Después de 53 años



la peña

jorge vergara jvergara@rionegro.com.ar

Supongo que todavía falta bastante para la despedida de este grupo. Pero por lo pronto, como si fueran recién ingresados al círculo del folclore grande, se plantearon un nuevo objetivo y lo cumplieron con creces. Llenaron nada más ni nada menos que un Luna Park, con todo lo que eso implica, con lo que significa el mítico lugar para mucha gente, incluso para los consagrados. Los Manseros Santiagueños, el grupo folclórico más antiguo del género en la Argentina, que cuenta con todos sus integrantes originales salvo uno que fue reemplazado, se presentó después de 53 años de carrera en un enorme recital plagado de chacareras. Emocionante, muy emocionante fue ver y escuchar a este grupo folclórico que sigue cosechando éxitos en cada presentación, que no falta a ningún festival y que es un número infaltable cada vez que se habla de folclore. En el norte dicen que si no están Los Manseros Santiagueños no vale la pena. Y de verdad, si uno revisa las grillas festivaleras del país, Los Manseros están en los grandes eventos y no hacen más que una presentación por noche. Es que ya no están para esos trotes, la mayoría de ellos con 70 años o más. A Los Manseros Santiagueños hay que analizarlos desde lo profesional y desde lo afectivo. Desde lo profesional tienen desgaste, son voces que van perdiendo frescura, pero que preservan el sello de los Manseros Santiagueños de siempre. Son capaces de hacer las mejores chacareras, de levantar tribunas completas, de sumar reconocimientos porque la gente sabe que después de 53 años de carrera es natural que eso suceda. Los Manseros Santiagueños son sinónimo de entrega total y eso se ve en cada festival, se vio en el Luna Park, donde uno de ellos graficó y dijo “estoy dejando el pellejo acá”. Es así, Los Manseros dejan todo en el escenario y eso se lo reconoce la gente, que ya no cuestiona si las voces son las mejores o no. Para decirlo claro, Los Manseros son únicos y no hay ni habrá otros iguales y por eso mismo, por lo que representan, por el amor al folclore, por la carrera enorme que hicieron, la gente los ve y los escucha. Los aplausos son moneda corriente para este simple y sencillo grupo santiagueño que hace gala cada noche de su modestia. Los Manseros Santiagueños no tienen estrella, en todo caso son una estrella en sí mismos a la hora del reconocimiento. No sé cuántos grupos folclóricos tienen tanto trabajo como tienen Los Manseros Santiagueños. En el Luna Park la noche comenzó con el recitado del poema “Destino del Canto”, de don Atahualpa Yupanqui y una coreografía del Ballet Salta. A la hora de cantar, después de emotivos recuerdos y homenajes, de fotos antiguas que resumen sus vidas, guitarras y bombos en mano empezaron a sonar. Y los aplausos se multiplicaron por un rato largo, tan largo como los 53 años que querían recordar. Eligieron para empezar “Me han dicho que has vuelto al pago”, “Canto a Monte Quemado”, “La 7 de abril”, “Cruzando el Dulce”, “Josefina”, “Carina Celeste”, “De La Banda a Santiago” y “Rubia Moreno”. Según cuentan los sitios santiagueños, entre el público estaba el futbolista Ariel “El Burrito” Ortega, quien se paró ante el aplauso de los presentes y subió al escenario a saludar y a pedir a viva voz que canten “Ciudad de La Banda”, a lo que accedieron de inmediato. El poeta santiagueño “Bebe” Ponti recitó un poema dedicado a Los Manseros en esta segunda parte y luego subieron al imponente escenario los hijos de los intérpretes, Marcelo Toledo, Los Reynoso y el invitado Raly Barrionuevo. Jairo cerró con Los Manseros una noche tan linda y emocionante que de a ratos parecía que todo Santiago estaba en el Luna Park. Ojalá sigan por muchos años, porque esas voces cansadas todavía tienen mucho que entregar.


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