Decía Palacios…

Por Redacción

–Un hombre de su partido, Alfredo Palacios, en su denuncia por varios obreros asesinados por Prefectura Nacional en el puerto de Ingeniero White –creo que en 1907–, dijo que en Argentina el primer dato que definía la impunidad con que operaba el poder era no dar explicaciones. ¿Por qué esa resistencia, que aún persiste?

–Y… al poder, y a mucha de la política, no le gusta dar explicaciones porque le resulta incómodo el hecho de colocar al otro, al ciudadano, en estado de participación, de opinión. Explicarse puede incluso implicar autocrítica y la autocrítica en Argentina es… bueno, algo poco común en el poder. En alguna medida nuestro sistema político, desde la perspectiva de su fundamento democrático, ha devenido en un sistema signado por lo procedimental, por lo mínimo necesario si usted quiere.

–¿Procedimental en relación a la naturaleza inercial de su funcionamiento?

–Procedimental en tanto –como lo señalamos en nuestro libro– obtura la participación de la sociedad. Como sistema representativo tiene más de delegación del poder que le delega el ciudadano que de representación, representación que se traduzca en escuchar a ese ciudadano. Tiene razón el politólogo francés Rosanvallon cuando afirma que en la práctica, en muchas partes del mundo, el sistema democrático ha devenido en simple práctica de protección de libertades, pero lejos de alentar una activa participación de la gente, a la que reflexiona en términos de “soberanía del pueblo”. Explicarse, con independencia de que el poder tiene la obligación de rendir cuentas, es también generar preguntas en la sociedad. Someterse a su juicio… Mire, mucha de la política busca a la gente a la hora de las urnas, pero después suele hacer muy poco para palpar su pensamiento, su opinión. No hay por parte de mucha de la política –no toda, insisto– un interés didáctico sobre la gente… el explicar, por caso, adónde nos están conduciendo las anomalías que padece nuestro sistema federal. Sólo se explica cuando las finanzas de las provincias, por caso, parecen destinadas a colapsar… Y le quiero recordar algo en relación a Palacios. Siempre sostuvo que la obligación del poder era generar participación, debate. En ese marco luchó para algo que definió siempre con mucha claridad: alentar la participación de la gente en lo público es “agrandar la patria”, que deja de ser “un privilegio para convertirse en esperanza de todos”. Y si bien esto lo dijo en relación a la necesidad de integrar a la clase obrera, hoy sigue teniendo vigencia en muchos sentidos… Pero bueno, el poder sigue resistiéndose a dar explicaciones.

–¿Qué caso lo explica concretamente en estos tiempos?

–El caso Ciccone. En los términos en que se resolvió la expropiación, impunidad pura. El kirchnerismo protegió a (Amado) Boudou vía argumentar que la expropiación de la empresa hacía a la soberanía nacional… ¡Muy grave!