“Desde hace ocho años nos enfrentamos a los más fríos y desgarradores inviernos”
Existen personas de todos los talantes o de todos los talentos, ya lo dijeron grandes poetas. Y aunque esta carta no me refiere a las o los poetas, sí a las personas y a las promesas. ¿Saben por qué? Porque desde hace cinco años un grupo de personas tenemos en nuestras cotidianidades que pelear con promesas que nos hicieron y que, quienes mal acostumbrados están, aún no cumplen. Seré más explícita, soy plottiense por opción, madre, profesora, trabajadora, mujer. Vivo junto con mi hija de nueve años y mi hijo de once desde el 2005 en un barrio al que hemos llamado “Cooperativa Doctor Vaporeso”, sito en Pellegrini al 3.000 de Plottier (por si alguien quiere acercarse a conversar). Somos una destacable cooperativa que con el motus de tener una casa propia nos constituimos como tal y hemos transitado por diferentes momentos, en cuanto a políticas de acción y metodologías de trabajo. Aunque interesante, éste no es el tema que me convoca en esta carta. (Si desean conocer más, en la dirección antes dada nos pueden encontrar) Desde el 2005 vivimos en una bonita casa, en un lugar que va transformándose de inhóspito a agradable, de marrón a verde, de desolado a habitable, de vacío a humanizado. Sin embargo, quienes en este barrio vivimos nos enfrentamos desde hace ocho años a los más fríos y desgarradores inviernos, pues no contamos con gas natural, en una de las provincias más ricas en producción de derivados del petróleo. Debemos sobrellevar los más arduos meses en donde el frío y las tempestades se llevan nuestros más felices sueños y augurios de vivir dignamente. ¿Hace falta que les diga que no tenemos gas natural? Nuestro barrio cuenta al momento con un loteo aprobado no sólo por el arquitecto que nos acompaña sino también por la municipalidad de la ciudad. Nuestra propuesta no mendiga limosnas, no quiere favores, no es deudora de ninguna campaña ni promesa partidaria. Nuestra propuesta nace de la necesidad de tener una casa, de construir un hogar, de transformarnos en ciudadanos y ciudadanas responsables que buscamos por las vías de la legalidad y la legitimidad tener “un lugar” donde vivir con dignidad, donde cobijarnos y ver crecer a nuestros niños y niñas y poder disfrutar de los bellos atardeceres. Pero nos urge el cumplimiento de las promesas dadas, nos urge el respeto por las palabras empeñadas en tantas instancias de conversación que hemos tenido; nos conmueve la tristeza de nuestros rostros pasados de frío, rogando calor que pagamos a alto costo, pues el gas envasado y la leña son las formas de calefacción en mi casa y en la de mis vecinas y vecinos. Nos duele cada día más acompañar a nuestras infancias en estas condiciones. Y ya no saber qué más hacer; sepan que irnos ya no es una opción. Hemos puesto nuestros talentos al servicio de una ciudad bella y próspera, hemos realizado todas las gestiones que consideramos oportunas buscando mejorar la calidad de nuestros días en este naciente barrio. Seguiremos en el marco de la democracia apostando a la construcción colectiva y solidaria en pos de lograr un vivir mejor; las vías de nuestra forma de gobierno. Sin embargo, sepan que los fríos nos agobian y agotan, los inviernos nos enferman, las lluvias y los vientos nos queman la piel, y no podría prometerles que serán siempre estas nuestras formas de accionar. No quisiera un día ser una vecina más que cortando una ruta, inhabilitando un espacio, instando por otras vías a nuestros gobernantes a ofrecernos respuestas favorables, desvirtúe las ventajas de la democracia y esto se transforme, un día, en un hacer sin pensar o en un pensar desde las emociones, fatigadas, abrumadas por el frío, por la falta de eso que llamamos servicios básicos. Que cada cual haga lo que le corresponde, que cumpla con lo que promete. Sería exactamente lo que permitiría que cada uno de nosotros y nosotras pudiese dedicarse a desarrollar sus talentos; así, nuestros niños y niñas podrán seguir jugando, nuestras madres continuar educando y nuestros poetas seguir escribiendo y quizás un día pasen a tomar un mate calentito por nuestro barrio. Aunque construida desde la armonía y el respeto, ésta es una carta de denuncia por aquello que nos prometieron y aún nos adeudan: la construcción de diez casas más la infraestructura del loteo restante mediante contrato celebrado entre ADUS, Skay y nuestra cooperativa. María Mabel Mora – DNI 26.810.718 Plottier
María Mabel Mora – DNI 26.810.718 Plottier