Día del Ingeniero Agrónomo: una profesión clave en la cadena productiva





Hoy se celebra en Argentina el Día del Ingeniero Agrónomo, una profesión que juega un rol fundamental en la cadena productiva y que cada vez cobra mayor relevancia y exige más preparación para enfrentar los cambios que plantea la necesidad de alimentos a nivel mundial.

Con motivo de conmemorarse esta celebración, RÍO NEGRO conversó con Daniel Satragni, Presidente del Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA) de la provincia, quien explicó en dónde radica la importancia de la profesión y la tarea que realizan en esta zona.

“Esta es una zona privilegiada para el ingeniero agrónomo, la producción de peras y manzanas tiene tanto valor agregado que termina siendo eslabones de una cadena que va de lo productivo hasta terminar con la fruta en un destino a 14.000 kilómetros de distancia”, sostuvo el referente de la actividad.

“En todo ese trayecto el ingeniero agrónomo se ha ido incorporando y especializando, tiene presencia en toda la cadena, y dentro de ella en cada eslabón existen especialidades cada vez más exigentes para llegar a mercados de destino”, indicó Satragni sobre la complejidad del rol del ingeniero agrónomo.

El profesional continuó: “Si tenés producción primaria no es solo plantar el árbol, tenés que tener especialidad en sanidad vegetal, en el uso de productos químicos, un rubro que en los últimos 15 años cambió mucho y para bien”.

Daniel Satragni

“Todo esto afectó al productor ya que muchos no pudieron seguir el ritmo, porque cada molécula que llega al mercado es más específica y menos contaminante pero requiere mucha gestión, el momento exacto de aplicarlo, la plaga que tiene que estar, cuáles son las consecuencias de aplicarlo fuera de los días precisos”, aclaró Satragni.

Luego indicó que “la complejidad de lo que es producción de peras y manzanas hace que la profesión y la especialidad sea cada vez mayor y cobre mayor relevancia, ahí está el rol del Consejo Profesional, el primero es el control de matrícula, similar a cualquier profesional”.

“Eso no es simpático para nosotros, trabajamos mucho en los marcos legales, que puede ser una relación con Senasa para exportación donde hay un certificado fitosanitario que tiene que estar firmado por un profesional matriculado”, explicó el directivo del CPIA.

Para cerrar, Satragni indicó que la que desarrollan “es una profesión sin horario, exigente, pero cuando salís al campo eso compensa todo”.


El 6 de Agosto de 1883 se crea la Escuela de Agronomía y Veterinaria en Santa Catalina, Lavallol, Partido de Lomas de Zamora, dando origen a la Primera facultad de Agronomía y Veterinaria de la Argentina En 1944 se crea el actual Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica, CPIA quienes, años después, junto a las carreras de Agrimensura, Arquitectura y todas las Ingenierías del país, conformarían y conforman actualmente la Junta Central para el control específico del ejercicio profesional.

En la Provincia de Rio Negro, el Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica se crea por el Decreto Ley 21/73 del 22 de febrero de 1973, para resguardo de las normas del ejercicio profesional, velando por las leyes vigentes atinentes a nuestra profesión.

A casi 50 años de su creación, nos sentimos orgullosos como Ingenieros Agrónomos por la presencia de nuestra profesión en una gran diversidad de actividades.

Reunión de la Comisión Directiva del CPIA.

Estamos preparados para afrontar y garantizar las enormes exigencias que el mundo nos obliga a cumplir para nuestros productos.

Estamos presentes en todos los eslabones de las diferentes cadenas productivas de nuestra Provincia de Río Negro, colaborando estrechamente con las autoridades Nacionales, Provinciales y Académicas.

Trabajamos estrechamente con todos los Consejos y colegios de la Argentina y especialmente los de las provincias patagónicas. Es un enorme desafío para quienes hoy dirigimos al CPIA continuar y mejorar el trabajo realizado por todos aquellos colegas que nos precedieron en la institución nuestro agradecimiento y compromiso en este día, para los 800 matriculados que trabajan diariamente en cada rincón de la Provincia.


Entre los principales objetivos se encuentran defender y jerarquizar a los profesionales,  favorecer su desarrollo y divulgar criterios que sirvan para la consolidación de buenas prácticas en el ejercicio de la profesión.

En la práctica esto lo concretamos realizando capacitaciones para colegas en temáticas diversas cubriendo los diferentes intereses. Temas frutícolas de pera y manzana (uso de mallas antigranizo, post-cosecha, sanidad vegetal, certificaciones de calidad), producción de frutos secos, control de plagas urbanas, Paisajismo Ecosistémico entre otras, mediante acuerdos o convenios con INTA o con consultores externos. Las últimas capacitaciones mencionadas estuvieron destinadas a ampliar el campo laboral de los colegas. Esta apertura en las temáticas nos vinculó con otros sectores de la sociedad y favoreció el trabajo interinstitucional y el contacto con profesionales de otras áreas.

Participamos de grupos de trabajo, como el Grupo regional de Buenas Prácticas Agrícolas y GLOBALGAP, promocionando la formación de profesionales en esta temática y participando en reuniones de trabajo para unificar criterios y estrategias. O el de Preservemos el Valle: con intención de manifestar la necesidad y preocupación de mantener las cortinas forestales y el sistema de riego, como una necesidad vital de la zona productiva y para una mejor calidad de vida de la población.

Trabajamos junto a organismos nacionales y provinciales, en pos de que existan y/o se cumplan leyes que además de dar garantía a la población, jerarquicen la labor profesional, como por ejemplo la ley de plaguicidas.

La situación de la pandemia y la masificación del uso de herramientas de comunicación virtual favorecieron las relaciones con matriculados de las distintas zonas de la provincia, y estamos en condiciones de contar con delegaciones en Valle Medio, Valle Inferior y zona Andina.

Desde el año pasado contamos con una Comisión de Jóvenes Profesionales, quienes participan con gran compromiso y de manera activa para fortalecer el eslabón entre aquellos recién recibidos y que se suman al ejercicio profesional con la visión de que pueda haber una mayor integración profesional, sin duda estamos convencidos que este es el camino. (Por Daniel Satragni, Presidente CPIA RN y Verónica Boltshauser)


La Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura (FAO) ha proclamado al presente año 2020 como el Año Internacional de la Sanidad Vegetal, siendo su objetivo central el de concientizar a nivel mundial la importancia que tiene la protección de la salud de las plantas para ayudar a erradicar el hambre, reducir la pobreza, proteger el medio ambiente e impulsar el desarrollo económico.
Según FAO, las plantas constituyen el 80 por ciento de los alimentos que comemos y producen el 98 por ciento del oxígeno que respiramos. Pero estas plantas se enfrentan permanentemente a la amenaza creciente de plagas y enfermedades. Hasta un 40 por ciento de los cultivos a nivel mundial se pierden a causa de plagas y enfermedades (insectos, hongos, bacterias, nemátodes, virus, ácaros, aves).

Ricardo Sánchez, ingeniero agrónomo.

La propagación de las plagas y enfermedades de las plantas ha aumentado drásticamente en los últimos años. La globalización y el cambio climático. El tránsito de personas y el comercio internacional se han incrementado notablemente en las últimas décadas, constituyéndose en las causas principales de la rápida propagación de las plagas y enfermedades por todo el mundo, perjudicando los cultivos afectando a los productores en forma directa, al ambiente y la provisión de alimentos a la población mundial.

El cambio climático con las modificaciones en los niveles de temperaturas, de humedad y de gases de la atmósfera, modifican los ciclos de las plantas y a los agentes que afectan su sanidad, alterando la interacción entre ellos y sus enemigos naturales. Además, las actividades realizadas por el hombre están cambiando los ecosistemas, mermando la biodiversidad y creando condiciones en las que las plagas pueden prosperar.

La Norpatagonia, posee un alto compromiso con la defensa de la sanidad vegetal, producto de ello son los diferentes estatus fitosanitarios alcanzados y que representan un patrimonio de la producción de la región. Haber logrado la erradicación de la Mosca de las Frutas y mantener la condición de Área Libre de la plaga, significa un claro ejemplo de ello, como así también ser libre de la plaga Lobesia botrana que afecta a los viñedos.

Por otro lado, nuestras condiciones agroecológicas, con un clima árido, de muy bajo niveles de humedad ambiente, nos favorece y hace que la incidencia de enfermedades fúngicas sea muy baja o prácticamente inexistente. Esta situación nos otorga una ventaja competitiva, debido a que no debemos realizar acciones de control para ello, mientras que en la mayoría de las zonas productivas de frutas del mundo tiene alta presencia de enfermedades causadas por hongos, significando un elevado costo los numerosos tratamientos que deben realizar para su control.

El compromiso con la sanidad vegetal en la región, lo tienen los productores, los profesionales, las instituciones y todos los actores vinculados a la cadena productiva regional.

Un gran número de profesionales ingenieros agrónomos desarrollan su labor en defensa de la sanidad vegetal, tanto en la actividad privada como en la pública. Lo hacen investigando la biología y los métodos de control de las plagas y enfermedades, transfiriendo tecnología asistiendo al productor sobre cuáles son las prácticas a realizar para lograr una buena sanidad en la producción. También participando en la ejecución de diferentes protocolos o planes de trabajo para asegurar que el producto exportado cuente con la sanidad requerida por el país de destino. (Ing. Agr. Ricardo Antonio Sánchez – Mat Nac: 10.671)


RÍO NEGRO consultó a un grupo de ingenieros sobre la labor que realizan, su rol dentro de la producción, en qué áreas podrían profundizar su incidencia, desafíos que plantea la profesión incluso en este contexto de pandemia y dónde ubicaría el potencia de desarrollo de la región, entre otras cuestiones y respondieron lo siguiente:

Hernán Testa, zona Andina (El Bolsón)

• Nuestra zona, la Comarca Andina del Paralelo 42º, se caracteriza por la diversidad de producciones. El principal cultivo (en superficie implantada) es la frambuesa, y en segundo lugar el lúpulo. La lista sigue y con seguridad supera las 50 especies vegetales (desde toneladas de cereal hasta algunos gramos de azafrán). En todos los casos lo importante es la calidad más que el volumen producido. Sin dejar de lado que buena parte de estos valles eran las «veranadas» de los pobladores trasandinos, la producción animal merece también su espacio. Carne, lana, lácteos y hasta suero para la producción de vacunas forma parte de esta sección de la lista. También se trata de un mercado de nicho más que de un negocio de escala. En numerosos establecimientos se produce con prácticas agroecológicas, en ocasiones orgánicas certificadas, o bien de un modo más natural que en otras partes del país. Las tecnologías de procesos suelen sobresalir más que la dependencia de insumos. El conocimiento técnico en pos de agregar valor en dichos sistemas cobra importancia. Los aportes del ingeniero agrónomo en nuestra zona suelen estar relacionados con temas de calidad, planificación, cálculos, gestión comercial, cuidado de los recursos (económicos y ambientales), y en ocasiones organización del sistema productivo (a veces de tipo familiar de baja escala y otras veces más empresarial).

• En áreas de certificación de calidad a veces encuentro que se podría profundizar bastante más. También en monitoreo y seguimiento de determinados sistemas productivos. Muchas veces la planificación sin su correspondiente seguimiento lleva a fallas y desvíos en el camino hacia el objetivo. Este último, idealmente, debe coincidir con un producto de alta calidad, con posibilidad de ser trazado y mejorado continuamente. Aquellos establecimientos que logran mantener en el tiempo su modalidad de trabajo profesional son quienes alcanzan estándares más elevados y mejor posicionamiento de sus productos en el mercado. Algunos sistemas de tipo más bien empresarial incorporan profesionales a su staff, mientras otros mantienen el vínculo en forma externa, ya sea privada o pública (a través de INTA, Ministerio de producción de la provincia, Secretaría de Agricultura Familiar, Secretarías de producción de los municipios, etc). Los profesionales de las instituciones mencionadas suelen atender temas organizacionales, técnicos de campo, de comercialización y de acceso a programas de financiamiento.


• Cuando llegué hace 15 años a trabajar a esta zona con mi título de ingeniero agrónomo, recién egresado de la Universidad de Buenos Aires, me encontré con algo muy distinto a lo que me imaginaba. Había bastante desconexión entre las chacras más productivas y los profesionales del rubro. Yo pensaba que mi idea de «zambullirme» a un sistema productivo iba a ser algo casi imposible, imaginando que ya estaban todos esos puestos ocupados hace rato, por profesionales de altísimo grado de especialización en cultivos específicos. Aún así estaba dispuesto a pagar mi derecho de piso y durante varios años ocupar quizás un «segundo lugar» hasta adquirir conocimiento y hacerme mi espacio. Por el contrario, me encontré con el mundo de lúpulo, donde no había ningún profesional trabajando de lleno. Desde el primer mes me resultó apasionante, y además tuve la suerte de estar muy involucrado con el mundo del lúpulo durante la última década, en la cual dicho cultivo se convirtió en la bandera del sector cervecero artesanal. En este momento, es tan elevado el vínculo con los cerveceros en temas técnicos y comerciales, que a raíz de las limitaciones que impone la pandemia no son tan restrictivas al final, quizás gracias a las herramientas disponibles para el desarrollo de la profesión a la distancia (Instagram, Zoom, etc).

• De cara al futuro pienso que el desarrollo de nuestra región debería apuntar a la revalorización de las producciones locales, el desarrollo de los mercados de cercanía, el cambio en los hábitos de consumo y el cuidado de los recursos naturales, que en esta zona de tan alto valor escénico agregan valor por el origen de su producción. En términos del cultivo de lúpulo, que es específicamente mi tema, desearía que Argentina pudiera ocupar un lugar más destacado en la lista de productores. Son apenas 27 los países cultivadores de lúpulo a escala comercial, liderados por Estados Unidos y Alemania. Le siguen República Checa, China, Eslovenia y Polonia; todos países con más de mil hectáreas de cultivo. Luego, a mitad de tabla, hay un grupo de 6 países destacados que son: Inglaterra, Australia, España, Francia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. Por último están los pequeños productores entre los cuales estamos incluidos, con menos de 200 hectáreas cultivadas. Pienso que nuestra posición estratégica como uno de los 4 países que producen lúpulo en el Hemisferio Sur, y el único de Latinoamérica, deberían representar una importante ventaja competitiva. Tenemos vecinos que consumen enormes volúmenes, como es el caso de Brasil, y no solamente en términos de producción de cerveza industrial.

El crecimiento y desarrollo del sector cervecero artesanal de nuestra región (Sudamérica), sigue una tendencia muy similar a la de los Estados Unidos en la década del 90, lo cual incrementa la demanda de lúpulos de alta calidad a valores impensados. La producción de lúpulo en la Patagonia alcanza un valor bruto aproximado de entre 4 y 5 millones de dólares anuales. Sin embargo, el volumen producido localmente alcanza para satisfacer menos del 40% de la demanda nacional, es decir que todavía hay un largo camino a recorrer en función de sustituir importaciones. Para ello es necesario no solamente incrementar el área implantada y los rendimientos, sino también las variedades y la calidad del producto final.

Sin lugar a dudas será necesario un mayor aporte profesional en toda la cadena, dado que al tratarse de un producto altamente globalizado, la competitividad del productor termina definiendo la ecuación de consumo, más allá de su ubicación geográfica en el globo.

Evelyn Neffen, ingeniera agrónoma en Valle Inferior

• La importancia nuestra profesión reside en la posibilidad de analizar y acompañar el desarrollo de los sistemas productivos, la investigación y la planificación de políticas agropecuarias desde una mirada interdisciplinaria. Nuestra formación académica implica transitar por numerosas ramas del conocimiento que son carreras en si, por mencionar algunas fuera de lo específicamente productivo: Matemática, Biología, Edafología, Climatología, Economía, Sanidad Vegetal, Genética, Sociología. Esta particularidad nos permite gran versatilidad en el campo laboral, una mirada menos sesgada y un gran compromiso para con el desarrollo de nuestra sociedad.

Frutos secos en Valle Inferior.

• Considero que el crecimiento de la producción agropecuaria es muy importante, aunque considero mucho más importante el desarrollo y qué entendemos por desarrollo, a cuantas familias productoras contempla, cuáles son los objetivos de nuestras investigaciones, se mejora la producción atendiendo al cuidado de los recursos naturales, la calidad de vida y la seguridad alimentaria. Las mejoras a obtener desde la agronomía me parecen se obtendrán cuando haya coherencia en las políticas agropecuarias, para lo cual deberían participar personas formadas en la temática.

• La comunicación online obligada ha resultado positiva en muchos aspectos, nos ha acercado a pesar de las distancias espaciales y ha mejorado la organización de nuestros trabajos. Lógicamente existen actividades presenciales que desde el agro continuaron con normalidad porque no se discontinuaron, pero siguiendo los protocolos exigidos.

• En todas las áreas productivas debería tener mayor injerencia nuestra profesión si pensamos a los valles como el inicio de la Patagonia, en donde la comercialización de alimentos frescos y de calidad es fundamental para las dimensiones de nuestro territorio. El potencial productivo es muy grande, las condiciones edafoclimáticas de la región demandan de un uso eficiente y responsable de los recursos naturales, por eso considero que el riego siendo transversal a todos los sistemas productivos debe priorizarse. También debemos priorizar producciones que tienden al agregado de valor, ya Belgrano nos aconsejaba avanzar en ese sentido, y por último cuidar a través de políticas serias las producciones locales típicas de la región como si fueran denominación de origen dentro de nuestro país (frutales de pepita y carozo, cereales, ovinos, etc).

• El potencial desarrollo de la región se encuentra muy vinculado al acceso y gestión del riego como punto clave del avance de la agricultura, una agricultura que debe desarrollarse a través de las buenas prácticas agrícolas, trabajo digno y uso responsable de ellos recursos naturales.

Horacio Martínez, ingeniero agrónomo en Valle Medio

• El desarrollo de la profesión tiene incidencias directas en las áreas productivas tanto en el crecimiento profesional como la posibilidad de generar oportunidades de empleo e ingresos.

Además contribuye a mejorar la calidad de los productos agrícolas y su demanda, en la industrialización de las mismos y desde el rol social, potenciar el aumento de la población rural, no sólo a nivel agrícola, sino también en actividades fuera de la explotación como manipulación, procesamiento, transporte y comercialización de estos productos, contribuyendo significativamente en el desarrollo económico y la reducción de la pobreza, tanto en las comunidades urbanas como rurales.

Horacio Martínez.

• Teniendo en cuenta la situación actual productiva del Valle Medio, que por cierto es bastante diversificada, la necesidad de profundizar acciones que tiendan principalmente a la tecnificación en busca de rendimiento y calidad de productos es necesariamente en todas ellas, comenzando por la fruticultura (muy golpeada hoy), la producción de forrajes, la ganadería bovina, la horticultura, apicultura por nombrar las más tradicionales, y podemos sumar las más recientes que son la producción de frutos secos, cerezas y vid (“nueva fruticultura”), ganadería ovina, en una escala productiva que ya tienen un impacto importante en la estructura de producción mencionada.

• La pandemia en un inicio nos paralizó totalmente, con el transcurrir del tiempo comenzamos a desafiarnos primero con nosotros mismos y darnos cuenta que somos capaces de manejar ciertas situaciones que contribuyeron en principio a volver a vincularnos “virtualmente” y desde allí generar espacios de estudio, reflexión y por sobre todo trabajo colectivo que dentro de las características de esta pandemia, (primero aislamiento social y luego distanciamiento social) comenzaron a dar sus frutos.

• Considero que el potencial del desarrollo regional sin olvidarnos de su sustentabilidad puede ubicarse principalmente en el papel que puede desempeñar la agricultura y ganadería en nuestra zona. Hay que prestar especial atención a las relaciones jerárquicas entre sistemas de producción, que permita vincularnos como profesionales de manera permanente con esos sistemas agrícolas-ganaderas, de nuestra región y el resto de la provincia.

En este marco debemos evaluar como profesionales y en conjunto con otros actores de las distintas actividades a mi entender los siguientes puntos: Desarrollo en términos de la economía, del medio ambiente, del cambio climático y de los aspectos sociales; estableciendo indicadores socioeconómicos y agroecológicos que nos permitan interpretar a las como las unidades familiares suburbanas y rurales, transitan en lo cotidiano tratando de mejorar su calidad de vida.

Como profesionales tenemos mucho por hacer también en el campo de la investigación sobre el desarrollo regional, principalmente de acuerdo con cuatro criterios: económicos, sociales, político-institucionales y ambientales.


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