Diálogo con el paisaje

¿Qué argumentos pueden intercambiar una casa y su entorno natural en nuestra cordillera?

Redacción

Por Redacción

n la Patagonia cordillerana a menudo nos encontramos con terrenos de gran personalidad. La montaña nos ofrece una amplia gama de superficies y recovecos dispuestos a dialogar con el espacio y las formas que construimos. No estoy hablando de un gran árbol o una mata de vegetación sino del suelo propiamente dicho, de la tierra, de la pendiente, de la roca, del desnivel que nos ofrecen la montaña o los cerros que caracterizan gran parte del paisaje patagónico. Muchas veces se identifica al terreno con la hoja en blanco, con lo no construido. Sin embrago, éste es en sí mismo algo existente, consolidado, con el que debemos actuar y al que tenemos que comprender. La montaña está lejos de ser una superficie lisa y despojada, por lo que el diálogo con ella puede potenciar altamente el proyecto. ¿Cuáles son las opciones que existen para asentar una construcción al terreno? Escarbar la montaña despojando al terreno de su potencial para buscar un terreno ideal y llano olvidándonos del rastro de la montaña nos parece una opción demasiado drástica que no respeta el entorno. Lo mismo sucede cuando se pretende que una casa desaparezca del paisaje, dinamitando el mismo. Podemos apropiarnos del terreno y hacer partícipe la construcción en él, solapando y enlazando la obra consigo mismo. Esto permite respetar el terreno y que sea, a su vez, parte constructiva y espacial del proyecto, generando conexión con el entorno inmediato. También podemos apoyarnos delicadamente sobre la superficie rugosa, posarnos casi sin tocarla, dejando intacto el suelo existente y elevarnos sobre él, es una segunda actitud posible. Esto se puede lograr mediante el uso de soportes de madera, hormigón armado o hierro, o bien mediante apoyos más contundentes pero acotados, reduciendo el contacto. La idea es que la obra se despegue del paisaje y cree una nueva superficie de apoyo, un nuevo suelo artificial que se suma al existente sin dañarlo. Solaparse al terreno, modificar cuidadosamente ciertos lugares, excavar o rellenar es un trabajo casi artesanal o escultórico. El terreno pasa a ser un material más de la construcción. Cada proyecto y cada terreno nos ofrecerán la posibilidad de analizar alguna de estas variables pero sin olvidar que el terreno y sus desniveles estarán presentes, y permanecerán allí por mucho tiempo. estudio@slarquitectos.com.ar http://serventelarrazabalarquitectos.blogspot.com

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ENRAIZADA EN LA TIERRA Que la arquitectura no compita nunca con la naturaleza: por ello, en las nuevas formas de entender la vivienda, el exterior se convierte en protagonista y los habitantes en piezas claves del diálogo con el entorno natural.

TEXTO: arquitecta Victoria Larrázabal PRODUCCIÓN: Lemot Soluciones en Comunicación


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