Diego Reis: “Un día el libro está listo, como si sale el sol. Es mágico”
El escritor Diego Reis habla de su nuevo libro “Correspondencias secretas”
Entrevista
Desde una Villa La Angostura inusualmente fría que no manifiesta la primavera, Diego Reis admite que, “Correspondencias secretas” no nació como es pero que, hoy, no podría ser de otra forma.
Más maduro, su oficio de escritor se acentuó desde que se mudó a la cordillera. Y lo sabe:
– Mucho de eso se ve en “Correspondencias…”, donde incluí cuentos que tenía a mitad de camino y pude terminarlos cuando establecí una distancia. En algunos, la acción sucede en el Valle, y estando allá me costaba encontrarle la vuelta.
-También profundizaste tu opción por ser escritor desde que estás en La Angostura.
-Sí. En Roca empecé formando parte de un grupo y tenía todo a mano. Cuando llegué acá me dijeron que, si querés algo, tenés que hacerlo vos mismo. Así es que publiqué la revista “Rescate” y de a poco conseguimos constituir el grupo “Alamberse!” hace cinco años. De alguna manera, fue trasladar aquel trabajo en grupo acá.
-También actuaste como un gestor cultural en la Villa.
-Siempre hay un clima previo que ayuda. Ceci (Cecilia Fresco, su mujer, también escritora) y María Laura Rodríguez trabajaban en la biblioteca “Osvaldo Bayer”, apadrinada por ese escritor, y tenían el taller de escritura. Y yo tenía otro taller en Cultura del municipio. De la unión de los dos surgió el grupo “Alamberse!”, que se parece en su actividad al Centro de Escritores de Roca, con las particularidades de la zona. A veces somos tres, a veces once o quince. No nos juntamos a escribir sino que trabajamos con los textos que cada uno lleva. Y generamos talleres, como el de Poesía que hicimos con Raúl Artola, el de guión con Celeste Casco, y el de narrativa con Vicente Battista.
-¿Cómo pensaste “Correspondencias secretas”?
-Cuando escribo algo, ya estoy pensando en el libro del cual ese texto va a formar parte. No escribo cosas sueltas. Tenía el concepto, el título y hasta la imagen de la tapa. Empecé con un corpus de siete u ocho cuentos. Y la versión que mandé al concurso y recibió una distinción tiene tres cuentos de diferencia con la que publiqué. Es como decía Borges, publicar es la mejor manera de dejar de corregir…
-Hablando de Borges, en alguno de los cuentos se advierte esa pasión borgeana por los juegos que hacen perder pie al lector, que lo trasladan a escenarios virtuales metiéndolos en personajes raros.
-Mis primeros cuentos eran re-borgeanos y me fui yendo de Borges, buscando una voz propia. Y todavía hay en mí un modo de narrar y un lugar de la literatura que es borgeano, ese lugar paródico, esa especie de cuentos policiales en un mundo fantástico. Yo lo quiero mucho a Borges, no reniego de él. Trato de caminar a su lado pero por la vereda de enfrente para no perder mi manera de decir.
-¿Qué estás escribiendo?
-Una novela en conjunto con Ceci. La dejamos descansar un poco para releerla, ya pasó por los compañeros de “Alamberse!” y queda evaluar las correcciones que sugieren. Ver qué parte tomamos para hacer crecer el texto, y como consejos para lo que viene. Además, con “Alamberse!” estamos a punto de publicar una antología, que es un trabajo de corrección en conjunto. Y estoy con una obrita que la voy trabajando en tiempo libre. Y con un libro de poemas que está casi terminado…
-Provisoriamente terminado…
– ¡Claro!, provisoriamente terminado. Un día te levantás y sentis que el libro terminó. Como cuando un día sale el sol y florece un árbol. Es mágico ese instante. Si te apurás, no sirve. Yo, a los 18, estaba apuradísimo por editar un libro, pero no publiqué el primero hasta los 30. Si hubiera publicado aquel libro que nunca fue, ya me hubiera arrepentido.
Alicia Miller
amiller@rionegro.com.ar