Diez años de prisión por asalto y homicidio
Y lo mató de un balazo que le perforó el corazón.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- En un fallo dividido por las apreciaciones de sus integrantes, la Cámara Segunda del Crimen condenó por mayoría al joven acusado de asaltar a un colectivero que instantes después se encontró con un joven con quien mantenía diferencias, y lo mató de un balazo. El juez César Lanfranchi atendió especialmente a las diferencias que apuntó entre los testigos para propiciar la absolución por la duda, “porque la prueba no permite superar el estado de incertidumbre”, pero los jueces Alfonso Pavone y Marcelo Barrutia valoraron los dichos de las dos testigos de cargo y votaron por la condena, y la fijaron en una pena mínima, acorde al pedido del fiscal Enrique Sánchez Gavier, porque el acusado carece de antecedentes. Los hechos ventilados en juicio oral se iniciaron a las 19:35 del 4 de abril de 2004 en el barrio El Frutillar, en el cruce de Peulla con la Ruta 40, cuando Juan Pablo Huenchuán Ojeda y Armando Fabián Cortés ascendieron al colectivo interno 12 de la línea 61 de la empresa Tres de Mayo, y mientras el primero apuntaba a la cabeza del conductor con un revólver, el otro intimidaba a los pasajeros con otra arma de fuego. Después de despojar al trabajador de sus efectos personales y la recaudación, incluido el monedero, descendieron del colectivo y se cruzaron con Diego Fernándo Méndez, con quien Huenchuán mantenía una vieja enemistad. Méndez intentó escapar, pero Huenchuán le efectuó un disparo que ingresó a su brazo izquierdo, atravesó la axila y perforó el corazón, produciéndole una hemorragia y la muerte momentos después. Acto seguido Huenchuán efectuó otro disparo cuando la joven que acompañaba a Méndez le recriminó, pero ese proyectil no dio en el blanco. Los hechos fueron encuadrados como robo calificado por el uso de arma apta para el disparo, homicidio calificado por su comisión con arma de fuego y abuso de armas, pero tanto el fiscal como los jueces acordaron absolverlo por el delito de abuso de armas. El juicio comenzó hace más de 6 años porque inexplicablemente el sospechoso se mantuvo prófugo, pese a seguir viviendo en la ciudad. Cuando lo detuvieron luego de un desorden, por averiguación de antecedentes, brindó una identidad falsa, pero igual lo descubrieron.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- En un fallo dividido por las apreciaciones de sus integrantes, la Cámara Segunda del Crimen condenó por mayoría al joven acusado de asaltar a un colectivero que instantes después se encontró con un joven con quien mantenía diferencias, y lo mató de un balazo. El juez César Lanfranchi atendió especialmente a las diferencias que apuntó entre los testigos para propiciar la absolución por la duda, “porque la prueba no permite superar el estado de incertidumbre”, pero los jueces Alfonso Pavone y Marcelo Barrutia valoraron los dichos de las dos testigos de cargo y votaron por la condena, y la fijaron en una pena mínima, acorde al pedido del fiscal Enrique Sánchez Gavier, porque el acusado carece de antecedentes. Los hechos ventilados en juicio oral se iniciaron a las 19:35 del 4 de abril de 2004 en el barrio El Frutillar, en el cruce de Peulla con la Ruta 40, cuando Juan Pablo Huenchuán Ojeda y Armando Fabián Cortés ascendieron al colectivo interno 12 de la línea 61 de la empresa Tres de Mayo, y mientras el primero apuntaba a la cabeza del conductor con un revólver, el otro intimidaba a los pasajeros con otra arma de fuego. Después de despojar al trabajador de sus efectos personales y la recaudación, incluido el monedero, descendieron del colectivo y se cruzaron con Diego Fernándo Méndez, con quien Huenchuán mantenía una vieja enemistad. Méndez intentó escapar, pero Huenchuán le efectuó un disparo que ingresó a su brazo izquierdo, atravesó la axila y perforó el corazón, produciéndole una hemorragia y la muerte momentos después. Acto seguido Huenchuán efectuó otro disparo cuando la joven que acompañaba a Méndez le recriminó, pero ese proyectil no dio en el blanco. Los hechos fueron encuadrados como robo calificado por el uso de arma apta para el disparo, homicidio calificado por su comisión con arma de fuego y abuso de armas, pero tanto el fiscal como los jueces acordaron absolverlo por el delito de abuso de armas. El juicio comenzó hace más de 6 años porque inexplicablemente el sospechoso se mantuvo prófugo, pese a seguir viviendo en la ciudad. Cuando lo detuvieron luego de un desorden, por averiguación de antecedentes, brindó una identidad falsa, pero igual lo descubrieron.
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