de la buena. Quizás uno de los mejores resultados que ha obtenido sea constituir un nombre respetado, sólido, altamente considerado entre los teatristas nacionales y del exterior.
Tatalo (54), claro está, tiene su particular y precisa mirada. “Es bueno recordar que en el principio, cuando fundamos la Cooperativa, nos propusimos algunos objetivos como tener nuestra propia sala de teatro, un vehículo para movilizarnos en los trabajos y perdurar en el tiempo, es decir que ella transcienda a las personas… Y poder cobrar por lo que hacíamos y hacemos. Hoy podemos decir que esos objetivos están cumplidos. Estamos en un momento en el que tenemos que fijarnos nuevas metas y en eso andamos, discutiendo cuáles serán los nuevos objetivos para los próximos veinticinco. Es un momento fundacional para seguir hacia adelante”, dice él.
–Esta segunda visión está relacionada con la experiencia acumulada, pero también con una necesaria revisión del teatro parta afianzar su identidad. Y en ello, ustedes han trabajado.
–Sí, sí… Naturalmente. Digamos, no tenemos una estética definida ni un perfil ideológico de propuesta artística a definir, sí una búsqueda permanente. Por ejemplos, en la obra que llevamos a La Rioja (“La razón blindada”), se manifiesta, y en la que hicimos en la Fiesta Nacional de Capital Federal, “Pata de fierro”, también; nos metimos con el cierre del ferrocarril en Argentina. Tratamos de ser abiertos en ese aspecto, aceptamos de los asociados cualquier propuesta con respecto a una obra, con algunos parámetros básicos en los cuales acordamos todos. Después, tenemos libertad de expresión y si la Cooperativa acepta el proyecto que presentó un compañero, se financia y todos nos ponemos la camiseta.
–En cualquier grupo humano es muy difícil respetar los roles, manejar los liderazgos, las personalidades vehementes, controlar, equilibrar…
–Siempre digo que nosotros pretendemos construir una agrupación mejor de lo que somos como individuos. Partamos de la base que somos individualistas porque nos hemos educado en esta sociedad. Nuestras propias miserias humanas conspiran contra el desarrollo. En ese punto, muchas veces nos encontramos con tropiezos, pero estamos dispuestos a reconocerlos y a tratar de modificarlos. No es sencilla la tarea… Cuando hablas de liderazgos, me viene a la memoria que las agrupaciones de teatro del país, consolidadas, siempre tienen alguien a modo de referente. En el caso nuestro, nunca vas a escuchar que el grupo pertenece a una persona, es de todos. En este momento, soy presidente de la Cooperativa y dirigí solamente una vez en mi vida, y creo que el Garza (Carlos Bima) es mucho mejor director que yo, siendo más joven. No tenemos privilegios por ser viejo, por tener más dinero, ni por ser socio fundador, simplemente los derechos se ganan en el trabajo. Entonces, los liderazgos van rotando.
– Ahora se pueden ver cuántos sueños se concretaron y cuántos todavía hay que elaborar…
–Desde lo personal, jamás imaginé lograr la trascendencia que conseguimos. No la temporal sino en cuanto a la repercusión del trabajo artístico, y como institución. Era impensado en los inicios, que nosotros –desde un pueblo pequeño de Patagonia, íbamos a viajar tres veces a Europa, y a Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia… Sin pasar por Buenos Aires, sin radicarse allí.
25 años de la Cooperativa “LA HORMIGA CIRCULAR”