Día Mundial del Corazón: la importancia de los chequeos médicos

En el marco del Día Mundial del Corazón, que se celebra hace más de dos décadas con el impulso de la OMS, repasamos algunos aspectos que pueden ayudar a prevenir problemas a futuro. Con las consultas en baja, los expertos recuerdan la importancia de los chequeos.





Es de público conocimiento que, debido al contexto pandémico, los estudios coronarios cayeron en todo el mundo de manera muy significativa, con cifras de hasta el 80%. Y aquí no escapamos a la tendencia: de acuerdo a datos de la Fundación Favaloro, Argentina está en el segundo grupo de países con mayor caída en las consultas.


No solo eso: un estudio realizado por la Sociedad Latinoamericana de Cardiología Intervencionista reflejó una disminución del 70% en los cateterismos diagnósticos por síndrome coronario agudo y del 40% en el tratamiento temprano del infarto.

Está claro que, en un contexto agobiante, mucha gente tiene temor a acercarse a los consultorios. Pero es también importante comprender el riesgo de postergar este tipo de consultas: las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en el mundo, mientras que en Argentina son responsables, según datos de las autoridades sanitarias, de unos 100 mil fallecimientos cada año.

¿Hay forma de prevenir estas situaciones? En principio, sí. Combatir los factores de riesgo cardiovascular es una de las primeras herramientas. Entre los principales factores se encuentran los antecedentes personales de enfermedad cardiovascular, la diabetes mal controlada, la hipertensión arterial, el colesterol o los triglicéridos elevados, el tabaquismo, el estrés, el sedentarismo, el sobrepeso o la obesidad y la depresión. A eso debemos sumar que también hay factores “no modificables”, como antecedentes familiares o ser mayor de 65 años, por ejemplo.

La Organización Panamericana de la Salud brindó una serie de recomendaciones, que incluyen alimentación adecuada, realización de actividad física y cese del consumo de tabaco.

Los chequeos deben realizarse de forma más periódica a medida que crecemos.


Más allá de estas medidas de prevención, queda clara entonces la importancia de los chequeos. Sin embargo, aún cuando hablamos de las visitas a cardiólogos, no abundan recomendaciones específicas cuando se trata de la periodicidad en las consultas y del tipo de estudios de rutina requeridos.

Hay una realidad: las indicaciones son individuales y dependen de miles de factores. Pero aún así, desde el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) elaboraron una serie de parámetros para tener una idea de cómo abarcar esta temática.

“Estos parámetros tienen por objetivo acercar información a la población general sobre los principales controles rutinarios consensuados por la comunidad médica, que ayudan a prevenir o detectar en forma temprana posibles enfermedades o desequilibrios que indudablemente no están dando una sintomatología específica, y que, diagnosticados y tratados a tiempo, ofrecen la posibilidad de curación o mejoran el pronóstico de la condición”, sostuvo el Dr. Diego Grinfeld, presidente del CACI.

¿Qué recomendaciones? En principio, alentar la práctica deportiva desde temprana edad, siempre con el apto médico del pediatra o médico de cabecera. Y no solo eso: siempre es recomendable al menos una vez en la vida antes de los 16 años un análisis de sangre y un electrocardiograma, sobre todo en aquellos niños que presenten antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular. Sin olvidar el control de la presión arterial, que es un indicador que el pediatra suele medir en la consulta.

La ergometría, una de las pruebas clave en los mayores de 50.


Entre los 20 y 30 años, en individuos sin antecedentes ni sintomatología, se recomienda realizar un análisis de laboratorio cada 3 años, un electrocardiograma cada 5, y una medición de presión arterial cada 2 años. Una vez pasado a la franja etaria entre 40 y 50 años, la frecuencia sube: laboratorio cada 2 años, electrocardiograma anual y medición de presión cuatrimestral. “Se recomienda antes de cumplir los 50 años haberse realizado también al menos una vez una prueba de esfuerzo o ergometría, que es un estudio donde se ve la respuesta del corazón ante un esfuerzo físico medida a través de un electrocardiograma y otros parámetros”, agregó el Dr. Daniel Berrocal, expresidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).

De los 50 en adelante, la periodicidad de los controles sube: deben hacerse análisis de laboratorio anuales, electrocardiograma cada 6 meses, medición de la presión arterial regular, y test de esfuerzo cada uno o dos años. “Todos estos esquemas de controles pierden validez y se vuelven mucho más exhaustivos si en alguno de los chequeos se detecta la presencia de algún factor de riesgo, como por ejemplo hipertensión arterial; en ese caso, el médico seguramente evaluará la realización de nuevos estudios y chequeos más periódicos sobre ese factor y sobre el estado de salud general del individuo”, aclaró el Dr. Grinfeld.

Como recomendación general, además de cumplir con las consultas médicas y los estudios, desde el CACI ponen énfasis en trabajar en la modificación de conductas poco saludables; esto incluye el control del peso, cambios en la alimentación reduciendo el tamaño de las porciones y evitando el consumo de grasas y de grasas trans y aumentando la ingesta de frutas y verduras, realización de actividad física periódica, si se fuma abandonar el tabaquismo, lo mismo que regular el consumo de alcohol y demás.

Está claro que el contexto preocupa, pero nuestro corazón es prioridad siempre. No debemos perder el hábito de chequearlo, siguiendo los consejos médicos. Es el único camino para prevenir algo a tiempo.


Síntomas que debemos tener en cuenta



– Dolor de pecho, que suele comenzar con alguna actividad y ceder con el reposo.

– Dolor u opresión o ardor en la zona del esternón que se irradia al brazo o la mandíbula.

– Falta de aire.

– Síncope (desmayo).

– Palpitaciones

Estos signos pueden estar acompañados de náuseas o vómitos o sudoración y dolor o malestar en la zona del esternón que no cede en unos minutos.

Ante la presencia de cualquiera de estos síntomas, es imperativo llamar a Emergencias o acudir de inmediato al centro asistencial más cercano. Cuanto más se demora la atención médica, peor es el pronóstico y mayor el daño que sufre el corazón.


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