La trágica historia que marcó al Autódromo «Hermanos Rodríguez» de México
Lo llamaban el Muchacho de Oro. Con apenas 19 años ya competía en Ferrari y se proyectaba como una gran estrella del automovilismo mundial. Su recuerdo sigue vivo a través del circuito azteca, donde mañana comenzará el GP de México 2026.
Con apenas 19 años, la joven promesa mexicana se accidentó en la curva peraltada y perdió la vida.
Una de las historias más impactantes en el libro del Gran Premio de México de Fórmula 1 no es precisamente un recuerdo feliz. Por el contrario, aquel suceso marcó a fuego la historia del automovilismo mexicano y, años más tarde, terminó por dar nombre al “Hermanos Rodríguez”, donde este fin de semana se correrá la decimonovena fecha de la temporada 2026.
La tragedia tuvo lugar en 1962, un año antes que el GP de México forme parte del calendario oficial de la F1. El gran circo había aterrizado en suelo azteca para llevar a cabo una exhibición, por lo que no todos los pilotos y constructores se hicieron presentes.
El personaje de esta historia es Ricardo Rodríguez de la Vega, una de las máximas promesas del automovilismo de la época, que por entonces afrontaba su segundo campeonato con la escudería Ferrari. La casa de Maranello, como otros tantos equipos, decidieron no presentarse en la línea de largada en aquella ocasión.

Con apenas 19 años, Ricardo ya había deslumbrado en otras categorías, había corrido las 24 horas de Le Mans junto a su hermano Pedro y se había convertido en el piloto más joven en llegar a la Fórmula 1. Eso lo transformó en la gran estrella del automovilismo mexicano, emergiendo como el gran ídolo de la afición.
Por ello, Ricardo no se quiso perder la carrera en casa. Luego de pedir permiso a Ferrari, el mexicano recibió la invitación de Rob Walker, dueño de Lotus e impulsor de que el joven de 20 años compitiera para su público. Le adjudicaron uno de los populares Lotus-Climax para que brillara en su circuito.
A Ricardo se le unió Moisés Solana, compatriotas que correrían para su afición en el circuito de la Magdalena Mixhuca, inaugurado en 1959. Entre las rectas largas y las complicadas curvas que plasmó el ingeniero Oscar Fernández Gómez en el circuito, la más controversial fue La Peraltada, curva que tenía una inclinación de 15 grados y que servía para dar una vuelta de 180 grados en sentido contrario. La zona más peligrosa del trazado.

Lamentablemente allí se dio la mayor tragedia de la historia del Gran Premio de México. En las prácticas libres del jueves 1 de noviembre, el “Muchacho de Oro” decidió dar una última vuelta más al circuito donde ya había marcado el mejor tiempo, pero una mala maniobra lo despistó a más de 150 km/h y lo estrelló contra las barreras de contención.
El conductor de Ferrari, que en ese entonces manejaba un Lotus, salió disparado contra las barras de protección y sufrió múltiples fracturas en el cráneo, cortes y una profunda herida cerca del abdomen que habría estado muy cerca de partir su cuerpo. La muerte se decretó de manera inmediata, una imagen que la propia prensa describió como “terrorífica”.
Así fue como un primero de noviembre partió una de las máximas promesas del automovilismo azteca, llamado a convertirse en referente de la Scuderia Ferrari y un futuro campeón del mundo, quien no pudo hacer gozar a su afición en la primera carrera de Fórmula 1 en el país.

Años más tarde, concretamente en 1971, Pedro Rodríguez, hermano mayor de Ricardo, sorteó el mismo destino en el circuito de Nuremberg, en Alemania, conduciendo una Ferrari 512 M.
El diario El Informador publicaba así el suceso: «El accidente que hoy costó la vida al intrépido volante mexicano Pedro Rodríguez mientras se disputaba la carrera inter-series de 200 en el autódromo de Noris, se produjo aparentemente al salirse la rueda frontal derecha de su aro cuando el piloto se aprestaba a tomar una curva en la décimo segunda vuelta.
Las dolorosas pérdidas llevaron a los dueños del circuito mexicano inaugurado en 1959 bajo la denominación de Autódromo Magdalena Mixhuca a cambiarle su nombre y establecerlo como el “Hermanos Rodríguez” de México. Tal como se lo conoce desde 1972.
Una de las historias más impactantes en el libro del Gran Premio de México de Fórmula 1 no es precisamente un recuerdo feliz. Por el contrario, aquel suceso marcó a fuego la historia del automovilismo mexicano y, años más tarde, terminó por dar nombre al “Hermanos Rodríguez”, donde este fin de semana se correrá la decimonovena fecha de la temporada 2026.
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