Los desafíos de la propuesta

14 sep 2018 - 00:00

En el 2017, el gobierno nacional lanzó el plan Patagonia, destinado a promover el desarrollo productivo y de infraestructura. Es un plan de cobertura espacial regional y sectorial que incluye a las provincias de Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa.

La planificación pública es una de las funciones principales de la gestión de gobierno. Existen múltiples y diversos problemas públicos que es necesario priorizar, en la medida que los medios y recursos que posee el Estado son limitados.

Así la planificación consiste en formular y establecer objetivos de carácter prioritario y los cursos de acción para alcanzarlos, mediante el uso eficiente de los recursos públicos. Los modernos procesos de planificación son fundamentalmente prospectivos, sistémicos, participativos y territoriales. Una visión estratégica exige fijar una direccionalidad y la definición de prioridades, de manera que éstas sirvan de principio ordenador a los procesos de toma de decisiones sociales y a la elaboración y aplicación de las políticas públicas. Ello implica definir propósitos de acuerdo con las problemáticas priorizadas, establecer mecanismos para su logro y conocer resultados e impactos de las acciones realizadas para alcanzar dichos propósitos.

Carlos Matus señala que la planificación y la acción de gobierno se articulan en función de tres variables: el proyecto de gobierno, la gobernabilidad y la capacidad de gobierno.

Un Plan Estratégico de Desarrollo es un proyecto político que requiere de un diseño y una construcción social, de modo de iniciar y sostener un proceso participativo, territorial, endógeno, flexible, con una visión integral y un horizonte temporal no sólo de corto plazo sino también de mediano y largo. Abarca las dimensiones socioculturales, ambientales-territoriales, económico-productivas e institucionales. Planificar es una decisión política. No hacerlo o no implementar aquello que se formuló también.

En este marco, uno de los principales desafíos del plan Patagonia es construir y sostener un proceso de planificación viable y eficaz.

Ello implica que los proyectos formen parte de programas enmarcados en una visión y problemáticas compartidas como región, con objetivos y cursos de acción establecidos en función de una escala territorial no sólo provincial sino patagónica y con consensos políticos y sociales. En efecto, la región patagónica y las provincias que la integran presentan problemáticas comunes: desigualdades territoriales, deficiencias en materia de accesibilidad, integración y conectividad interna-externa territorial, amplias zonas despobladas y la economía productiva basada en recursos naturales que requiere un adecuado manejo para evitar la sobreexplotación, el agotamiento del recurso y la configuración de un territorio de tipo extractivo. Para que la planificación resulte efectiva como política pública y como modalidad de intervención del Estado sobre una realidad concreta, los proyectos presentados por las provincias para ser financiados por el gobierno nacional en el marco del plan Patagonia deberían responder a problemáticas priorizadas y consensuadas con la sociedad local, tener un alto impacto para el desarrollo de las subregiones patagónicas y estar enmarcados en estrategias de desarrollo provincial, regional y nacional de mediano y largo plazo. Por último, la concepción de desarrollo regional y el tipo de modelo de desarrollo territorial al que todo plan contribuye es un debate social previo al establecimiento y articulación de una agenda de proyectos y a la asignación de recursos.

*Magister en Análisis de Políticas Económicas ( U. Bourgogne, Francia) docente e investigadora de la Universidad N. del Comahue (Curza) y de la Universidad Nacional de Río Negro/Sede Atlántica .

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