“Deberían protegerme”

Por Redacción

El 14/1/2015 sufrí un accidente vial en la rotonda de Zanon. Estaba con mi moto esperando que “abriera” el semáforo y fui embestido por un conductor que seguramente venía distraído. “No sabía que había un semáforo”, fue lo que me dijo.

A raíz de dicho accidente sufrí fractura de la séptima vértebra cervical, daños en toda la columna, rotura y desgarro de un tendón del hombro derecho, problemas para poder caminar (golpeé muy fuerte la cadera contra el asfalto), más un dolor de cabeza constante hasta el día de hoy.

Estuve un año en tratamiento con la ART (Asosiart). Después de varias “altas” y reclamos para continuar con los tratamientos, fui a la Superintendencia de Riesgos de Trabajo. Me di cuenta de que esta entidad, que –dicen– es la que controla a las ART, no es más que una extensión de las mismas. La ART me dio el alta definitiva (según ellos) el 21/12/2015 y el 22/12/2015 me despidieron.

Al 29/6/2016 sigo con los mismos dolores, los cuales me impiden buscar trabajo de mi oficio (soy oficial tornero ). En la comisión médica de la SRT la Dra. Baggio dice en su examen que no tengo ninguna incapacidad y que tengo buena marcha (una risa). Una doctora jurídica puesta por un abogado dictaminó que sufro de un 48% de incapacidad. Yo me pregunto: en la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, ¿no me tienen que defender? Y si no es así, ¿quién? Porque la ART es un seguro y, como tal, trata de sacarse el problema (yo) de encima cuanto antes. Nadie te dice que es lo que debés hacer, a las ART no les importa cómo quedás de salud pero a la SRT le tendría que importar.

Yo seguiré buscando un alivio a mis dolores y veré cómo hago, a mis 58 años, para conseguir un trabajo que me haga sentir útil, digno y sobre todo vivo.

Francisco Omar Ormea

DNI 12.227.684

“Yo seguiré buscando un alivio a mis dolores y veré cómo hago, a mis 58 años, para conseguir un trabajo que me haga sentir útil, digno y sobre todo vivo”.

Francisco Omar Ormea

DNI 12.227.684

Neuquén

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“Yo seguiré buscando un alivio a mis dolores y veré cómo hago, a mis 58 años, para conseguir un trabajo que me haga sentir útil, digno y sobre todo vivo”.

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