Del AMBA a Zapala
ZAPALA
Salgo de casa apurado. Luego de eludir en la autopista porteña a infinidad de autos, llego al trabajo, bajo del auto y un mareo muy fuerte me detiene; hago un esfuerzo y llego a la clínica de la esquina.
Me atiende un médico que luego de examinarme me dice que estoy muy acelerado, que no puedo seguir trabajando 17 horas por día, que debo parar la máquina o la máquina me va a parar a mí. Mis canas te recetan que descanses un par de días, pienses en trabajar en algún lugar que no tenga la locura de la CABA y suerte, veremos que pasa.
Mirando por arriba el diario recién comprado veo un aviso que llamaba a un concurso de trabajo en Zapala.
El corazón comenzó a latir, pero ahora de alegría y esperanza, mi viejo toda la vida trabajó en el tren “Estrella del Valle”, mozo del coche comedor y cosechó un montón de amigos en Zapala. No lo pensé más, allí está mi destino.
En el concurso me fue bien, busqué una casa, con un alquiler razonable y ahí comencé a restaurarme.
Finalmente hoy puedo decir que el doc sabía lo que me decía. Ahora trabajo fuerte, pero tengo mucho tiempo para mí, para mis cosas y mis caprichos como por ejemplo el berretín de escribir.
Por la mañana antes de ir al trabajo saco la bici, me voy hasta el Manzano y vuelvo con intención de una buena ducha y un café que me reaniman y cuando abro la puerta el sol me pega pleno en la cara. Mañana iremos con la señora a Laguna Blanca, mis manos tocarán el agua agradeciendo a Dios por todo lo bueno que me ha dado.
Héctor Luis Manchini
DNI 7.779.947